Objetivo ‘influencer’: un trabajo oculto pero a la vista de cualquiera

Internet trae consigo nuevos modos de comunicación como la influyente figura de personas ‘anónimas’ con miles de seguidores en las redes sociales que también triunfa en Salamanca

Julia Caño y Carmen Méndez, dos jóvenes 'instagramers' salmantinas que causan furor en las redes sociales.

Si por algo se caracterizan las nuevas tecnologías es por la capacidad de reconversión a nuevos modos de comunicación o, en este caso, a publicidad ‘encubierta’. No hace mucho salían a la palestra informativa personas, en principio anónimas, que solicitaban al restaurante u hotel en cuestión que les invitase a comer o pasar un fin de semana, a coste cero, a cambio de dejarles comentarios positivos en páginas de Internet o sus redes sociales. A pesar de lo que podamos creer, ésta es una realidad que muchas empresas contemplan a la hora de promocionar sus productos, puesto que existen personas con miles de seguidores a los que no se les considera ‘el enemigo publicitario’ y en los que el público en general confía casi ciegamente: prueba todo lo que le muestran, viaja a dónde le recomiendan… y compra lo que le dictan.

La asociación española de publicidad IAB Spain señala que el 75% de las empresas han recurrido en alguna ocasión a la acción de estos agentes para impulsar sus ventas; lo que prueba la importancia de esta tendencia en el marketing digital.

El influencer es capaz de transformar un producto cualquiera y hacer que los consumidores lo agoten

Instagram, Facebook y Youtube conforman los principales canales por los que miles de usuarios siguen a sus estrellas. No es fácil que personas anónimas consigan liderar masas pero, en Salamanca, existen agentes tan influyentes como la famosa Sara Carbonero o Paula Echevarría, que convierten en oro aquello que tocan. Existe un potencial salmantino que hace sombra a los afamados Dani Rovira, Maxi Iglesias, Yon González o pisan los talones al mismísimo Mario Casas. Éste es el caso de la salmantina Olga Victoria que acumula en su canal de Youtube, Dirty Closet, 90.000 seguidores.

Denominado como influencer, este agente publicitario es capaz de transformar un producto cualquiera y lanzarlo al estrellato de tal forma que en unos segundos los compradores pueden acabar con las existencias. Aunque no es oro todo lo que reluce, detrás de este entramado de líderes sociales existe también el intrusismo. Como una huella y marca propia se deja entrever la profesionalidad. Una pista para identificar a uno serio es no sólo fijarse en el importante número de seguidores sino, también, en la constancia, dedicación y cuidado de cada publicación. Antes de la difusión a través de los canales o soportes digitales, existe un laborioso y meticuloso proceso de edición y selección de las fotografías o vídeos que difundirán estos agentes. Además, si por algo se caracteriza un profesional es por consumir personalmente estos productos, hecho que avalaría la opinión que les merece al respecto para poder recomendar su uso al resto de la población. No son modelos profesionales, ni fotógrafos, ni esteticistas, ni actores… sino ‘anónimos’ que aconsejan lo probado, aunque pueden llegar a estas profesiones gracias a su conocimiento de las redes sociales y por experiencia propia. Así, se determina el nivel de confianza que, posteriormente, se traduce en ventas.

El término influencer se ha popularizado en la actualidad aunque cabe señalar que no es una profesión nueva, ni siquiera de la era digital. A comienzos del siglo XX, líderes sociales echaban mano de determinados agentes para reforzar su posición, más tarde, nacerían las primeras agencias de relaciones públicas.

Julia Caño y Carmen Méndez

Julia Caño.
Carmen Méndez.

Julia Caño y Carmen Méndez son dos estudiantes salmantinas de Publicidad y Periodismo respectivamente, cuya pasión por el diseño, la moda y el maquillaje les hizo abrir sendas cuentas de Instagram donde acumulan 6.880 y 4.195 seguidores. Estas incipientes promesas de la influencia ya reciben proposiciones de marcas. “Te mandan un producto, te haces fotos con él y lo subes a Instagram”, confiesa Julia. No es fácil encontrarlas, sus nombres de usuario no son corrientes (@ juuuuuls y @karkymr) y no utilizan hashtag que activen los motores de búsqueda para acceder a sus contenidos. Por ello, sorprende que acumulen tantos seguidores. “Llevamos desde 2014, la diferencia es que ahora lo trabajas y antes no sabías ni para qué servía”, revela Carmen, que tuvo un blog de moda (colocomidesastreconmiropa); ahora en desuso “porque la gente lo que quiere ver es Instagram”. Hasta dos horas tardan en prepararse para tomarse fotos y aprovechan cada rincón que Salamanca les brinda. Julia, por ejemplo, puede hacerse hasta 400 para elegir tres y uniformar el espacio de interacción. Ambas tienen presente el encuadre, la composición y la edición posterior.

