Ese descapotable en órbita

El Astronauta Impertinente

Mary Poppins volaba con una escoba, el niño de ET y su amigo alien se elevaban con una bicicleta y “Starman” ha empezado a dar vueltas a la Tierra con un coche eléctrico. Si esto no es fardar, ya me dirán ustedes qué es. Lo cuento para quien no lo sepa aún. Starman es un maniquí vestido impecablemente de astronauta que, en la tarde del pasado martes, fue lanzado al espacio desde Cabo Cañaveral dentro de un cohete enorme llamado Falcon Heavy. La ocurrencia fue del promotor de todo este lío, el magnate de Silicon Valley Elon Musk, que lidera un proyecto que se dirige a conquistar la carrera aeroespacial. Y este que suscribe, qué quieren ustedes que les diga, se muere de la envidia.

El lanzamiento de este megacohete, el mayor enviado por los humanos al espacio desde los tiempos de los viajes a la Luna, viene a ser un experimento para las misiones a Marte que Musk ya proyecta para la próxima década. Y el maniquí Starman a bordo de su descapotable Tesla, la innovadora marca de coches eléctricos del magnate, no es sino un gesto promocional, un ‘paquete’ simbólico que, con las cámaras a bordo, ha protagonizado estos días unos espectaculares spots comerciales con imágenes reales de la Tierra de fondo que ya quisiera la Coca Cola.

Starman ha empezado a dar vueltas a la Tierra con un coche eléctrico. Si esto no es fardar, ya me dirán ustedes qué es”

Realmente yo no sé dónde he estado estos últimos años para no haber enviado mi currículum al señor Elon Musk. Este fin de semana, en vez de estar pasando frío en la Portada de Ramos de la Catedral y poniendo muecas inapreciables para los turistas que se acerquen a rendirme pleitesía, podría estar bien a gusto dando vueltas a la Tierra y regalando cortes de manga a quienes me siguen considerando un fracasado y un astronauta de segunda.

Aunque después de este momento de gloria, conviene tener presente el futuro incierto que le espera al tal Starman, nombre que en sí mismo es un homenaje a David Bowie y su canción. Dicen los expertos que la pequeña cabina en la que viaja nuestro Carlos Sáinz extraterrestre, una vez desprendidos los cohetes que le impulsaron, puede quedar hecha fosfatina antes de un año por culpa de la radiación, la presión y los restos descontrolados que orbitan la Tierra. ¿Esto me consuela? Bueno, sí. Lo mismo el Carnaval no está tan mal.

astroimper@telefonica.net

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