Intercambio generacional: mayores e hijos ‘postizos’

Dos de las primeras personas en Salamanca que pusieron de moda acoger a estudiantes fueron las hermanas María del Carmen y Francisca Tenés López, un ejemplo de cómo los mayores conviven y forman parte de un intercambio generacional

Dos de las primeras personas en Salamanca, casi las artífices, que pusieron de moda el acoger a estudiantes fueron las hermanas María del Carmen y Francisca Tenés López. “Ahora hay muchísima gente que lo hace pero, cuando empezamos, apenas se sabía de nadie que acogiese en Salamanca a estudiantes de fuera y sólo se hacía con un colegio, que se estaba iniciando, en Salamanca”, confiesa María del Carmen Tenés.

Desde hace unos años, supone una tendencia muy extendida que refleja cómo los mayores de la capital del Tormes conviven y forman parte de un intercambio generacional que les une con estudiantes, bien sea, como una fuente complementaria de ingresos, bien sea, para combatir la soledad.

Hace más de 30 años que la salmantina María del Carmen Tenés acoge a personas en su hogar, tanto estudiantes de otras provincias de España como extranjeros. Una temporada se marchó para residir en Torrevieja e, incluso, hasta allí se llevó su modo de vida y cuando regresó continuó. Y es que “el ambiente de estar siempre con personas” en casa es una de sus principales motivaciones, los ingresos extra “tampoco vienen mal porque las pensiones no son un lujo y hay que buscarse el pan de donde sea, aparte de que así se puede dar algún capricho”.

Al recordar como comenzó esta andadura intergeneracional e intercambio de experiencias, Tenés relata que una de sus amigas, que trabajaba en un colegio, les habló del programa y “al principio, todo el mundo estaba muy reticente, no colaboraban porque esto no se conocía” pero probaron y les “encantó”. Así rememora esta salmantina de 70 años -50 físicos- a uno de los primeros grupos que acogió en su casa, ‘los francesitos’, como ella los denomina por venir del país vecino; niños de al rededor de 10 años “a los que había que acompañar al colegio y llevarles a todos sitios”. Se ganó a pulso el nombre de ‘mamá’ y, desde entonces, así es como le llaman, a ella y a su hermana, sus ‘hijos postizos’.

“He recibido estudiantes de cualquier parte del mundo: italianos, alemanes, japoneses, hindúes, holandeses…”, repasa la innumerable lista de procedencias; hecho por el cual manifiesta que, en épocas como las de Navidad, recibía más de 100 postales “y había que contestarlas todas”. “Ahora, es más rápido y siempre estamos conectados con Facebook y WhatsApp”.

Respecto a la experiencia, “no siempre es fácil, hay que adaptarse mucho porque todos tenemos culturas muy diferentes pero, en general, es maravilloso y, cuando se van, nos toca llorar a todos”, según María del Carmen, algo con lo que también coincide su hermana Francisca, quien asegura que “es una manera de haber conocido mundo sin haber viajado” y que sigue manteniendo relación con un danés desde hace 35 años.

Ésta última recuerda su andadura allá por el año 1982 cuando tuvo en su casa a un estudiante de Dinamarca “de apellido impronunciable”, Marten Arnika Skydsgaard. “Yo, aparte de su hermana mayor española -se llevaban a penas 10 años- era su profesora porque me tocaba corregirle todas las redacciones”. Otro de sus favoritos fue un americano que iba con ella a todas partes y le llamaba ‘mamá’. “Una vez me preguntaron en el mercado que cómo me había salido un hijo tan alto y rubio porque el niño no paraba de preguntarme ‘mamá, ¿esto que es?, mamá ¿y esto?”.

Pero, sin lugar a dudas, Nuria (así es como llama a una chica de nacionalidad tailandesa cuyo nombre real -bromea- se pronuncia con el mantra ‘om’) ocupa un lugar muy especial en su corazón. “Estuvo en mi casa dos años y era prácticamente española. Cogió todas nuestras costumbres y era más pesada que una hija propia. De hecho, sus últimas palabras han sido: ‘Mamá, ven a mi boda’”.
No es de extrañar que no sean olvidadas: les hacen la comida, les lavan la ropa, les cuidan, están en familia… y ya se sabe que, como en casa, en ningún sitio.

“Encantadas” con la acogida española

Provienen de culturas muy diferentes pero las cuatro estudiantes de español que conviven con María del Carmen Tenés López coinciden en que están “encantadas” con la convivencia y la amabilidad que esta salmantina les aporta. Éste es uno de los grupos que acoge por unas semanas Tenés y que, en unos días, se marcharán para dejar sitio a los nuevos inquilinos.

Courtney Langston y Rachel Jordan (de 20 años y, en la foto, de izquierda a derecha) son estudiantes de Edición y Biología en Arkansas y Oklahoma (EE.UU.), respectivamente. Llevan cinco semanas en Salamanca y, aunque confiesan que “lo peor” son los horarios, las comidas que les hace Tenés les encanta, como la cultura española, y uno de sus sitios favoritos es la Plaza Mayor.

Radhika Shenoy y Sakshi Dube (de 23 y 20 años) son originarias de Bombay (India) y estudian Magisterio y Finanzas. Vinieron hace un par de semanas a Salamanca y les ha dado tiempo a visitar toda la ciudad, incluso, tras buscar la rana en la fachada de la Universidad, una de las actividades que más disfrutaron fue montar en bicicleta a lo largo del paseo fluvial. La comida no es su fuerte, prefieren el picante como en su país pero destacan el ‘tinto de verano’ como una de las mejores bebidas para pasar el calor de esta época estival.

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