“Dublín tiene un ‘no sé qué’ que enamora”

La salmantina Vega Reviriego trabaja como ‘au pair’ en la capital irlandesa y confiesa que a pesar de que no sea una ciudad turística, "posee un encanto propio y un ambiente jovial que absorbe a cuantos deciden vivir en ella"

“Dublín no es una ciudad turística. No tiene muchos museos ni podría albergar una gran cantidad de gente. El encanto de Dublín es otro y sólo se puede apreciar cuando resides en ella. Tiene un no sé qué inexplicable que enamora”. Ésta es la visión de la salmantina Vega Reviriego, que trabaja allí como au pair.

“Los turistas señalan que no les impresiona pero las personas que han vivido aquí coinciden conmigo. Conozco gente que vino a la ciudad para unos meses y lleva años. Todos encantados”.

El río Liffey atraviesa Dublín y divide en distritos a la capital irlandesa “donde se puede distinguir perfectamente que, en el sur, reside la zona acomodada”, aclara la salmantina. “Yo vivo con una familia autóctona en una calle al lado del mar. Es la joya de Dublín. Me recuerda al barrio televisivo de ‘Mujeres desesperadas’”, bromea. ‘La suerte’ de Vega al alojarse con una familia, quizás, le venga dada porque no ha tenido que buscar una casa pero todo tiene dos caras. “El lado negativo es que no desconectas del trabajo porque estás siempre en él y los niños no entienden de horarios”.

Vega, junto a la ‘Christ Church Cathedral’.

Vega todas las mañanas se encarga de dar el desayuno a los tres pequeños que cuida y, cuando vuelven del colegio, les proporciona un tentempié, les ayuda con los deberes y juega con ellos. “Al principio fue difícil por el idioma, tuve que hacer hasta tres entrevistas para conseguir el trabajo. Pero cada vez me siento más segura, el idioma hay que practicarlo día a día y ésa es una de las ventajas de ser au pair en una familia autóctona”.

Los fines de semana son otra historia. “Cojo la bici y recorro entera la ciudad o visito los pueblos de alrededor que tienen ese encanto pesquero. Aunque el frío cansa mucho, es húmedo y la sensación es de grados bajo cero”, revela Vega, quien padece que a las cuatro de la tarde ya sea de noche. “La gente está hecha, pero yo llevo térmica, jersey y abrigo”.

La bicicleta es su medio de automoción en un país que se caracteriza por el alto número de robos de éstas. “Aquí se respeta mucho a los ciclistas. Son lo primero; después, los coches; y, por último, los peatones”.

Aunque no existan muchos monumentos que visitar, Vega confiesa que la costa rocosa y ver todo “tan verde es un espectáculo” y “siempre hay una fiesta que celebrar”. “Siempre se respira un ambiente jovial y todo es a lo grande. Se pasa de la Oktoberfest a Halloween; de Navidad a San Valentín, St. Patrick… y toda la ciudad se engalana. Es algo que embriaga los sentidos. De hecho, al volver a España por Navidad, no me parecía tan decorado”, cuenta.

“Aquí nunca te aburres. La buena música en directo campa a sus anchas. Y hay restaurantes de cualquier parte del mundo”, añade.

“Dublín es una ciudad para vivirla”, aunque confiesa que, si se queda un año más, intentaría buscar algo relacionado con sus carreras: Estudios Árabes Islámicos y Filología Hispánica.

PERFIL

  • Nombre: Vega Reviriego.
  • Ocupación: Trabaja como au pair.
  • Lugar de residencia: Dublín (Irlanda).
  • Habitantes: 527.612.
  • Distancia: 1.377,29 kilómetros.
  • Diferencia horaria: Una hora menos.

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