“A los gitanos se nos reduce a lo folclórico o a lo marginal”

En Día Internacional del Pueblo Gitano, esta comunidad invita a poner la mirada "en lo que tiene de bueno y en sus posibilidades de cambio"

Mujeres gitanas de la Fundación Secretariado Gitano
Mujeres del Programa Sara Romí de la FSG Salamanca, en una de sus salidas culturales.

Que el éxito de audiencia del programa Gipsy Kings, el reality que expone en televisión la vida de varias familias gitanas, está contribuyendo a mejorar el conocimiento que existe sobre esta cultura. Nada más lejos de la realidad.

Las organizaciones que forman parte del Consejo Estatal del Pueblo Gitano han expresado en varias ocasiones su “repulsa” ante un formato “que utiliza de manera frívola y morbosa la ya denostada imagen social de nuestro pueblo”. Aseguran que estas prácticas solidifican “los estereotipos, prejuicios y peores sentimientos colectivos hacia cientos de miles de personas corrientes, de carne y hueso, que luchan por salir adelante como las demás”.

La Fundación Secretariado Gitano (FSG) suscribe esta denuncia, y es una de las entidades que respaldan la campaña #NoALosGipsyKings3, desde la que se demanda “un trato digno al pueblo gitano en los medios de comunicación”. Desde la sede de la entidad en Salamanca, trabajadores y usuarios inciden en el flaco favor que determinados enfoques hacen al conocimiento de una cultura cuya imagen social se mueve entre lo “exótico” y lo marginal, en una tremenda simplificación.

“Por lo general, se nos asocia con lo folclórico o con lo negativo: chabolas, drogas, venganza, violencia, incultura… ¿Dónde están los gitanos que trabajan por cuenta propia o ajena, los que se levantan cada día por la mañana a llevar a sus hijos al colegio?” se pregunta Raúl Bermúdez, técnico de empleo de la sede de la Fundación en Salamanca.

No niega que esa realidad existe, pero le hastía su generalización, y asegura que se han producido avances, aunque sean lentos. “El 98% de los niños están escolarizados, aunque luego haya colegios que se han convertido en auténticos guetos; el chabolismo está prácticamente erradicado, aunque sí hay infra vivienda; nuestra esperanza de vida ha aumentado 10 o 15 años… Hemos evolucionado, pero no se quiere ver”, sostiene.

Jóvenes gitanos durante una actividad del Programa Inserrenta
Participantes del Programa Inserrenta.

En este mensaje coinciden también María Dolores Molina, coordinadora de la FSG Salamanca; Alba Gil, orientadora educativa del programa “Promociona”, y Rebeca Moreno, profesora de aulas de este mismo proyecto. Afirman que el trabajo de las entidades del tercer sector con la población gitana y las políticas sociales tienen impacto real.

“Los estudios dicen que lo tiene. Al menos, no hablan de retroceso, sino de un pequeño avance. Lo es, por ejemplo, que cuatro de cada diez alumnos del último ciclo de la ESO titulen y que cada vez haya más jóvenes gitanos que acceden a la Universidad o a un grado formativo de grado medio o superior. No negamos esa otra realidad, pero ésta también existe, y hay más casos de los que pensamos”, indican estas profesionales.

Uno de ellos es el del propio Raúl Bermúdez. Estudió Empresariales, y cuenta que le resultaba “muy fácil aprobar”. Pero reconoce que siempre tuvo presente el pinchazo de una espina. “Jamás me sentí identificado con la educación; sí con mis amigos y con el empeño de mis padres para que estudiara. Pero siempre me preguntaba dónde estábamos los gitanos en la historia. Seguimos estudiando la cultura romana y la griega, pero la gitana no aparece en ningún libro. No existimos. Entonces decidí terminar la carrera para empezar a cambiar esto”, recalca.

Estereotipos
Dice que cuando ofrece alguna charla en colegios y universidades sigue recibiendo una imagen social estereotipada. “Se identifica a los gitanos como vagos y maleantes, con la droga, pero cuando pregunto a los estudiantes, dos de cada tres reconocen que nunca han tenido contacto con un gitano. Yo soy la especie rara, porque he pasado de gusano a mariposa. ¿Qué pasa, que solo somos buenos ciudadanos si estudiamos? Si quienes mantienen estos prejuicios van a ser los futuros profesores, educadores, médicos o enfermeros, el sistema educativo tiene un gran problema”, expone el técnico de empleo de la Fundación, que reconoce cierta “responsabilidad” de la comunidad gitana en el afianzamiento del imaginario colectivo sobre su pueblo.

“Todo grupo perseguido puede caer en el victimismo. Si tú me rechazas una vez, quizás vuelva a acercarme, pero si lo haces otra vez, me doy la vuelta y me relaciono entre mis iguales. Es un mecanismo de autodefensa. Si a un niño gitano lo tratas solo como a un niño, se sentirá querido; si lo tratas como un gitano, no”, añade.

Cambiar la dirección de la mirada sobre la comunidad gitana, generalmente puesta en lo negativo, y dirigirla “a lo que tiene de bueno y a sus posibilidades de cambio” es, precisamente, uno de los objetivos del Día Internacional del Pueblo Gitano, que se celebra este sábado. Según explica Mª Dolores Molina, se trata de una jornada “de celebración” que en Salamanca se canalizará a través de un Festival Flamenco organizado por la FSG y el Ayuntamiento y que tendrá lugar este mismo viernes, a las 20:00 horas, en el Teatro EspañaDuero. Un acto simbólico para “iluminar” lo positivo de un pueblo cada vez más cansado de sentirse “señalado”.

 

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