Un artista salmantino en Viena

Miguel González se encuentra en el epicentro del arte y la música; es profesor de esgrima y acaba de concluir un máster en Estudios Críticos por la Academia de Bellas Artes de Viena, la que rechazó a Hitler

Miguel González posa con dos amigas frente a una visita de Viena desde Khalenberg.

Viena (cuna de la arquitectura, de creadores, pensadores, artistas, la capital de la música y la ópera, el epicentro del debate político…) cuenta con uno de esos prestigiosos centros que, hace 110 años, rechazó al creador del Tercer Reich. La Academia de Bellas Artes de Viena le comunicó a Adolf Hitler, en 1908 y por segunda vez, que “no tenía cualidades para la pintura” y le denegó el acceso. Sin embargo, al joven artista salmantino Miguel González, le recibieron con los brazos abiertos.

El 14 de septiembre de 2015, Miguel se trasladaba a Viena para cursar el máster de Estudios Críticos (que ha terminado hace tan sólo unas semanas, el 23 de enero). De entre 130 alumnos, 15 fueron los seleccionados, entre ellos, el salmantino. Ámsterdam ya apostaba por Miguel al aceptarle antes pero la mayoría de sus conocidos le hablaba de ésta segunda opción y él, contra viento y marea, apostó por lo desconocido “por curiosidad”. “Y resulta que Viena tiene una escena artística muy enriquecedora”, alega el joven.

“Para ser sincero, los comienzos fueron duros. Nadie te regala nada aunque las fotos de Facebook sean muy bonitas”, bromea Miguel. A pesar de que él ya hablaba alemán, “con el idioma al principio lo pasaba fatal” porque allí “tienen un dialecto distinto y era muy frustrante no entenderles”. “En la universidad, las clases eran en alemán e inglés, a veces con los dos idiomas en el mismo día y muy largas. Recuerdo que cuando mis padres vinieron me preguntaban si comía y dormía bien, porque tenía unas ojeras increíbles y era por el desgaste mental. Me costó adaptarme todo el primer año pero el segundo, ya muy bien”.

Miguel, además, trabaja a tiempo parcial como monitor de esgrima en Viena, deporte que practica desde los 12 años, compite y, en la actualidad, da clases a niños en dos colegios.

“En cierto modo, Viena me recuerda a Salamanca, porque la arquitectura y la historia están muy presentes”, confiesa. “La ciudad es cara ‘a medias’. Si vienes de turismo, te lo parece porque el ocio lo es; pero el transporte público es excelente, muy barato, no necesitas coche; y la vivienda también es muy asequible, en comparación con los sueldos que son muy altos”. “La gente disfruta de mucha flexibilidad en el trabajo, tiene niños muy pronto y la educación es gratuita, incluida la universidad. Además, Austria invierte mucho en cultura, algo que en España no sabemos aprovechar”.

Miguel confiesa que Viena otorga “infinitas posibilidades para el ocio” aunque no es oro todo lo que reluce. “Existen verdaderas tragedias familiares con los pequeños. El sistema educativo austriaco y alemán divide a los niños en dos tipos de escuelas; en unas, tras la educación secundaria, pasarán a formación profesional; y en otras, tras bachillerato, cursarán una enseñanza universitaria”. En este sentido, ya se ‘elige’ desde primaria si un menor va a optar a estudios superiores y nada tiene que ver con el gasto económico familiar puesto que las universidades son gratuitas, tal y como explica Miguel. Éstas, además, se dividen en dos; unas, con un método de enseñanza basada en la práctica; otras, “más como las conocemos en España”.

Otro ‘punto oscuro’ de Austria, en general, es la raíz antisemita que “ha resurgido con fuerza”. “Existe ‘euroescepticismo’ y se manifiesta abiertamente la xenofobia y la islamofobia. En realidad, nunca han sido erradicados, no hubo un proceso de desnazificación”. Miles de personas se manifestaban el pasado mes de enero contra la deriva ultraderechista del Gobierno. “La nueva coalición promueve políticas de recortes y cierre de fronteras y lo peligroso no es que estén en el poder, sino que no van a ser los únicos en el conjunto de Europa. Están creando un grupo junto a los gobiernos de Hungría y Polonia para presionar a la Unión Europea”.

El salmantino, sobre el Danubio congelado a principios de enero.

A pesar de ello, Miguel asegura sentirse “muy a gusto” en Viena. A este artista (Premio Extraordinario de Grado) que ha estudiado en Alemania, Suecia y Noruega, y que tiene en sus espaldas más de 20 exposiciones, le encantaría trabajar en un museo y seguir con su producción artística.

PERFIL

  • Nombre: Miguel González.
  • Ocupación: Egresado de máster de Estudios Críticos y profesor de esgrima.
  • Lugar de residencia: Viena.
  • Habitantes: 1.867.582.
  • Distancia:  1.912,77 kilómetros.
  • Diferencia horaria: Ninguna.

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