Un luxemburgués en la Universidad

El Astronauta Impertinente

Luxemburgo es un territorio tan pequeño como la comarca de Ciudad Rodrigo y figura en las estadísticas como el país con el mayor Producto Interior Bruto del Mundo, según el Banco Mundial. El Fondo Monetario Internacional discrepa ligeramente y lo relega a la segunda posición. Me la sopla en cualquier caso: tienen argumentos de sobra para mirarnos a los españoles por encima del hombro. Y hasta a los catalanes. De Luxemburgo, que es a lo que iba, salió un día Jean Claude Juncker, el último doctor honoris causa investido por la Universidad de Salamanca. El protagonista del follón de cortes de tráfico, seguridad y coches oficiales que sufrieron ustedes en la mañana de ayer en la capital. Agradézcanle a él todo ese lío.

Juncker, actual presidente de la Comisión Europea y demócrata cristiano de toda la vida, es junto a Pamela Anderson dos de las más notables personalidades internacionales que en esos últimos meses han perdido la oportunidad de morderse la lengua antes de hablar del asunto catalán. Sus confusas declaraciones iniciales, dando a entender que la UE podría reconocer un estado catalán autoproclamado tras un referéndum, hicieron muy felices durante un rato a los independentistas, y tuvieron que ser después aclaradas por sus asesores, consejeros y portavoces que corrieron raudos en ayuda del jefe y del orden europeo.

“Juncker es, junto a Pamela Anderson, de los personajes que podrían haberse mordido la lengua antes de hablar”

Yo me las prometía muy felices y desde mi modesta atalaya de la Catedral de Salamanca tenía previsto ayer contactar con Juncker a través de un emisario e invitarle a tomar unas cañas por la Rúa para explicarle con detalle el temita. No contaba, maldición, con que el emisario de marras saldría de fiesta la noche anterior por la Gran Vía y para cuando quiso levantarse ayer, las barreras de escoltas y policías no le dejaron acceder hasta los VIP. La idea era que viniera también Mariano, y todo se fue al garete. Lástima.

Frustrado mi plan y frustradas mis ilusiones, lo que hiciera o dijera Jean Claude Juncker en Salamanca perdió todo interés para mí. Total, un tipo que terminó Derecho a los 25 años, que nunca ejerció y que desde entonces se ha dedicado a la política toda su vida es un perfil profesional al que aquí estamos muy habituados. Nada emocionante. astroimper@telefonica.net

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