Una analista, en Massachusetts

Hace diez años la universidad absorbió a Margarita Corral en Estados Unidos, para no devolverla al horizonte laboral español; encontró trabajo incluso antes de doctorarse

Margarita Corral, acompañada de su familia en el Museo de las Ballenas en New Bedford.
Margarita Corral, acompañada de su familia en el Museo de las Ballenas en New Bedford.

Hace, aproximadamente, diez años, la salmantina Margarita Corral puso rumbo al Nuevo Mundo y ya nunca más regresó a Salamanca para reestablecerse como su residencia habitual. El ámbito universitario le absorbió de tal forma que Estados Unidos nos ha robado a otra compatriota. Más que Estados Unidos, fue la posibilidad de asegurarse un trabajo que, quizás, en España no lo tendría o, al menos, le hubiera sido más difícil conseguir. Lo llaman la tierra de las oportunidades y, en el caso de Margarita, no se han equivocado.

Ya, durante su carrera de Ciencias Políticas, el catedrático de la Universidad de Salamanca Manuel Alcántara le recomendó a Margarita Corral que barajase la posibilidad de cruzar el charco para obtener su doctorado allí por “las puertas que se le abrirían”, aunque hay que tener muy en cuenta que cursar estudios superiores en EE.UU. supone hipotecarse casi de por vida, como les ocurre a los nativos. La salmantina, al ver que España se sumergía cada vez más en la crisis, tomó de buen grado el consejo de su mentor y se embarcó, en 2007, para estudiar el máster en Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Nashville, Tennessee.

Margarita con su hija, en el Museo de las Ballenas.
Margarita con su hija, en el Museo de las Ballenas.

Antes de defender su tesis ya tenía trabajo como asistente de investigación de opinión pública de América Latina en la citada universidad. Más tarde, logró un puesto, que desarrolla actualmente, en la privada de la ciudad de Waltham, Massachusetts. En la Brandeis University, trabaja como Data Analysis Specialist; o lo que es lo mismo, desde la biblioteca, su departamento apoya a los alumnos con el análisis de datos (cuantitativos, cualitativos, encuestas, software…) para sus investigaciones. Y, además, Margarita es profesora adjunta de Ciencias Políticas; imparte clases de introducción a la estadística para Ciencias Sociales.

Previamente, durante el doctorado, la salmantina conoció al que es el padre de su pequeña, se casaron y “eso facilitó algo las cosas”, según comenta, para obtener la green card (tarjeta de residente permanente).

“Los españoles somos más de ir a la yugular”, bromea

Al principio, las cosas no fueron fáciles, uno de los aspectos que dificultaba su adaptación fue el idioma. “Piensas que sabes inglés pero la realidad te muestra que no es así. Cuando llegas aquí, te das cuenta de que sólo has aprendido gramática, nadie te ha enseñado ni te ha entrenado el oído. Llevo toda la vida estudiando inglés y no es tan fácil, hay que sumergirse totalmente”, asegura. “Además, la vergüenza de hablar en otro idioma nos puede, porque pensamos que nos van a hacer lo que les hacemos en España a los extranjeros y no. Aquí, tienen asumido que hay mucha gente ex tranjera y hacen el esfuerzo de entenderte y de normalizar la situación. En España, si un extranjero se equivoca, todo el mundo salta a la mínima para corregirle; por ejemplo, mi marido habla perfectamente castellano y cuando va a España todos le ponen peros y conmigo, aquí, nunca lo han hecho. Los españoles somos más de ir a la yugular”, bromea Margarita.

La falta de espontaneidad de los estadounidenses o la estricta puntualidad son dos de las diferencias que denota la salmantina.

“Aquí, hay aguas de todos los colores y sabores, pasillos y pasillos enteros en los supermercados, es increíble, pero se echa de menos el jamón”, compara. El clima en Woburn desciende hasta los menos 15 grados “y nieva bastante”. “Una vez nos quedamos sin agua porque se congelaron las tuberías”. Aunque, en estos días de atrás, Salamanca no ha tenido que envidiarle en esto.

Perfil

Nombre: Margarita Corral

Residencia: Woburn, Massachusetts, Estados Unidos

Distancia: 5.303 kilómetros

Habitantes: 39.452

Diferencia horaria: Seis horas menos

Ocupación: Analista de datos de la Universidad Brandeis

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