“Aquí he llorado de felicidad”

Conocida por sus reportajes en ‘Españoles por el Mundo’, la salmantina Belén Rodríguez dejó la televisión para marcharse a su paraíso, al otro lado de la Tierra, Byron Bay, en la costa este de Australia. Desde allí, antes de salir a surfear, nos cuenta su experiencia

La salmantina, con su tabla de surf.

¿Imaginan levantarse cada día con los primeros rayos de sol para ir a la playa a hacer surf con la única compañía de los delfines? O, simplemente, ¿despertarse al amanecer para recorrer senderos que lindan con un mar infinito salpicado por ballenas? No es una ilusión, es la cotidiana realidad de Belén, una salmantina que decidió perseguir su sueño y convertirlo en verdad.

Lo ha conseguido al otro lado del mundo, en Australia, allí donde la exuberancia de la naturaleza no es algo extraordinario. Quizá su rostro les resulte familiar. Fue protagonista de la portada de DGRATIS hace unos años. Entonces recogíamos sus aventuras por Zimbawe, subida en un jeep disfrutaba de un recorrido por la sabana. Su trabajo consistía, precisamente, en recorren el mundo y mostrarlo a los telespectadores de Televisión Española a través del popular programa Españoles por el Mundo.

“En uno de esos viajes descubrí Sidney, me enamoré de lo que vi y desee volver. Quería conocer la costa Este. También soy buzo y allí está la barrera de coral. Además, otros colegas reporteros también vinieron a vivir aquí y me enviaron mucha información sobre el lugar”, comenta Belén, a la que su espíritu aventurero la llevó a tomar la decisión más importante y acertada de su vida… “Pedí una excedencia por medio año para viajar a Byron Bay, que se alargó a un año y ya llevo cuatro, porque me enamoré del lugar”.

Belén Rodríguez, junto a su amiga Kira Miró.

No puede ser más feliz, reconoce. “Aquí he llorado de felicidad. La naturaleza en estado puro me llena, este lugar es maravilloso”, asegura. Byron Bay, nos cuenta, es un lugar sagrado para los aborígenes. Se encuentra a 772 kilómetros al norte de Sídney y 165 al sur de Brisbane. El cabo Byron es el punto más oriental de la Australia Continental y la localidad era conocida como pueblo ballenero, aunque hoy es el icono del veraneo para los australianos. “Es un lugar de vacaciones, también conocido por el ambiente hippie y surfero. Además, aquí tienen su sede las marcas más cool relacionadas con el sector textil y deportivo”.

“La semana pasada estuve en la playa con unos amigos y al lado estaba Elsa Pataky con toda su familia, todos guapísimos, por cierto. La verdad es que es un lugar ideal para criar a los hijos”, reconoce la salmantina. Adaptarse al medio ha sido fácil para una mujer que ha recorrido el mundo; sin embargo, destaca los problemas con el idioma, “pensaba que mi inglés era bueno, pero al llegar aquí no entendía nada. Tardé meses en pillar las bromas de mi profesor de surf, un australiano curtido, al que le debían hacer mucha gracia las caras que ponía. Unen las palabras de las frases y las abrevian. Vamos nada que ver con el inglés británico que aprendemos”.

Para prolongar su residencia en Australia, Belén ha tenido que estudiar y reciclarse. “La única manera de continuar en el país ha sido a través de permisos de estudio. Así que he aprovechado para aprender otras materias, he hecho cursos de grabación y también de business. He tenido que dejar el periodismo y ahora me dedico a producir vídeos comerciales para grandes marcas”, comenta.

Gracias a su empeño, ha conseguido un sponsor y ya tiene un visado con el que puede permanecer en el país hasta que le concedan la residencia, trámites muy complicados para los extranjeros. “Hasta que vine aquí, mi carrera iba marcando el ritmo de mi vida, que era intenso. Ahora, puedo respirar. Tengo un trabajo flexible y tiempo para disfrutar, para hacer lo que me gusta. No puedo pedir más. Por eso, de momento, no me planteo regresar a España”, confiesa.

Ahora bien, la visita a la familia, a la que añora, es imprescindible cada año. “Estoy muy ilusionada por volver a Salamanca. En agosto viajaré para reunirme con los míos en Olmedo de Camaces, el pueblecito de mis padres. Se celebran las fiestas y podré ver a todos mis primos y mis sobrinos, a los que adoro”. No obstante, confiesa, “mantenemos comunicación fluida, gracias a Skype, y eso mitiga nostalagias”.

¿Quieres ser el primero en comentar?

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*