¿Cuál es el futuro de los pensionistas?

La Federación de Asociaciones de Mayores de Salamanca respalda las movilizaciones de los jubilados por unas prestaciones dignas

El próximo sábado, 17 de marzo, el movimiento Yay@ Gaitas Salamanca ha convocado una nueva concentración en defensa del sistema público de pensiones y de unas prestaciones dignas, movilización que tendrá lugar a las 12:00 horas en la Plaza Mayor.

Cada vez son más  los colectivos y organizaciones que apoyan de forma explícita este movimiento que surgió de forma espontánea, entre ellas la Federación de Asociaciones de Mayores de Salamanca (Famasa), que ha manifestado estos días que sus más de 3.000 socios se unen a las reivindicaciones en defensa de las pensiones y critican la pérdida del poder adquisitivo de las personas mayores. Además, para mostrar “su postura única ante la realidad a la que se enfrenta el colectivo”, la entidad ha consensuado un manifiesto, redactado por Jesús Sánchez Rodríguez, secretario de Famasa: 

Antes de entrar un poco en el sistema de pensiones público, voy a comenzar hablando de alguno de los recuerdos más importantes de nuestras vidas. ¿Recordáis las primeras elecciones generales de 1977 y, como resultado de las mismas, la elaboración de la Constitución española de 1978 y los primeros Ayuntamientos democráticos de 1979?

Poco a poco, la sociedad ha ido avanzando, y cada día estábamos más conformes con la Sanidad, la educación, la vivienda, las retribuciones que iban subiendo con el diálogo social, el sistema público de las pensiones, sistema solidario y con prestaciones. Era una sociedad más comprometida, teníamos ganas de cambio, de integrarnos en Europa. Todavía me acuerdo de aquel 12 de junio de 1985, firmando el acta de adhesión de España a las Comunidades Europeas y su entrada en vigor el 1 de enero de 1986. Todos los partidos políticos, de una forma o de otra, contribuyeron a crear para España el Estado del Bienestar.

¿Qué quiero decir con estos recuerdos? Pues eso, que los partidos políticos tienen que coger al toro por los cuernos y abordar con sensatez el reto del futuro del Estado del Bienestar, incluyendo también en este evento a la sociedad y en especial a los jubilados y pensionistas, que ahora hemos conseguido salir de ese letargo que nos tenía dormidos, o sea, del Estado del Bienestar, y protestar un día sí y otro también para que el Gobierno lleve a cabo la revalorización de las pensiones de verdad, y no esa subida del 0,25%.

Creo que es el momento ideal, ahora que no hay una mayoría absoluta en el Congreso, para que todos los partidos tomen conciencia ante los riesgos demográficos que hacen imprescindible acometer reformas estructurales en material laboral, para que se puedan generar ingresos suficientes en la Caja de la Seguridad Social.

Una de las protestas en defensa de las pensiones convocada en Salamanca.

El Gobierno y todos los partidos políticos tienen que buscar la fórmula necesaria para mejorar la financiación de la Seguridad Social. La situación por la que estamos pasando no parece mejorar con la recuperación económica; la afiliación, nos dicen desde el Gobierno, crece a buen ritmo, pero los ingresos no lo hacen igual. De esta forma, el agujero del fondo de las pensiones no puede cerrarse, y el instituto público ha recurrido al Fondo de Reserva, hasta agotarse, posiblemente, antes de que llegue el próximo mes de julio, o endeudarse a través de préstamos de deuda pública, sí. ¿Pero hasta cuándo podemos seguir así?

Todo esto solo es posible con un consenso en el Congreso de los Diputados y con acuerdo de los agentes sociales en el marco del Pacto de Toledo. Las menores bases de cotización y la pujanza del empleo cada vez más precario restan potencial de ingresos al incremento de cotizantes; por lo tanto, los pensionistas se encuentren amenazados, porque saben que cada día perdemos mayor capacidad adquisitiva.

