Codazos por el trono del PP

EL ASTRONAUTA IMPERTINENTE

Estoy nervioso. Mucho. Cuando escribo estas líneas, estoy esperando la visita del flamante ministro de Ciencia, Innovación y Universidades, Pedro Duque. Por problemas de agenda tuvo que retrasar su visita a Salamanca del miércoles al jueves. No sé a estas horas si se animará a venir a verme, algo que sería un detalle por su parte, teniendo en cuenta que mi existencia en sí se debe a la llegada del hombre al espacio. En concreto, los canteros que me tallaron en 1992 reconocieron poco después que les había inspirado por el proceso de selección de astronautas impulsado justo en aquel año por la Agencia Espacial Europea. ¿Y quién fue el españolito que se convirtió en astronauta en aquel proceso? ¡Bingo! Él subió dos veces al espacio y yo le miré siempre con envidia. Quizá en un rato el amigo Pedro encuentre un hueco para venir a verme en su apretada agenda de contactos con los rectores españoles y de visitas a las dependencias de la Universidad.

Por eso he preferido adelantar mis obligaciones y comerme después las uñas esperando muerto de nervios. Como igual de nerviosos deben de estar los seis candidatos a la presidencia del PP. Hemos asistido estos días al novedoso espectáculo del desmoronamiento de un partido que hasta hace nada era un monolito y que hacía de la unidad su valor inquebrantable. Parece como si, perdido el poder, Rajoy hubiera olvidado su razón de ser y estar en la cosa pública. Mientras toma posesión en su retiro laboral como registrador de la propiedad en Santa Pola y se asomaban los primeros candidatos a su sucesión, el gallego ha hecho lo que mejor ha sabido hacer todo este tiempo, que es no querer saber nada, y ahora tenemos a seis candidatos y candidatas, a quienes me imagino en los tacos de salida de la pista de atletismo, ocupando las calles centrales de la pista. Se avecina una carrera que no será de velocidad ni de fondo. Tienen un mes para ganar adeptos, así que calculo una prueba de 1.500 con luchas cerradas por ocupar las mejores posiciones y no pocos codazos en las curvas. En un partido fragmentado, al ganador le va a tocar integrar a los derrotados. Esas cosas de la política que se prometen al principio y luego, si te he visto, no me acuerdo. Pedro, nunca te afilies a nada. Si el ministerio se te da mal, ponte la escafandra y huye lejos.
astroimper@telefonica.net

 

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