Japoneses a la luna

El Astronauta Impertinente

El hecho de que nos haya vuelto a visitar mi colega y ahora ministro Pedro Duque ya ha dejado de ser una circunstancia medianamente emocionante. De nuevo en esta ocasión el protocolo real se interpuso entre nosotros y tendré que seguir esperando mi ansiada foto de colegas. Pero sí que he querido aprovechar la coyuntura para hacerle llegar mi queja por el nuevo desplante al que he sido sometido por la industria aeroespacial. Intolerable.

Resulta que Elon Musk, el muchimillonario y dueño de la compañía aeroespacial SpaceX, ya tiene fecha, 2023, para su primer vuelo turístico alrededor de la Luna. Y también tiene pasajero y no soy yo. Faenas como estas están consiguiendo que vaya perdiendo mi fe en la humanidad. A través de un discreto mensajero o mensajera, amigo común de ambos, le he manifestado al ministro mi queja al Gobierno de España por el olvido al que me tienen sometido. Quiero que mi malestar llegue al conocimiento de la embajada estadounidense en España para que se lo hagan llegar al señor Musk por la vía que sea, legal, civil o criminal. Justo además en el año en que se cumplirían los 30 años de mi presentación en sociedad con motivo de las primeras Las Edades del Hombre, habría sido un bonito gesto invitar al espacio a este monumento de la astronáutica mundial, no sé si el único pero seguro que el más simpático a la par que impertinente.

No cuela, Yusaku Maezawa. Tú has visto mucho “Armaggedon” y quieres fliparte un rato en el espacio con tus amigotes

Pero es que además el señor Musk ha escogido a otro multimillonario japonés, fundador de un negocio de moda online y coleccionista de arte, que quiere subir al espacio rodeado de un grupo de artistas de distintas disciplinas. Menudo postureo el del japonés; que dice que pretende que los artistas creen a su regreso obras de arte inspiradoras “para el soñador que llevamos dentro”. Venga ya.

No cuela, Yusaku Maezawa. Tú has visto mucho “Armaggedon” y quieres fliparte un rato en el espacio con tus amigotes. Y el otro está vendiendo la exploración espacial al fajo de billetes que más pesa. Se está perdiendo el espíritu científico. Ahora todo se trivializa. ¿Seremos el señor Duque y yo los últimos románticos del gremio? ¿Me van a convertir en un homenaje al pasado en lugar de ser un símbolo del futuro? Qué

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