“El piragüismo va camino de convertirse en deporte de masas”

Carmelo Gómez | Campeón del Mundo Máster de Piragüismo

El palista Carmelo Gómez.

Medio siglo surcando con su piragua las aguas; la friolera de 35 medallas conquistadas en poco más de una década en aguas de Noruega, Australia, Hungría, Eslovaquia, Italia, República Checa, Polonia, Portugal, Eslovenia y España; y 73 espectaculares primaveras. Es el palista salmantino Carmelo Gómez.

¿De dónde te viene esto de subirte a la piragua?

Probablemente de cuando nadaba en las piscinas de Las Torres y El Regio, y en el mismo río Tormes. Yo era de natación y también practicaba waterpolo, pero hace 50 años me subí a la piragua y ya no me he bajado.

Tu palmarés impresiona…

No hay más secreto que, como dice un buen amigo italiano, “laboro, laboro, laboro”. Si fuera en otro deporte saldríamos en todas partes, pero el piragüismo es de esos deportes que siempre han estado aquí pero que parecen invisibles. Este deporte necesita más repercusión. Es el que más medallas le da a España, pero no de ahora, de siempre.

¿Reclamáis entonces más apoyo a la Federación?

Lo único que nos da es la equipación y el transporte de la canoa. Pero no sólo tiene que volcarse la Federación, también los medios de comunicación, las instituciones locales, la gente…

Aquí en Salamanca, ¿se apoya?

Un poco de todo. En Salamanca siempre ha habido piragüismo, pero a diferencia de Zamora, que cuenta con ocho clubes, aquí se vive de espaldas al río y sólo tenemos uno. Y luego hay gestos feos que no ayudan, como que la Diputación retirara los premios a los Infantiles y Veteranos por la crisis. Hay cosas que no se pueden tocar.

No le ves futuro a la piragua…

No, al contrario, creo que va camino de ser un deporte de masas. El Canoe Kayak de Salamanca es un reflejo.

¿Qué edad es buena para empezar a navegar?

Una edad muy buena es de 10 a 11 años. Los padres tienen un papel fundamental para que sigan practicando el deporte, pero tengo que pedirles que se olviden de presionar a sus hijos para que sean el “Messi” de turno, y entiendan que lo principal es que se diviertan.

¿A ti qué te conquistó?

Quizás lo que engancha es el reto de palear subido a una embarcación estrecha, la perspectiva única que tienes, la cantidad de agua que hay debajo… yo sólo le debo favores a la piragua, sobre todo salud.

Gómez, en su piragua.

Muchos favores, y parece que también grandes amistades…

Si me tengo que quedar con algo, me quedo con los amigos, de todas las nacionalidades. Traje un año al club salmantino al gran Alexander Shaporenko, para mí el mejor palista de todos los tiempos. Y con Toni Nelson me subo cuando me diga a su piragua.

Sus aguas preferidas son…

Para entrenar hay un tramo muy bueno que va de La Flecha, en Cabrerizos, hasta Santa Marta. Ida y vuelta son 11 kilómetros. Y me impresionaron hace ya tiempo las aguas del Alhándiga en La Maya, impresionantes, cristalinas, te dejaban ver todo el fondo. No hay que irse muy lejos.

La lista de aguas internacionales en las que has navegado con la Selección sí que da envidia...

Me acuerdo mucho de Bergen, en Noruega, donde me estrené en el año 2004 en K1. Y por supuesto, de Perth, Australia, a donde fuimos en 2005 para participar en el Campeonato del Mundo de K2. Estábamos entrenando y, de repente, vimos que algo venía a toda velocidad hacia nosotros… ¡delfines!

Todos pensamos en el Sella al hablar de piragüismo, ¿qué opinas de este descenso?

Lo habré hecho seis o siete veces, pero no me gusta demasiado por la cantidad de palistas que hay.

Ahora toca quirófano…

Sí, tengo una lesión en el hombro, pero yo vuelvo segurísimo. No puedo vivir ya sin subirme a la piragua.

¿Algún mensaje más?

Que es un deporte fantástico y que los que empiecen busquen aguas con las orillas bien despejadas.

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