Regreso forzado de un científico salmantino a Connecticut

Hartford, en Estados Unidos, es la ciudad donde vive el salmantino Adolfo Sánchez-Blanco, al que la crisis que sufre la ciencia le ha obligado a dejar la investigación

Adolfo Sánchez Blanco trabaja como profesor de Biología en la Universidad de Hartdford
El científico salmantino Adolfo Sánchez-Blanco.

La historia que aquí les traemos retrata fielmente la situación a la que se han visto abocados miles de profesionales altamente cualificados y de gran experiencia de nuestro país. Como el científico Adolfo Sánchez-Blanco, -quien amablemente nos regala sus vivencias- son numerosos los que han tenido que marcharse del país, desahuciados por un sistema que no les ha permitido desarrollarse como profesionales y devolver a la sociedad sus conocimientos, para lo que se han formado durante muchos años.

El salmantino Adolfo Sánchez hubiera preferido no ser protagonista de esta sección, de hecho, “hubiera deseado haber cogido este viernes DGRATIS en cualquier calle de Salamanca”. Pero su trayectoria profesional se ha visto truncada por la crisis económica, al igual que su proyecto de vida. Les contamos…

Adolfo Sánchez Blanco trabaja como profesor de Biología en la Universidad de HartdfordAdolfo estudió Biología en la Universidad de Salamanca, donde también realizó su tesina en Ecología. Un año en el laboratorio marino de la Isla de Man, en Inglaterra, resultó una maravillosa experiencia que le animó a marcharse, en 1998, a Estados Unidos donde realizó su tesis doctoral en Biología Molecular del envejecimiento. “Durante seis años trabajé en la Universidad de Connecticut, donde hice el doctorado. Después, me marché a la California, otra enriquecedora experiencia como científico en la Universidad de Stanford”, comenta.

Así, hasta que en el año 2011 Adolfo y su mujer decidieron que era el momento de regresar a España, a Salamanca. “Creímos que era nuestra oportunidad, yo añoraba volver y mi mujer, aunque es estadounidense, adora España. Así que vendimos la casa, empaquetamos lo más importante y nos marchamos a Salamanca con nuestros hijos con la clara intención de quedarnos para siempre”, recuerda el salmantino.

Adolfo comenzó a trabajar en el Centro de Investigación del Cáncer y su mujer, médico de profesión, encontró trabajo en un centro privado de Guijuelo. “Fue la mejor etapa de mi vida como investigador y también un buen momento a nivel familiar, mi tercer hijo nació en Salamanca”. Sin embargo y, muy a su pesar, el contrato de Adolfo en el Centro de Investigación del Cáncer terminó a los tres años y no fue renovado. Los intentos por buscar otro empleo como investigador cayeron en saco roto, al igual que la ilusiones de la familia que tuvo que recoger velas y regresar a Estados Unidos.
“La vuelta no fue sencilla para mí. La investigación está sufriendo una crisis global, así que dirigí mi carrera a la docencia y ahora, debo reconocer que estoy muy contento, los alumnos te enriquecen. Además, con ellos no puedes ser subjetivo, ya que ellos son objetivos contigo. Y sobre todo, son muy respetuosos”, asegura Adolfo, que trabaja como profesor de Biología en la Universidad de Hartford, en Connecticut

“El trabajo y los clubes sociales son el modo de relacionarte en Estados Unidos”

 

Nueva Inglaterra
Entre los Estados de Nueva York y Massasusetts se encuentra el estado de Connecticut, uno de los seis estados de la zona conocida como Nueva Inglaterra. Su capital es Hartford, donde vive la familia salmantina. Destaca Adolfo que se trata de una zona residencial muy solicitada por las grandes fortunas de Nueva York, donde viven acaudalados “brokers” de Wall Street, de hecho, concreta, es uno de los estados más ricos de Estado Unidos. “La vida aquí es muy diferente a la de España -confiesa el salmantino-. Echo de menos la vida en la calle, que aquí es inexistente, -no ayuda el clima extremo, el frío en invierno pude alcanzar una sensación térmica de -30º y superarlo, en positivo, en verano-. Las relaciones sociales se desarrollan, básicamente, en el trabajo. Y la vida familiar se hace en los suburbios, pues no entienden el concepto de ciudad. Si no perteneces a un club social, no tienes muchas posibilidades de relacionarte”.
Para mitigar ausencias, la familia realiza tres visitas al año a Salamanca, “vacaciones para recargar pilas y sentirse en casa de nuevo”.

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