Galbana

Suicidario: no me lean | Roberto Moura

Sun-suicidiario

Llegó el verano después de una primavera que terminó ardiendo. Ola de calor y galbanas garantizadas para estos días, dejando las voluntades, sudando, sentadas en los sillones y las cabezas aireándose enfrente de los ventiladores sin más misión que dejar transcurrir casi por inercia o tozudez, las horas más horneadas con que nos castiga la jornada. Hoy, por fin, se acaba el curso y después de varios despistes, ausencias no justificadas y trabajos sin entregar, seguramente lo habré suspendido con mala nota, como tiene que ser, sin esfuerzo alguno. Sólo me tocó no prestar atención a casi todo de lo que me dicen las noticias, blablablá… cuando tratan de explicarme confusa y atropelladamente, miro, insolentemente, por la ventana. Si me preguntan qué está pasando por el mundo, me encojo de hombros y decido, como suele ocurrir en las bodas, callar para siempre y poner esa cara de bobalicón que tanto desata la controversia en mi interlocutor. No sé, es mi respuesta preferida. Me faltan datos. Nos tiran noticias-hueso, como a los perros, para que las royamos hasta hacernos sangre en las encías, chupando los tuétanos del rumor y haciendo conjeturas como si fuéramos catedráticos explicando nuestras sabidas tesis ante la platea. Noticias para que nos posicionemos en un lugar o en el otro extremo. Ser de unos para repudiar a los otros. Quizá no lo notemos, pero es una fórmula cansina que habita en nuestras cabezas. Nosotros bien, ellos fatal. Me repito más que una ensalada de pepino en un estómago delicado. Por mi parte, este verano que se presenta a fuego ante nosotros, tengo previsto el adecentamiento y conclusión, de la morada que me estoy habilitando como lugar donde caerme muerto el día que decida dejar de existir, que cada vez va quedando menos. Me está llevando quebraderos de cabeza. Esta querida España nuestra y miserable que hemos construido entre todos, o destruido, se queda en evidencia cada vez que he de tratar con algún profesional del gremio de la construcción y alrededores. Leyes, regularizaciones, presupuestos, compromisos, ejecuciones, remates, etc. Sé que hay excepciones que confirman reglas, pero hasta ahora he tenido un tino en la elección de algunos de ellos, que ni adrede me podría haber encontrado con semejantes impresentables. Puede que sea una anécdota mi experiencia, o peor, puede que sea la punta de un iceberg que sugiere una realidad más atroz y más enorme. El caso es que aquí sigo, de parto aún, empujando, para que salga la criatura cuanto antes y con el más mínimo deterioro sufrido. Espero que esta estación sea la definitiva para la conclusión de un hogar que, como todos, necesito. Como mucho, añadiré un otoño de prórroga, esperando que jamás lleguemos a los penalties.
No me escriban:
suicidiario@hotmail.com

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