Álvaro Ullán

Álvaro Ullán cumplirá en abril siete años y es el protagonista del canal de Youtube ‘Aquí juguetes’. En sus vídeos, con una duración media de unos 12 minutos, explica cada objeto al abrir el envoltorio además de dar unas pinceladas sobre curiosidades referentes al animal en cuestión, como en el ejemplo de la fotografía, una salamandra mejicana. Quizás, este salmantino se ha hecho más conocido por su aparición en un programa de televisión nacional pero él ya acumulaba miles de suscriptores. Al menos, 15.742 personas reciben una notificación cada vez se suben contenido nuevo. “Hola, amiguitos, bienvenidos a mi canal Aquí juguetes”, así comienza Álvaro. Recibe unas 20.000 visitas al día sobre todo de Iberoamérica y vídeos como el de “los tiburones del océano” se ha visto 1’3 millones de veces. Sus padres confiesan que es “casi como una actividad en familia” porque intervienen todos los miembros, hasta la más pequeña que espera para poder jugar tras la grabación. Todos los fines de semana generan nuevo contenido y cuentan con filtros para proteger al menor y un sistema de monetización con una retribución casi simbólica.

Jaime Miguel

El éxito de Jaime Miguel (@jaimemiguelt) comenzó hace tres años cuando pasó una larga temporada en Miami Beach. “En Estados Unidos, el dominio de Instagram o Snapchat es absoluto desde hace tiempo”, confiesa, por lo que decidió quitar la privacidad de su cuenta para que cualquiera accediera a su contenido. “A mucha gente le gustaba mis fotos y estilo de vida y comenzó a seguirme. Tomé contacto con muchas personas, me invitaron al Ultra Music Festival; como público a un programa de televisión con Ricky Martin; asistí a una carrera de Nascar, las 400 millas de Daytona y el Washigton Post me contactó para pedirme un vídeo que había publicado sobre la última vuelta de la carrera en la que se estamparon todos los coches justo delante de mí…”, explica este licenciado en Física que trabaja en marketing digital y aglutina unos 25.500 seguidores. “Me lo tomo más como un hobbie, no vivo de ello”, sentencia.

Andrea Azores

No es su trabajo habitual pero Andrea Azores es una bloguera y, además, posee una cuenta en Instagram con 27.800 seguidores. Su blog (andreaazores) lo abrió hace seis años como una página web enfocada al mundo de la cosmética “ya que por aquella época era estudiante de Estética Personal y Decorativa y quería un sitio donde poder opinar sobre los productos que probaba y hacer post sobre los truquillos de belleza que aprendía”. Invertía mucho tiempo en sus publicaciones casi diarias. La primera marca de maquillaje que le contactó, una de sus favoritas, le mandó un set con los productos de su última línea. Instagram supuso una comodidad añadida por la rapidez en subir fotografías y por el número creciente de seguidores. “Con el tiempo, introduje la parte de moda, enseño mis looks y dónde poder conseguir las prendas; eso es lo que más hago”, confiesa esta bejarana. Los mensajes directos son diarios y “sin encasillarse” muestra otras aficiones como el cine o las series. Su secreto: “ser natural”.

Diana Píriz

Elpotilugar de Diana acumula en Youtube 28.021 suscriptores. Esta salmantina confiesa que intenta sacar una sonrisa a quienes ven sus vídeos. Empezó en 2011, para hablar sobre belleza y maquillaje y cada vez le gustó más. “El único secreto es que publico sólo lo que quiero, sin obligaciones, cosas que me gustan y cuando me apetece. Las marcan contactan conmigo pero no vivo de esto. Le dedico bastante, lleva muchas horas de trabajo y, además, contesto a todas mis seguidoras”.

Jesu Medina

Jesu Medina (@jesumedina), salmantino de adopción, cuenta con unos 3.090 ‘amigos’ de Facebook, 2.086 suscriptores en su canal de Youtube y 8.429 seguidores en Instagram. Él lo tiene algo más fácil porque es diseñador y confiesa que crea contenido y actualiza sus redes casi a diario. “Algunas de mis creaciones son virales pero no es por casualidad, siempre busco crear algo emotivo de alguna pasión o ídolo”.

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