SOS: se buscan séniors para tutelar nuevos proyectos

Los empresarios salmantinos de la Secot ayudarán a los jóvenes emprendedores a arrancar sus negocios

Antonio Miguel, miembro de Secot, en las nuevas oficinas del egresado en la Unidad del Emprendimiento.

A Salamanca le hace falta tejido empresarial que promueva nuevas ideas, genere y mantenga puestos de trabajo de calidad, fije población y se consiga que, de esta ciudad y provincia, no se marchen los jóvenes -y los no tan jóvenes- y se crezca en economía, ocio, labor social, cultura… Salamanca necesita empresarios. Y no porque no los haya, sino porque se necesitan muchos más.

Las ideas existen -no son pocas- pero hace falta que un proyecto sea viable, rentable, competitivo y una serie de premisas que sólo los séniors conocen bien. Y éstos están dispuestos a compartir esa experiencia con las nuevas generaciones. Ellos son los miembros de la Secot, una asociación compuesta por voluntarios profesionales, directivos y empresarios que, sin ánimo de lucro, otorgan su experiencia a todo el que lo necesita. Pero son “pocos”, según Antonio Miguel, uno de ellos: “Necesitamos muchos más en la oficina de Salamanca”.

Y es que abordan cada año unos 100 proyectos y tan sólo son nueve personas, pertenecen a la delegación de Valladolid y quieren formalizar una propia.

Colaboran siendo mentores en los proyectos Santander Yuzz, en el Instituto Multidisciplinar de Empresas, dan charlas en institutos… Y, ahora, se van a embarcar en una nueva aventura que afrontan “con mucha ilusión”, según Miguel, en colaboración con la Junta de Castilla y León y la Universidad de Salamanca. Los alumnos de último año de carrera o recién titulados pueden acudir a la Unidad de Emprendimiento en Fonseca y preguntar por las oficinas del egresado para que les atesoren sobre sus proyectos.

Guía

“Sacar una empresa a la luz no es fácil ni difícil, es dificilísimo”, comenta Miguel. “Es una burbuja en medio de una selva”. Por ello, los jóvenes necesitan una guía, pero no todas las ideas son viables “aunque tienen algunas muy buenas”. Antes de pasar a manos de los séniors la asesora de la Unidad del Emprendimiento (SIPPE) realizará la primera criba y cuando haya una visión completa se trasladará a la Secot que les ayudará en todo el proceso hasta la puesta en marcha de la nueva entidad, desde realizar un plan de empresa, cómo conseguir financiación -“parte fundamental”-, cumplir con la norma jurídica, obligaciones fiscales, laborales, contables y un largo etcétera.

Aún no han realizado ningún proyecto desde que hace tan solo unos días se hiciera oficial el acuerdo de la Junta con las cuatro universidades públicas de la Comunidad. Pero, en Salamanca, los miembros de la Secot llevan funcionando desde el año 2004. En 1989, se fundó en la región y, adquirió el carácter de utilidad pública en 1995, con dos delegaciones Valladolid y León y más de mil asociados en España.

Por las manos de estos séniors han pasado muchas ilusiones. Atienden a cualquiera que se deje asesorar, como a aquel londinense cazatalentos que decidió venir a Salamanca para emprender; o el joven que apostó por la comida para peces con insectos y descubrió que el negocio estaba en los residuos de estos últimos; o los jóvenes que decidieron fabricar cosmética ecológica con leche de burra.

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