Los dermatólogos llaman a la calma respecto a los efectos de los tatuajes sobre la salud

Varios estudios muestran que los pigmentos de los tintes se acumulan en los ganglios linfáticos, pero recuerdan que no existen evidencias científicas de que eso cause alguna patología

Imagen de la realización de un tatuaje / FOTO: Pixabay

Ante la difusión de los resultados de un estudio publicado en Scientific Reports sobre los efectos de los tatuajes en el sistema inmunológico, la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) ha hecho “un llamamiento a la calma” repasando la evidencia científica que existe hasta el momento sobre este tema.

Según explica esta sociedad, “es bien conocido que, en el instante de realizarse un tatuaje, buena parte de la tinta alojada en la dermis inicia de forma natural un largo y complejo viaje, en ocasiones de varios años de duración, a bordo de los macrófagos y con destino a los ganglios y otros órganos del sistema linfático”.

Por ejemplo, un estudio publicado en PLoS ONE en 2014 y realizado sobre muestras de cadáveres portadores de algún tatuaje demostraba que todos ellos presentaban ennegrecimiento de sus ganglios linfáticos regionales ocasionado por la tinta de sus tatuajes. Sin embargo, subraya la AEDV, hasta el momento no existen evidencias de que la presencia de estos pigmentos en los ganglios linfáticos ocasione algún tipo de patología, a pesar de las altas concentraciones de hidrocarburos policíclicos aromático (PHA) allí encontrados.

“Una cosa es que se haya visto este efecto, es decir que los PHA se acumulen en los ganglios y que, en base a ello, se genere una hipótesis de trabajo, y otra muy distinta es que existan evidencias científicas de que ello se cumpla y generen un efecto negativo sobre ellos. En este sentido, no existen tales evidencias”, afirma el doctor Donís Muñoz Borrás, autor del libro Tratado sobre los tatuajes. Claves para su eliminación con láser.

En relación a si los tatuajes pueden entrañar mayor riesgo de desarrollar un cáncer, este experto explica que las tintas negras son potencialmente cancerígenas por su alto contenido en hidrocarburos aromáticos, pero añade que no hay ningún dato “que demuestre que ello genere más casos de cáncer o problemas de salud en la vida real”.

“Las tintas negras se vienen empleando desde hace 4.000 años, prácticamente no han cambiado su composición y se elaboran a partir del carbón. Existen culturas, como las maoríes, que llevan el 80% de su cuerpo cubierto de tatuajes y no se ha visto que tengan mayor incidencia de cáncer. Una cosa son las hipótesis de trabajo y otra las realidades”, expone el dermatólogo, que asegura no estar “ni en contra ni a favor de los tatuajes, que son una opción personal que debe tomar, de modo responsable, cada persona”.

Como médico, añade, “lo que busco es la evidencia científica, y lo que ésta nos dice es que, efectivamente, se ha visto que los pigmentos de los tatuajes migran a los ganglios linfáticos, pero no hay evidencias, al menos hasta la fecha, de que ello haya generado los problemas de salud que se apuntan en algunos de los artículos publicados”.

Los autores del trabajo publicado en Scientific Reports advierten de que la presencia de tinta en los ganglios puede generar un detrimento del sistema inmunológico, “pero también existen otros estudios que muestran lo contrario, por ejemplo, un trabajo publicado en American Journal of Human Biology (2016) por investigadores de la Universidad de Alabama, en el que se ve que cuantos más tatuajes, mayor es la inmunidad”.

Otro estudio realizado Copenhague (Dinamarca) en cobayas trataba de demostrar que la piel tatuada de negro, si se exponía continuamente a radiaciones ultravioleta, conllevaría a un mayor riesgo de contraer cáncer de piel. “Las conclusiones de este trabajo fueron bien distintas, ya que la incidencia de cáncer de piel en los cobayas tatuados fue bastante menor”, apunta el médico.

Pruebas diagnósticas

Sobre si la acumulación de los pigmentos en los ganglios linfáticos puede alterar los resultados de pruebas diagnósticas, el doctor Muñoz señala que, efectivamente, “estos depósitos de tinta pueden generar graves errores de interpretación, dando falsos positivos tras la realización de pruebas diagnósticas por imágenes mediante PET/TAC o en la detección del ganglio centinela en pacientes con melanoma”.

Ante esta realidad, recomienda a las personas tatuadas o que hayan tenido un tatuaje que, en caso de precisar alguna de estas pruebas diagnósticas “advierta al radiólogo de que lleva o ha llevado tatuajes” para evitar estos “graves errores”.

Este dermatólogo, que lleva años evaluando la evidencia científica sobre tatuajes y salud, desmiente la creencia que existe en relación a los tatuajes y los peligros de utilizar la anestesia epidural en personas tatuadas en la zona lumbar. A este respecto, explica que los potenciales riesgos de la anestesia por punción epidural derivan de la posibilidad de introducir restos de tinta en el sistema nervioso central, generando con ello problemas de distinto índole. Para evitar tal posibilidad, aclara, es suficiente con practicar una pequeñísima incisión en el punto de la piel por donde debe pasar la aguja. En la actualidad, la tendencia de los anestesistas va en ese sentido.

Por último, en relación con la eliminación de tatuajes con láser, el estudio de Scientific Reports no demuestra un vínculo entre esta técnica y los posibles problemas generados por una mayor migración de los pigmentos de tinta hacia los ganglios, sólo establece una hipótesis de trabajo que en la práctica clínica diaria no se da. No obstante, la eliminación de tatuajes sí que puede generar otros problemas, como cicatrices hipertróficas o reacciones inflamatorias locales y sistémicas, entre otros.

“Los tatuajes se deben quitar siempre bajo control médico, directamente por un dermatólogo. Hay estudios que muestran que el número de complicaciones en la eliminación de los tatuajes es proporcional a la profesionalidad y experiencia de la persona que los quita, porque hay gente que los elimina y no tiene ninguna preparación. Quitar tatuajes no es una tarea fácil y previsible. Todo lo contrario. El dermatólogo es el que conoce mejor la piel, el que puede predecir problemas, detectarlos a tiempo y tener capacidad para aplicar un correcto tratamiento”, concluye el doctor Donís Muñoz.

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