El Dr ‘Dolittle’ salmantino reside en Kirton

La aventura migratoria de Rubén Sánchez comenzó en Amsterdam. Tras un receso de dos años en su Salamanca natal, ha regresado al Reino Unido, donde trabaja en un hospital veterinario que no cierra nunca

El veterinario y salmantino Rubén Sánchez, junto con ack Enredos Sparrow, un gatito de trece semanas.

Perseguir los sueños no es fácil y sobre todos esos que se tienen en la infancia. Casi todos desde pequeños quieren ser veterinarios; el amor que puede desarrollar un niño por los animales es mayor que el que se adquiere de adulto. Alguien dijo una vez que “todo niño debería tener un perro y una madre que le deje tener uno”. Luego, por azares del destino o de la vida, se pierden esas ilusiones infantiles. No obstante, existe otro tipo de personas -las valientes- que luchan por conseguir su sueño aunque tengan que combatir en las peores guerras o navegar entre mareas y tempestades.

Cuando Rubén Sánchez dijo en su casa: “Mamá, quiero ser veterinario”, lo tenía muy claro. Aunque le costara despegar de sus raíces de las localidades Rollán y Golpejas, alzó el vuelo rumbo a “la aventura migratoria”, como él la define, para acabar el último año de universidad en México. Amsterdam y Fuerteventura le acogieron como recién licenciado hasta instalarse en Reino Unido en 2010. Pero una vieja fractura en una de sus manos le inhabilitó de nuevo y tuvo que regresar en 2015.

“Volví a casa para operarme y recuperarme, ¡dónde mejor! Y, tras casi otros dos años, regresé de nuevo este julio pasado. Esa experiencia laboral previa me sirvió para poder conseguir un contrato y alojamiento. Y aquí sigo desde entonces, trabajando en un hospital veterinario que no cierra nunca, con horario de día y cubriendo mi parte de urgencias”, clarifica el salmantino. Pero no ha vuelto solo. Comparte hogar -aparte de con su compañero- con Gaita, una perrita abandonada con la que hizo buenas migas en Golpejas, y con Jack Enredos Sparrow, un gatito de trece semanas y con tres patitas que acaba de adoptar.

Echando la vista atrás, confiesa que “los comienzos fueron duros pero bonitos ya que todo era nuevo”. “Mi inglés era básico, me defendía, incluso, hasta en el banco. Los primeros tres meses fueron de interpretación y lenguaje corporal y, en cuanto sentí que no tenía que pensar para hablar si no que fluía, a otra cosa mariposa”.

Actualmente, reside en Kirton condado agricultor de Lincoln. “Muy tranquilo y cómodo para vivir aunque no tanto para socializar; pero está a menos de dos horas de Sheffield, donde viví antes de volver a Salamanca, hogar de gente maravillosa con la que tuve la suerte de cruzarme en mi camino”. Allí, le acogieron bien y no destaca ninguna diferencia con respecto a España, a excepción del sol “que es el que te hace vivir, el que te saca a la calle”. Pero también reconoce que el país anglosajón está un paso por delante, sobre todo en el trato que dispensan a los animales. “En Reino Unido, hay un desarrollado sentido general de responsabilidad, respeto y amor por ellos, con lo que el nivel de implicación social del veterinario tiene mayor impacto”. Sin embargo, Rubén asegura que volvería a Salamanca y “ayudaría altruistamente a ‘los bichos’ más desfavorecidos”.

Los sueños se consiguen, como ha hecho Rubén, que sigue aprendiendo con la ilusión del primer día.

PERFIL

  • Nombre: Rubén Sánchez García
  • Ocupación: Veterinario en una clínica y hospital 24 horas para animales pequeños.
  • Lugar de residencia: Kirton, Lincoln (Reino Unido)
  • Habitantes: 3.550
  • Distancia: 1,938.34 kilómetros
  • Diferencia horaria: Una horas menos

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