Es imprescindible acometer reformas estructurales en materia laboral para que se puedan generar ingresos suficientes a la Seguridad Social, incluso se puede permitir que aquellos trabajadores que lo deseen puedan extender su vida laboral, para dotar de mayor flexibilidad al sistema de pensiones, teniendo en cuenta que todos los afiliados deben saber, en cada momento de su vida laboral, la cuantía con la que pueden contar a la hora de su jubilación.

Lo que quiero decir con esto es que la hucha de las pensiones está totalmente agotada, y nosotros, las personas mayores, estamos cansados de ver reflejado en los programas de los partidos políticos, cuando llegan las elecciones, que éstos se van a preocupar de la revalorización, del factor de sostenibilidad, pero nada más que se celebran dichas elecciones y ven los resultados, no vuelven acordarse de lo que prometieron hasta que no llegan otros comicios.

Volviendo a los recuerdos, cuando comencé a trabajar, en 1955, teníamos como organismos principales en esta materia el Instituto Nacional de Previsión y las Mutualidades Laborales.
La mayoría de las mutualidades se encargaba de los accidentes laborales, dependiendo del sector, empresas o ramos de producción; por lo tanto, quedaba el INP para la asistencia sanitaria y recaudación de los seguros sociales.

A principios de 1970, se van produciendo una serie de reformas institucionales, que finalizan en 1978 (poco antes de la aprobación de la actual Constitución Española), y que determinan la configuración institucional de la actual Seguridad Social en España, que mantiene gran parte de la estructura organizativa anterior, pero que cambia objetivos y derechos protegidos, si bien todavía quedaban algunas mutualidades de funcionarios.

¿Por qué expongo estos recuerdos? Muy sencillo, porque es necesario que la sociedad se dé cuenta de dónde venimos. Por aquel entonces, las familias en su mayoría eran numerosas, donde los hijos comenzaban a trabajar a partir de los 14 años (incluso algunos comenzaron antes) o, lo que es lo mismo, en la mayoría de las familias solamente trabajaba el padre, y si tenían cuatro o más hijos y éstos comenzaban a trabajar, el fondo del INP iba creciendo a medida que los sueldos por parte de los trabajadores iba en aumento, y cada vez había más afiliados al Instituto Nacional de Previsión.

Todavía recuerdo que antes se premiaba mucho más la natalidad que ahora, para que las familias tuvieran más hijos; quiero con esto decir que ahora se debe incentivar aún más la natalidad, dar más facilidades en la vida laboral al matrimonio, ahora que trabajan el hombre y la mujer, para que exista más natalidad. Al paso que vamos, dentro de 20 años la mayor parte de los trabajadores serán los hijos de emigrantes, y si el Estado del Bienestar nos ha llevado a que la mayoría de los hijos comiencen a trabajar a partir de los 25 años, o más si están estudiando, los partidos políticos tendrán que ir pensando en otra solución para mejorar el sistema de las pensiones.

Hay algunos políticos que hablan de sacar las pensiones no contributivas, también las de viudedad y orfandad de la Seguridad Social y derivarlas a los Presupuestos del Estado. Otros, de poner impuestos a la banca, que tratándose de impuestos, al final lo tendremos que pagar los de siempre, los que tienen la nómina controlada, pero sería interesante que nos digan de una vez la fórmula que están estudiando para garantizar la viabilidad de nuestras pensiones y para asegurar unas prestaciones dignas. Sin olvidarnos de que entre los pensionistas está también la mujer trabajadora, que hasta el día de hoy está cobrando menos, haciendo lo mismo que los hombres. Espero que, a la mayor brevedad posible, el Congreso de los Diputados tenga algún pleno extraordinario con el tema monográfico sobre la viabilidad de las pensiones.

De todas formas, el colectivo de personas mayores tiene que estar alerta de lo que piensan, dicen y hacen los partidos políticos, porque si no tendremos que ir pensando en qué es lo que tenemos que hacer cuando lleguen los próximos comicios.

¿Cuál será el futuro de los/as pensionistas?

Pues tenemos la obligación de saber que cada día que pasa crecerá más la pobreza en nuestro colectivo y habrá más desigualdad en la sociedad.

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