Nunca es tarde para cantar en el coro

La primera mujer tenor del Coro Ciudad de Salamanca, que entró en la agrupación ‘de casualidad’, lleva ya tres años y se prepara para la última actuación de la temporada; la del 22 de junio, en el Auditorio San Blas

Soledad López-Berges a la puerta del edificio donde se encuentra la sede del las corales de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. FOTO: DGRATIS Salamanca.
Soledad López-Berges a la puerta del edificio donde se encuentra la sede del las corales de la Fundación Salamanca Ciudad de Cultura y Saberes. FOTO: DGRATIS Salamanca.

Soledad López-Berges acompañó a una de sus nietas a hacer las pruebas para entrar en el Coro Ciudad de Salamanca -de eso hace ya tres años- y, de la noche a la mañana, se convirtió en la primera mujer tenor de la coral. Así, como ‘por casualidad’ y el mismo día de la valoración de la pequeña, se le ocurrió mencionar a una de las profesoras, Naila Zakour, que a ella también le gustaría participar. “Me dijeron que me harían una prueba al día siguiente, así que esa noche no dormí”, confiesa entre risas la salmantina.

Tras pedirle una escala, “el pianista Rubén González y el director Antonio Santos se quedaron mirando”. “Les dije que si no entraba, no pasaba nada, que ya era mayor y podría asumirlo”. Nada más lejos de la realidad, Soledad tenía una voz especial, de tenor; la más grave de las mujeres que canta combinada con la voz más agua de los hombres.

Soledad había estudiado solfeo y piano de joven pero lo dejó para ser enfermera, profesión a la que se ha dedicado hasta su jubilación, hace unos cinco años. Cuando se retiró, comenzó a realizar actividades que le permite el tiempo libre, entre las que se incluye cantar en la Coral Polifónica, la agrupación senior del Coro Ciudad de Salamanca; a la que también se uniría su hija “si tuviera tiempo libre”. Las pequeñas de la familia, sus nietas, son miembros del Coro de Niños, también perteneciente a la Fundación Ciudad de Cultura y Saberes de Salamanca.

La salmantina confiesa que “es una satisfacción poder cantar”. Ella, que no para de escuchar música clásica y ópera en Youtube, como las abuelas modernas, está preparándose para dar el do de pecho en la que será la última actuación de la temporada, la del 22 de junio, en el Auditorio San Blas.

“Nos exigen mucho pero es que deben hacerlo”, revela. “La dirección de Antonio Santos es magnífica y el tiempo se pasa volando”. Ensaya los miércoles por la mañana, algo más de una hora, con su cuerda (tenores) y, por la tarde, con los bajos. Hasta la fecha, lo que más le ha costado interpretar fue una pieza que tuvo que cantar en alemán (‘Carmina Burana’, de Carl Off). En la actualidad, tiene la cabeza puesta en el concierto señalado y, también, en el recital que interpretará con su grupo en Segovia y en el que comparte escenario con la Coral Amadeus -el mismo recital que posteriormente se escuchará Salamanca-.

Los viajes que hace con la agrupación son otro de los placeres de esta salmantina que confiesa no sentir presión, que lo hace porque le gusta, que es una actividad que le reporta relajación y que no siente que sea una obligación. “Es una oportunidad que me encanta, que me hace aprender”, desvela Soledad; uno de los mejores ejemplos de que se pueden retomar los sueños, ya que nunca es tarde si la dicha es buena.

La agrupación necesita más voces masculinas

El Coro Ciudad de Salamanca reúne a pequeños y mayores en una de las actividades en las que se encuentran varias generaciones: el canto. No obstante, a pesar de que haya un grupo muy variado y heterogéneo de integrantes suelen ser las féminas las que más se animan. “A ellos les cuesta algo más porque sienten más vergüenza pero luego se lo pasan estupendamente”, revela el director Antonio Santos, quien confiesa que siempre se necesitan más voces masculinas.

Aunque exista la posibilidad de entrar en la agrupación hay que tener en cuenta que es una de las actividades más demandadas en la capital del Tormes y que podría llegar a darse el caso de pasar a lista de espera. “Pero siempre hay alguien que se cambia de domicilio o jóvenes que se tienen que mudar”; por lo que es posible entrar en los diferentes niveles: Precoro (de 5 a 8 años), Coro de Niños (de 8 a16 años), Coro Juvenil (de 14 a 21 años) y Coral Polifónica (de 14 años en adelante).

“A ellos les cuesta más dar el primer paso por su timidez pero, luego, se lo pasan estupendamente”

Desde la Fundación, intentan que este tipo de ‘convivencias intergeneracionales,’ que han llegado a reunir a varios miembros de una misma familia, sean encuentros dinámicos. “Propiciamos colaboraciones con otras agrupaciones como la Banda Municipal de Música, el Conservatorio, la Joven Orquesta Sinfónica…”.

Además, los repertorios abarcan un sinfín de posibilidades para el Coro Ciudad de Salamanca, desde música clásica, del mundo, rock, temática infantil y hasta de origen folclórico. Una de sus muestras se disfrutará el 22 de junio.

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