Mi primo de Barcelona

El Astronauta Impertinente

Resulta que tengo un primo en la Generalitat. Así como lo leen. Lleva como unos 600 años en una fachada del palacio que da a la calle del Bisbe y me he tenido que enterar hace unos días leyendo un reportaje de La Vanguardia. Resulta que allí está el propio San Jordi a caballo presumiendo de su leyenda y ataviado con un casco que se asemeja más a la escafandra de un astronauta que a lo que llevaría un caballero medieval de los de entonces. El altorrelieve del patrón representa la escena de la muerte del dragón y enarbola con la mano derecha una inexistente lanza de desapareció un día y él no parece haberse enterado aún. Me recuerda a mí mismo en unas cuantas ocasiones del pasado cada vez que me arreaban un palo y me arrancaba parte del traje o de la decoración vegetal de la Portada de Ramos. Este santo guerrero es mi primo, ya les digo.

“Un hermanamiento entre un guerrero santo catalán y un cosmonauta de Salamanca podría hacer mucho por coser la brecha”

No sé de qué forma podría arreglarse, pero creo que un hermanamiento entre un guerrero santo catalán y un cosmonauta adoptado en Salamanca podría hacer mucho para coser la brecha que divide hoy a Cataluña y que ha sembrado de nubarrones el panorama nacional. Después de lo del pasado jueves, la fractura social que sufre la comunidad no tiene mucha pinta de mejorar, y tenemos que agarrarnos a un clavo ardiendo. Porque si esperamos que estos políticos que corren por calles paralelas lleguen a encontrarse, cuando son incapaces de mirarse y entenderse, ya podemos sentarnos a esperar a que el escenario se derrumbe.

Si al menos me hubiera tocado el Gordo ayer, todo esto me importaría bastante menos. Pero aquí me ven escribiendo un viernes más, así que podrán suponer que sigo tan canino y tan menesteroso como siempre. Y no me queda otra que preocuparme por las cosas que preocupan a la gente, porque es Navidad y el amor florece y todo lo que ustedes quieran, pero yo estoy cruzando los dedos para que Alfred se case con Amaia y al modo de las antiguas alianzas matrimoniales en los reinos cristianos, el éxito de OT ayude a que dos pueblos ibéricos aprendan a convivir y respetarse. Eso, o lo mío con mi primo de la Generalitat, a quien deseo felices fiestas, como a todos ustedes, por supuesto

astroimper@telefonica.net

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