“El cine hace que tengas una imagen de Nueva York idealizada, la realidad es más estresante, aunque sigue siendo única”

El salmantino Víctor Pérez está a punto de regresar de Nueva York, donde ha estudiado su tercer curso de Económicas gracias a una beca de la Universidad Carlos III

El salmantino Víctor Pérez con el perfil de Nueva York al fondo.
El salmantino Víctor Pérez con el perfil de Nueva York al fondo.

Desde que King Kong escaló el Empire State,y el mundo entero contempló la ciudad de los rascacielos en la gran pantalla, se han sucedido escenas de cine inolvidables que han idealizado la imagen que tenemos de la “capital del mundo”. Pero Nueva York es más que un escenario de película y en ocasiones puede resultar decepcionante cuando se convierte en tu nuevo espacio vital. “La verdad es que esperaba una ciudad más sofisticada y me encontré con un lugar estresante, y bastante más desorganizado de lo que se ve desde fuera”. Lo relata el salmantino Víctor Pérez, estudiante de Economía en la Universidad Carlos III, que este curso disfruta de una beca para realizar el tercer año del grado en el Baruch College, uno de los 20 colegios de la Universidad de Nueva York.

Víctor posa en una de las calles principales de la capital de Estados Unidos, cubierta de nieve.

Las primeras semanas no fueron fáciles, reconoce, pero poco a poco fue haciéndose a la ciudad y ahora, a solo un mes de terminar el curso, se siente muy a gusto e, incluso, afirma que no le importaría volver algún día para trabajar. “Ahora ya todo es diferente a las primeras semanas. Vivo en una residencia universitaria en Manhattan con jóvenes de todas las nacionalidades del mundo, excepto norteamericanos y esto me ha ayudado a la hora de formar parte de esta gran ciudad. El ambiente con los compañeros es excelente”, nos cuenta.

El día a día del salmantino en la universidad es diferente a su rutina universitaria en Madrid. “Aquí el curso lo diseñas tú mismo, todas las asignaturas son optativas. Creas el curso según tus intereses profesionales y esto no es posible en España. Este año, por ejemplo, estoy estudiando más finanzas. También tienes la oportunidad de elegir los horarios de las clases. Por ejemplo, yo paso las jornadas del lunes y el miércoles al completo en la universidad y el resto de la semana lo tengo libre”. En el caso de los alumnos nacionales, esos días libres los cubren con prácticas y trabajo, que se encargan de buscar ellos mismos, “los internacionales no tenemos opción a trabajar, aunque sí a hacer prácticas”.
El ocio en Nueva York, asegura Víctor, poco tiene que ver con el que disfruta en Madrid. “Aquí, todo el mundo funciona con agenda. Quedar con los amigos no es sencillo. A mí me gusta visitar museos, ir a los parques, comer en algún bar y, sobre todo, pasear por la ciudad…, la oferta cultural y las posibilidades para entretenerse y divertirse sin innumerables”, asegura.

“La entrada del nuevo presidente ha movido y removido las conciencias de los neoyorquinos, tradicionalmente democráticos, que votaron en contra del magnate. Ahora la gente se muestra mucho más abierta a opinar sobre política”

Era política

El estudiante salmantino ha tenido la oportunidad de vivir una etapa política convulsa con la elección de Donald Trump. La entrada del nuevo presidente ha movido y removido las conciencias de los neoyorquinos, tradicionalmente democráticos, que votaron en contra del magnate. “Desde que Trump ocupa la Casa Blanca se nota que la gente se muestra mucho más abierta a opinar sobre política. Es cierto que en el día a día el cambio de gobierno no se percibe, pero sí se nota ese rechazo al poder establecido y lo hacen opinando sin esconder sus ideas”.
En este sentido, Víctor revela que desde la Universidad les enviaron, a todos los estudiantes extranjeros un correo electrónico para aclarar que podían estar tranquilos con su situación y que si se cometía alguna acción en su contra por el hecho de ser emigrantes, lucharían por ellos. “El respaldo de la Universidad ha sido firme desde que el nuevo presidente comenzó a dictar normas en contra de la población extranjera”, afirma.
Y para terminar, los seis adjetivos con los que Víctor ha ido describiendo la ciudad desde su llegada el año pasado hasta la actualidad: estresante, multicultural, agradable, ruidosa, emocionante y única.

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