El mundo es plano

El Astronauta Impertinente

Ahora va a resultar que llevo haciendo el canelo trece años aquí vestido de astronauta e inspirando las ilusiones de los miles de turistas nos visitan al año. Anda ya. ¿Qué mi idolatrado Gagarin no viajó al espacio? ¿Qué el ser humano no ha pisado la Luna? Pero bueno, ¿esta gente de qué va?

Mañana sábado, si ustedes logran sobrevivir al tsunami comercial del ‘Black Friday’ y a la resaca que vendrá después, quizás tengan la oportunidad de tener noticias del vuelo, o lo que sea, que intentará un estadounidense llamado Mick Hughes, quien pretende elevarse 550 metros con un cohete casero sobre el desierto de Mojave para tomar fotos que le permitan demostrar que la Tierra es plana. Eso mismo, lo que acaban de leer. Será la última movida que perpetran los llamados terraplanistas, un colectivo de iluminados sin nada mejor que hacer que intentar hacernos ver que vivimos sobre un disco plano, con el Polo Norte situado justo en el centro y la Antártida cubriendo la circunferencia alrededor de todo. ¿Cómo se quedan?

“Ha tenido que venir él, de profesión conductor de limusinas, para mostrarnos la luz”

En este mundo -redondo, aunque les pese a estos terraplanistas-, la plaga de negacionistas ignorantes del progreso científico y de los descubrimientos de la humanidad empieza ya a ser preocupante. Me recuerda al autoproclamado Institut de Nova Història, esa banda de mentecatos que, con el insólito apoyo de la Generalitat de Cataluña, lleva ya diez años proclamando el origen catalán de personajes ilustres de la historia de España como Miguel de Cervantes, Cristóbal Colón, Santa Teresa de Jesús y hasta Leonardo da Vinci. Resulta que desde España no solo les robamos el dinero sino también la Historia. En esa línea de reinventar la realidad, el tipo del cohete ha construido una especie de plataforma instalada en una caravana con la que hoy se propulsará para desde el aire hacer las fotos definitivas que nos convencerán de nuestro error. De que todo ha sido con conspiración, un montaje y una engañifa. Y que ha tenido que venir él, de profesión conductor de limusinas, para mostrarnos la luz.

Yo no le deseo mal a nadie, pero el amigo éste bien se merecía darse un costalazo que le recolocase las neuronas averiadas. Que ya tenemos bastante memo suelto y hay faena pendiente

astroimper@telefonica.net

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