“Para los norteamericanos, el jamón ibérico es como el caviar”

Raúl Martín se formó como periodista, pero pronto descubrió que la tradición familiar corría por sus venas. Ahora en Miami, se encarga de promocionar el jamón ibérico de la marca Fermín en el centro y norte de América

Fermín Martín es un nombre propio en La Alberca. Fue el fundador de Embutidos FERMIN, una empresa que, hoy gestionada por las segundas y terceras generaciones, ha conseguido llevar el jamón ibérico salmantino a la mismísima Casa Blanca. Por desgracia, el empresario albercano no ha tenido la oportunidad de disfrutar de estos logros, pero seguro que se hubiera sentido muy orgulloso de sus hijos y nietos, que no sólo han continuado con su proyecto vital, sino que además, han engrandecido su nombre dentro y fuera de España.

Precisamente, trabajando para que el jamón ibérico de FERMIN  forme parte de las despensas de los americanos, está su nieto Raúl. El joven se marchó definitivamente a Estados Unidos en 2011, primero a Nueva York y ahora a Miami, donde trabajar como agente de comercio exterior para la firma familiar.  “Desde 2008, cuando la empresa comenzó a exportar venía de forma intermitente, estancias de uno o dos meses, dos o tres veces al año. En 2011  me asenté de forma definitiva en Nueva York, donde FERMIN tiene su oficina y el almacén. Desde allí, además, llevamos no sólo EEUU, sino también los mercados de Canadá y México, donde la marca está presente”, comenta.

El trabajo del salmantino se centra, fundamentalmente, en las ventas, con todo lo que eso conlleva: intento que los clientes actuales compren más y trato de abrir otros mercados  nuevos. “Ése es mayor reto con el que nos encontramos: crear un mercado para el jamón español, y más concreto para el ibérico, en un país donde no había cultura de este producto -y digo “había” porque, aunque sigue sin haber mucha, algo hemos hecho desde 2008 hasta hoy-.”

No ha sido tarea fácil introducir un producto como el jamón en el mercado norteamericano, asegura el joven. Para mostrarles lo que es el jamón y evitar la inevitable asociación con el prosciutto, el jamón italiano que conocen la mayoría de los estadounidenses, tratan de asociarlo con el caviar o a la carne de Kobe: productos exclusivos, de producción muy cara y limitada, “productos Premium”, recalca.

Aunque en estos años, señala Raúl, no ha encontrado nadie que al probarlo haya dicho que no le gusta, también hay quien lo rechaza por sus hábitos de consumo, vegetarianos, veganos; o por sus convicciones religiosas. “Luego está el otro handicap, claro, que es el precio. Aquí la cadena de distribución maneja unos márgenes muy distintos a los de España, por lo que un producto que ya de por si tiene un precio elevado en origen, al llegar al consumidor final su precio se dispara. Por tanto, es un producto de élite” relata el experto en comercio salmantino.

Afortunadamente, los reconocimientos que ha logrado la empresa en los últimos años han facilitado que el producto llegue a mayor número de personas. Precisamente esta semana acaban de ganar otro importante premio en la feria alimentaria más importante del norte del continente americano.

“Los premios ayudan a introducir el producto en el mercado. Esta semana nos han concedido otro importante reconocimiento en una de las ferias gastronómicas más importantes de Estados Unidos”

“Vivir en Miami ha supuesto un cambio muy grande respecto a Nueva York. Tiene su parte positiva, aquí no tenemos las temperaturas de 18 grados bajo cero que alcanzamos alguna vez en Nueva York. Asimismo, la comunidad hispana es muy grande, con lo que en términos de comunicación todo mucho más sencillo”, aclara.

Pero Miami es mucho más que el sol y la playa, es un eje financiero muy importante en todo el sur de EEUU y por su conexión con Latinoamérica. Su oferta gastronómica es muy interesante; por ejemplo, el chef español José Andrés tiene aquí dos restaurantes que están entre los más reconocidos de la ciudad. Además, hay zonas con muchas galerías de arte. En el sur de la Florida se encuentra el Museo Dalí, con más de 2000 obras del artista español.

Estos meses en Miami han dado para mucho, para muchas anécdotas también, “la mayoría con el jamón de por medio. Cuando me ven con un jamón con pata me preguntan si es pavo, cordero o incluso, ¡pollo! También resultan asombrosas las caras de los inspectores del aeropuerto cuando viajo con jamón. De hecho, cuando llegué, comencé a guardar los papeles que te dejan en la maleta cuando la inspeccionan… ¡Y ya debo tener más de 200 de esos papeles!

Con la maleta siempre hecha, pero sin billete de vuelta, Raúl Martín continua con su trabajo, tratando de convencer a la sociedad norteamericana de las bondades del producto estrella de nuestro país. Tiene un reto muy duro, conseguir que el jamón ibérico forme parte de la dieta del nuevo presidente, Donald Trump, como lo era de Obama.

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