Una nonagenaria adicta al gimnasio

A sus 94 años, María Ángela González lleva más de diez haciendo ejercicio; acude todos los días al centro Enjoy, excepto los jueves que se encarga de su bisnieta

María Ángela González, en uno de sus ejercicios habituales.
María Ángela González, en uno de sus ejercicios habituales.

Deportivas blancas, chándal, una toalla y agua de limón para calmar la sed. Ataviada de esta forma camina —y se ejercita— Mª Ángela González por el gimnasio al que acude casi todos los días. En su muñeca derecha, tiene la costumbre de portar un coletero de color naranja del que cuelga una pequeña llave, la del candado de la taquilla del gym, o quizás la llave de unos secretos guardados durante 94 años, los que se gasta Ángela.

Le gusta ir al gimnasio a eso de las cuatro de la tarde “porque hay menos gente”, así se asegura de que tiene libres las máquinas que utiliza en su rutina de ejercicios. “Los sábados y los domingos estamos cuatro”, bromea. Aunque no parece molestarle la compañía, cada dos pasos que da escucha un “Abuela, cómo estás”. Y es que, en el Enjoy del Multiusos, todo el mundo la conoce; de hecho, lleva más tiempo que algunos de sus trabajadores. “A los dos años de abrir, me apunté”.

Los jueves son los días que libra, porque tiene que cuidar a su bisnieta de siete años. Y estas jornadas de atrás, las lluvias y el viento, le han fastidiado porque no ha podido ir a hacer ejercicio.

Los felices años 20 —no tan felices en España— vieron nacer a Ángela en la localidad salmantina de Sando. Tras quedarse sin madre a los 15 días, se crió con sus “padres de leche” en Arroyomuerto —si no lo conocen, busquen por San Miguel del Robledo, ella prefiere seguir usando “su nombre original antes de que lo cambiaran”—. Años después y muy a su pesar, regresó a Sando, para vivir con su padre. Se casó y toda su vida la ha pasado trabajando en el campo. “He hecho de todo y eso que las mujeres antes no teníamos derecho a nada. Sé trillar, sé arar, sacar el muelo…”. Ha superado la Guerra Civil y, después de que su marido dejase el oficio de pastor, ambos migraron a la ciudad. Al principio, limpiaba un portal y, más tarde, ascendió como conserje.

Le pilló una reforma de jubilación y tuvo que trabajar 15 años más, hasta que se retiró con 70; desde entonces y tras el fallecimiento de su marido, Ángela ha tenido más tiempo para sus “cosas”, y no lo ha perdido. “He ido a los baños de Ledesma, a los de Retortillo, a bailes charros, al paseo saludable de Cruz Roja…”. Y, dos años después de que abriera el gimnasio del Multiusos, aprovechó una promoción para mayores y se apuntó en 2005. Todas las mañanas las pasaba haciendo ejercicio y, por las tardes, “a jugar a las cartas con las amigas”.

“No quiero estar parada pero tampoco que me manden hacer gimnasia y prefiero venir sola”, confiesa la salmantina, quien sigue una rutina específica que le “ha venido muy bien”, incluso, recomendada por un doctor tras una lesión en el hombro. En el Enjoy, pasa mínimo veinte minutos de cinta, otros tantos de bici y su ejercicios de movilidad. “Hasta que me aburro, me voy y al día siguiente más”.

“Intentamos que sigan una rutina de mantenimiento”

María Ángela González lleva más de diez años en el gimnasio del Multiusos. En el Enjoy, comienza por veinte minutos de cinta, veinte de bici y, después, trabaja sobre todo el tren superior para ejercitar sus brazos y su movilidad. Una caída le dejó una lesión en el hombro de la que estuvo hasta en dos ocasiones a punto de operarse, fue a rehabilitación y, en la última revisión, el cirujano le recomendó que siguiera en el gimnasio.

“Intentamos que los mayores lleven una rutina de mantenimiento, sin peso y, si han tenido alguna lesión, adaptamos lo máximo posible las tareas”, revela el coordinador Jonatan Sauca. “Individualizamos todo lo que podemos los ejercicios y, además, tenemos unas máquinas específicas para personas con menor movilidad. Éstas están más bajas en altura, se ajustan de mejor manera que las normales, tienen más espacio entre la silla y el pedal, por ejemplo, e incluyen soportes para que se puedan apoyar y se sientan más seguros”.

“Depende mucho de la condición física y la actividad que hayan tenido pero, en general, recomendamos a los más mayores ejercicios en la piscina porque utilizan todos los grupos musculares, así como pilates o yoga”, revela Sauca.

Beneficios
El deterioro físico va unido al envejecimiento pero los expertos señalan que el deporte mejora la salud, la calidad y duración de vida y la independencia. Ayuda a mantener el sistema musculoesquelético, se mejoran las funciones cardiorrespiratorias, se reduce el riesgo de enfermedades no transmisibles, depresión o deterioro cognitivo, entre otros, según indica la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Ejercicios
Aunque el deporte en los mayores dependerá de la actividad física que hayan ejercido a lo largo de su vida, la Fundación Española del Corazón recomienda “los de tipo aeróbico a intensidad baja o moderada, por su menor exigencia cardiovascular”. Hay que “hacer hincapié en los trabajos de estiramiento, movilidad y flexibilidad, frente a los de resistencia”. La natación, el senderismo, los bailes de salón o los de mantenimiento son algunos de los más recomendados.

Consejos
Antes de realizar cualquier tipo de práctica, las personas mayores deberán consultar con su médico, especialmente, si han sufrido alguna lesión o si han sido intervenidos de cirugía de cadera o de espalda. Se recomienda calentar y ejercicios cortos y ligeros, acompañados de frecuentes descansos.

Frecuencia
La OMS indica que “las personas mayores de 65 años dediquen unos 150 minutos semanales (2’30 horas) a realizar actividades físicas moderadas aeróbicas, o bien algún tipo de actividad física vigorosa aeróbica durante 75 minutos”, revisable en cada caso particular.

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