Una apuesta por romper con el tabaco

La Asociación Española Contra el Cáncer en Salamanca nos acerca tres historias que demuestran que dar carpetazo a la adicción no es fácil, pero sí posible y beneficioso

Manuel Rodríguez y Ana Alonso, en la sede de la Asociación Contra el Cáncer.

El pasado 13 de febrero, lunes, Ana Alonso y Manuel Rodríguez se levantaron, se sentaron a desayunar tranquilamente y a eso de las once de la mañana, después de otro café, encendieron un cigarrillo. El último. A ella le quedó uno en el paquete; lo metió en una funda de plástico y lo lleva desde entonces en el bolso, como un recordatorio del mérito.

A Manuel le sobraban más pitillos, pero cogió el paquete, lo metió debajo del grifo, lo machacó para asegurarse y tiró los restos a la basura. “Si yo llevo encima un cigarro como hace Ana, hace mucho que ya no estaría ahí”, confiesa.

No es la primera vez que este matrimonio de fumadores empedernidos decide darle carpetazo al tabaquismo. Lo han intentado antes, y con éxito –en alguna ocasión permanecieron abstinentes varios años–, pero habían acabado recayendo “por una tontería”.

“Piensas que lo tienes superado, en una boda te dices que por un cigarro no pasa nada; el primero te sabe mal, vas a por el segundo y ya el tercero… no te sabe tan mal”, cuenta Ana Alonso. Después de la última Navidad, decidieron volver a probar suerte, esta vez juntos y con el apoyo de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) y su Programa de Tratamiento del Tabaquismo, en el que participaron el pasado año cerca de 140 personas. Más del 89% de los usuarios finalizaron el proceso, que se desarrolla de forma progresiva y en el que los fumadores cuentan con respaldo psicológico, al tiempo que se ven reforzados por las experiencias del grupo, cuyos miembros se ofrecen apoyo mutuo.

“Piensas que lo tienes superado, en una boda te dices que por un cigarro no pasa nada; el primero te sabe mal, vas a por el segundo y el tercero… ya no te sabe tan mal”

“Las sesiones nos ayudan a localizar nuestras razones para dejar de fumar, en ellas trabajamos la automotivación y recibimos pautas para romper las rutinas que asociamos al tabaco”, cuenta la pareja. Para Manuel, por ejemplo, encender un cigarrillo era todo un ritual al sentarse frente al ordenador para escribir: “Es automático”.

Lo dice en presente, aunque ya haga más de tres meses de la última calada. Porque él, a diferencia de Ana, para quien el proceso está resultando llevadero -“aunque tengo mis ratos”-, se muestra algo escéptico, y solo se atreve a asegurar que se encuentra en un momento de “parón técnico”.

En “alerta” constante

“No fumo, pero lo paso fatal, esa es la verdad”, reconoce. Pese a todo, ve claramente los beneficios de su decisión. “Físicamente lo he notado mucho; antes tosía mucho más por las mañanas, hago deporte y veo que cada vez aguanto más tiempo, voy ganando en autoconfianza… Pero hay que asumir que esto es una adicción y que estás atrapado. Eso supone que tienes que estar constantemente alerta, y no sé hasta cuándo”, añade.

Mucho más convencida, Ana cuenta con satisfacción cómo ha mejorado su vida desde que dejó de fumar, más allá del ahorro que implica una dependencia que la llevaba a consumir más de una cajetilla diaria. “Me ahogaba, me cansaba mucho y hasta me encontraron un pequeño enfisema pulmonar de tanto fumar. Ahora me canso menos al subir las escaleras, he dejado de usar el inhalador diario, y el de rescate solo lo he tenido que utilizar de vez en cuando”, expone.

Alberto de Lope también participa en el programa de la AECC.

Al igual que este matrimonio, Alberto de Lope empezó a fumar pronto. A los 14 años eran simples “escarceos”, pero cuando cumplió los 25 la adicción estaba totalmente asentada. Más de dos décadas después y tras varios intentos con resultados más o menos prolongados, este profesor de Plástica que sufre asma alérgico ha decidido que quiere desprenderse definitivamente de su dependencia del tabaco… aunque le está costando “encontrar el momento”.

“Tengo la absoluta convicción de que quiero dejarlo, y lo voy a dejar, pero no estoy en un momento fuerte”, admite. Eligió el programa de la AECC “porque necesitaba el refuerzo de un grupo”, y las sesiones le están ayudando “a entender más las cosas y a darle forma a la estrategia y a los argumentos” para su ‘deshabituación’. “A finales de junio ya lo habré dejado”, se promete.

DÍA SIN TABACO

Con motivo del Día Mundial Sin Tabaco, que se conmemora el 31 de mayo, la AECC recuerda unos datos contundentes por sí mismos. Fumar cigarrillos causa al menos el 30% de todas las muertes por cáncer, recuerda la asociación, que explica también que, en la Unión Europea, el tabaco está vinculado al 65% de todos los fallecimientos, lo que supone más de 1,9 millones de muertes por cáncer y otras tantas por enfermedades cardiovasculares.

Según la Encuesta Europea de Salud en España, el 23% de la población de 16 años o más afirma fumar a diario y el 2% lo hace de manera ocasional.

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