Año de nieves, a ver cómo viene

El Astronauta Impertinente

Pues parecía que nunca iba a llegar y ya estamos ahí. El año grande de la Universidad de Salamanca ha entrado fuerte, dispuesto a solucionar las cosas por la vía directa. Lo primero, la sequía, que aún asfixia al campo pero tras las últimas nevadas ya pinta algo mejor. El pasado fin de semana todos mis colegas estatuas se ataviaron con esa boina blanca últimamente tan infrecuente por estos pagos y que queda tan bien en las fotos. Yo, como siempre, les envidié muy fuerte. Es la parte mala de estar tan resguardado aquí en la Catedral.

Otros de mis compañeros han disfrutado de notables distracciones en la semana reciente. El vaquero charro de la plaza de España ha seguido de reojo –porque le pilla de espaldas, maldita casualidad- el derribo del edificio España, que a mí, qué quieren que les diga, me ha dado mucha pena. Que el edificio ronda apenas los 60 años presidiendo la glorieta y no tiene valor patrimonial, vale, pero sólo por el trabajo que se tomaron en su día los que pagaron y levantaron tantos pisos, da mucha rabia verlo ahora demolido por un estudiado pelotazo urbanístico. Pero ya saben, el juego del capitalismo es así, señores.

“La rana de la Universidad ya me ha dicho que este año ella sí que se crece. Que los signos son positivos”

Mientras tanto, en el cerro de las Catedrales, Antonio de Nebrija levantó la vista de sus trabajos en la redacción de la Gramática castellana para celebrar el descubrimiento a pocos metros, en el solar que ocupó el colegio mayor San Bartolomé, de los restos arqueológicos de una iglesia del siglo XII.

No sé cómo lo verán, pero este año de nieves promete traer bastantes bienes. A ver cómo vienes. Yo ya es que me estoy viniendo arriba y me he crecido, como ese colega mío japonés llamado Norishige Kanai que pasadas sus primeras semanas en la Estación Espacial Internacional anunció, jubiloso, por Twitter que había crecido ocho centímetros por eso de la ausencia de gravedad. Y es que se había confundido al medir y tuvo que salir poco después pidiendo disculpas. Ya saben, los japos y su concepto del honor.

La rana de la Universidad ya me ha dicho que este año ella sí que se crece. Que los signos son positivos y que el Octavo Centenario la va a lanzar al estrellato. Pues vamos a cruzar los dedos con ella.

astroimper@telefonica.net

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