Diario de un adicto a Iberoamérica

David Calvo busca desafíos nuevos que pongan a prueba su capacidad de adaptación. Austin, en Texas, es su actual residencia, pero en su modo de vida entran en juego dos premisas: viajar y absorber de la gente y lugares todas las experiencias posibles

David Calvo, con una tabla de 'sandboard' en la reserva Grandes Dunas de Arena, Colorado.

Austin es la capital de Texas, en Estados Unidos, y actual residencia de David Calvo, un salmantino afincado allí desde 2015 gracias al programa Profesores Visitantes en Estados Unidos del Ministerio de Educación. Pero, si tenemos en cuenta que ha viajado por más de 30 países y que ha vivido durante casi tres años en una furgoneta recorriendo Méjico, el centro y sur de América, le convierte en un nómada y, sobre todo, en un adicto a Iberoamérica.

Desde el año 2003, Salamanca cuenta con un habitante menos. Las ganas de mundo y unas mejores condiciones laborales en el extranjero robaron el alma de David, lo que le ha llevado a residir seis años en Chicago; tres, en la mejicana Guadalajara; y otros tres años más, recorriendo la ruta Panamericana.

“Austin es una ciudad joven diseñada para disfrutar del deporte y la música”, así define este joven salmantino a la que es por ahora su hogar. El deseo de seguir aprendiendo mientras se buscan desafíos nuevos para poner a prueba sus habilidades de adaptación es uno de los motivos por los que este viajero es un habitante del mundo.

“Cuando uno se convierte en viajero, que no tiene nada que ver con turista, lo que se busca es aprender de la gente y no sacar fotografías”

“Cuando uno se convierte en viajero, que no tiene nada que ver con turista, lo que se busca es aprender de la gente y no sacar fotografías. Para poder aprender y conocer otra cultura hay que vivir en ella y no ir durante unos días en un tour organizado”, asevera. “El problema es que al final se puede convertir en una adicción porque siempre hay lugares nuevos que quieres experimentar. Lo bueno es que es un aprendizaje continúo en el que cada día adquieres cosas nuevas que aplicas a tu vida personal y laboral. No se busca el dinero para tener posesiones, sino tratar de ser más rico en experiencias”.

“Viajar es lo normal para mí y lo necesito”, confiesa David quien, en el mes de junio y durante cuatro semanas, se ha recorrido con una ranchera unos 10.000 kilómetros de parques nacionales en Estados Unidos.

El salmantino, durante uno de sus viajes.

El vehículo quizás sea uno de los pocos bienes a los que está aferrado y es que, gracias a la Zaigua -una furgoneta VW combi mejicana de unos 25 años que adaptó a modo casa-, recorrió unos 15 países; de Méjico a la Patagonia y de allí hasta Venezuela. Junto con su novia y compañera de fatigas, Andrea, que conoció en Méjico, lo que se convirtió en un proyecto multicultural de seis meses para convivir con gente local se alargó a casi tres años. Colaboraban con varias ONG y vivían de las oportunidades que se les presentaba en el camino. Los hostels, agencias de turismo, restaurantes, clases de español o, incluso, sacar piedras de una mina para artesanía o vender tortilla de patata en el Caribe fueron sus trabajos.

Sus aventuras dieron para la creación de una página web dónde muestran “lo bueno y lo malo de cada país” sin los estereotipos que llegan de los medios de comunicación. “Fue un viaje que me cambió la vida y rompió prejuicios. Una experiencia inolvidable en la que las preocupaciones diarias cambian por completo; por ejemplo, la mayor del día era encontrar un sitio seguro para dormir”, revela.

“Tienes tiempo para pensar sobre tu pasado, presente y futuro. Descubres que tienes habilidades que no sabías y, sobre todo, ves la vida de otra manera”. El choque de culturas lo encontró más presente cuando estuvo en Japón y, aunque no es oro todo lo que reluce, con un inglés in crescendo, “con actitud positiva y sin miedo de enfrentarse a lo nuevo” todo se puede. “Prefiero fracasar intentándolo que no hacer algo”, declara el salmantino.

“Compartimos muchas más cosas de lo que pensamos aquí y del otro lado del charco”, asegura David, quien aún se asombra con cómo gente que acababa de conocer les invitaba a comer y dormir en su casa. Las anécdotas se cuentan por miles, como la de vivir en una comunidad indígena de la Amazonia. Muchas se ven on line en Zaigua Through the Americas, y quizás se registren en un futuro libro.

En algún momento volverá a Salamanca, “pero no hay prisa”; por ahora, tiene algo pendiente con unas islas y una bici.

PERFIL

  • Nombre: David Calvo Paniagua.
  • Ocupación: Profesor bilingüe del programa de Profesores Visitantes del Ministerio de Educación.
  • Lugar de residencia: Austin (Texas, Estados Unidos).
  • Habitantes: 912.791.
  • Distancia: 8.020 kilómetros

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