Con la mochila a cuestas hasta el sudeste asiático

Vecino del barrio del Oeste, viajero incansable, ávido de experiencias únicas, Oriol cruza el mundo haciendo autoestop casi sin equipaje y sin dinero, por pura aventura. Hoy está en Tailandia, mañana, nadie sabe

Oriol en carretera, con más taxistas improvisados.

El dinero parece no ser un problema cuando las ganas de ver mundo te pueden. Y si dormir a la intemperie no importa y se supera el miedo a lo desconocido, ya sólo queda que ocurran cosas -buenas y malas-. Una aventura para compartir no sólo al regreso con la familia y amigos, sino con el mundo entero, aprovechando las redes sociales.

Cual Gulliver, quizás en ocasiones sientas que todo se pone de tu parte y te encuentres en Liliput y, otras veces, estés en Brobdingnag, más pequeño e indefenso. Pero estas suposiciones no le asustan al viajero salmantino por excelencia: Oriol Geisle que decidió este verano embarcarse a ver mundo, rumbo a Asia, haciendo dedo y tan sólo con su mochila a cuestas y una hamaca para colgarla en donde la naturaleza o una mano amable le depare.

Oriol Geisle, en uno de sus trayectos por Rusia, pasando por Ulan Ude y de camino a la gran China.

“Hice un viaje desde Malasia a Girona haciendo autoestop y me gustó bastante así que lo he vuelto a hacer pero, al revés, y pasando por otros países. Decidí empezar a “hacer dedo” en Malasia-Tailandia cuando una chica argentina me dijo que podría intentarlo”. Oriol ya había estado como “turista normal” en Tailandia, se enamoró de sus gentes y del país y decidió que volvería al sudeste asiático. Y con los ánimos recibidos de la joven viajera volvió a la carga desde Salamanca este verano. Hace tan sólo unos días ha cruzado a Tailandia desde Laos y, recientemente, se encuentra en Ubon Ratchattani.

Un grupo de monjes con los que se encontró el salmantino en uno de sus viajes.

Sobrevive gracias a la amabilidad de la gente; cuenta que los nativos le ayudan con una solidaridad pasmosa, dándole cobijo, ofreciéndole comida y llevándole en autoestop, que es como únicamente se mueve. Él intenta devolverles la moneda y colaborar en lo que pueda, como cuando ayuda a los monjes a recoger flores en los templos.

En Rusia, estuvo tres días con un camionero casi sin hablar, unos 1.700 kilómetros. Y, en ese mismo país, vivió una dura experiencia: subió a un coche que atropelló a una ciclista. A pesar de ello, Oriol afirma: “No tengo miedo de que me hagan nada, sólo a la oscuridad y, sobre todo, en el agua”, aunque lo soporta. Temor que resulta extraño porque acostumbra a practicar rooftopping, ese deporte extremo que consiste en subir a lo más alto de los edificios con el objetivo de hacerse fotos en busca de una perspectiva única y singular.

Después de su actual parada en Ubon Ratchattani, Tailandia, Oriol continuará su aventura por el sudeste asiático, hasta donde el siguiente coche le lleve. Este salmantino del barrio del Oeste relata éstas y sus nuevas aventuras a través de su sitio web en watchimg.com/user/oriolworld.

¿Volver a Salamanca? Aún sin fecha. Los viajeros incansables nunca paran.

PERFIL

  • Nombre: Oriol Geisle
  • Ocupación: Viajero
  • Lugar de residencia: Ubon Ratchathani, Tailandia
  • Habitantes: 1,845 millones
  • Distancia: 10,549.69 km
  • Diferencia horaria: Cinco horas más

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