Semana de vorágine

EL ASTRONAUTA IMPERTINENTE

Terrible semana esta que termina. Yo no sé no cómo he llegado al viernes. Viene el Rey a la Universidad, Rajoy se dio un baño de masas por la Plaza Mayor, sentencian al careto de Paco que decoraba (¿) el mural del salón de Plenos del Ayuntamiento, empieza el chunda chunda del FÀCYL, las bases de Podemos votan sobre el lío del chalé de Pablo e Irene, Lopetegui anuncia su lista para el Mundial de Rusia, la ciudadana Marta hace un bis con su himno…Todo ese ajetreo y aún solo es viernes. Y por si fuera poco, este domingo el Unionistas podría lograr el ascenso a la Segunda B y el Madrid podría ganar su decimotercera Champions. Demasiadas emociones para una sola semana. La actualidad está muy mal repartida. Con el aburrimiento que tenemos que comernos en esos fines de semana de finales de julio o de principios de febrero y ahora que se acaba el curso, zas, venga, todo de golpe. Como los malos estudiantes, dejamos las cosas para el final. Y de esta manera, lo que termina sucediendo es que con tantos acontecimientos que nos atropellan, el personal no se entera de nada, no se puede paladear cada novedad porque enseguida pasa otra cosa importante que te distrae de lo anterior y te impide reflexionar y asimilar cada hecho, como deberíamos.

Con el aburrimiento que tenemos que comernos en esos fines de semana de finales de julio y ahora zas, venga, todo de golpe

Con las hojas estallando de primavera las arboledas de la ciudad, los exámenes estudiantiles encima y las vacaciones de verano a la vuelta de la esquina, como quien dice, yo me pongo en modo zen y opto por hacer un ejercicio de introspección. Toda la vorágine de cosas que les he enumerado no me moverán de mi Portada de Ramos y la mayoría de ellas habrán pasado al olvido cuando vuelva a anochecer pronto y las tardes refresquen. Todos los protagonistas citados anteriormente se perderán en la memoria, como lágrimas en la lluvia y como meada en el riachuelo que va a parar a la mar que es el morir, y yo y los míos seguiremos aquí, mirándoles con nuestra mirada de piedra aparentando que no nos importa que ni Rajoy ni el Rey (y mira que nos ha visitado veces el Rey este último año) no tengan el detalle de venir a verme. Rajoy prefirió ir de tapas por la Plaza. Bien, dejemos que el karma actúe en las elecciones del año que viene. Yo no digo nada.

astroimper@telefonica.net

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