Indigestiones y alergias, las peores compañeras de mesa en Navidad

Productos típicos de esta época, como los frutos secos, el pescado y el marisco, pueden causar reacciones graves si los alérgicos los consumen por desconocimiento o de forma accidental

Muchos dulces navideños contienen frutos secos y otros alérgenos.

Con las fiestas navideñas llegan las comidas especiales y copiosas, que con frecuencia se organizan estos días fuera de casa, en restaurantes y hoteles. Los excesos gastronómicos y el cambio de hábitos propios de estas fechas pueden acabar haciendo mella en la salud si no se toman algunas precauciones básicas que reduzcan la posibilidad de que aparezcan tres de los ‘comensales’ más indeseados en las mesas navideñas: las alergias, las indigestiones y las intoxicaciones alimentarias.

En el primer caso, es fundamental extremar el cuidado, puesto que la exposición involuntaria a determinados alérgenos puede llegar a ocasionar una reacción generalizada de consecuencias fatales.
Es por eso que los pediatras alergólogos han querido recordar la importancia de vigilar las comidas navideñas de los niños para eludir el riesgo que supone comer más veces fuera de casas y probar determinados alimentos por primera vez, como sucede con los frutos secos que contienen muchos dulces navideños o con el pescado y el marisco, que son “la tercera y cuarta causa de alergia alimentaria infantil”.

Para ayudar a las familias en este sentido, la Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica (SEICAP) ha elaborado un decálogo de consejos para evitar la ingesta accidental de alimentos y los casos de reacciones anafilácticas, guía que está disponible en la web www.seicap.es.
Informar sobre la existencia de alergias alimentarias a la persona encargada de cocinar y preparar las comidas, leer las etiquetas de los productos, adaptar el menú y no ofrecer alimentos a los niños sin conocer si tienen alguna alergia son algunas de las pautas que ofrece esta sociedad científica. Además, la SEICAP recuerda que hay que prestar especial atención a posibles reacciones cuando los niños prueben por primera vez alimentos como los mariscos o los frutos secos presentes en los turrones. Y en caso de alergias diagnosticadas, llevar siempre la medicación de rescate para administrarla en caso de reacción y poder actuar a tiempo, sobre todo en el caso de los niños con riesgo de anafilaxia, que deben llevar siempre sus autoinyectores de adrenalina.

En cuanto a las indigestiones debidas a los excesos gastronómicos y al consumo de determinados alimentos, como los muy grasos o condimentados, por lo general no tienen consecuencias graves, pero pueden hacer que la celebración se convierta en ‘suplicio’. Cursan con una incómoda sensación de malestar en la zona del estómago que muchas veces se acompaña de ardor en la parte superior del abdomen, sensación de plenitud, eructos, náuseas y vómitos.
Comer con moderación, despacio y masticando bien los alimentos es el mejor consejo para evitar estos síntomas.

Aliviar los síntomas

Si la indigestión ‘ataca’, lo conveniente es introducir poco a poco alimentos suaves. Algunos ‘remedios’ naturales pueden ayudar a prevenir o aliviar las molestias digestivas, como el hinojo, la manzanilla, el cilantro o la piña. También productos como el jugo de aloe vera, que contribuye a regenerar la flora intestinal y protege el estómago de las comidas copiosas; los probióticos que reequilibran la flora intestinal y mejoran la digestión o los preparados que ayudan a detoxificar el organismo. Hay otros buenos aliados para mitigar el malestar, pero la mejor ‘medicina’ en este caso es el sentido común para conocer los límites de nuestro cuerpo.

INTOXICACIONES

Las fiestas navideñas son sinónimo de celebraciones multitudinarias, en las que pueden consumirse alimentos con riesgo de contaminación. Como recuerda la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), la principal consecuencia de comer productos en mal estado de conservación es sufrir intoxicaciones alimentarias, que cursan con náuseas, vómitos, diarreas, dolor abdominal, pérdida del apetito y debilidad.

Higiene

“Además de lavarse las manos con agua caliente y jabón antes y después de preparar alimentos, es importante disponer de un espacio limpio y libre de posibles contaminaciones. El congelador y frigorífico deben estar limpios. La basura, siempre con tapa. Los productos de limpieza, alejados de los alimentos, y los trapos y bayetas hay que lavarlos después de cada uso o ser desechables”, recuerda la SEEN.

Más precauciones

Preparar la cantidad justa (la sobras no deben mantenerse más de 48-72 horas en el frigorífico); preparar los alimentos en el momento en la medida de lo posible; evitar la ‘contaminación cruzada’; mantener la comida a temperaturas seguras ; congelar el pescado a -20 grados durante al menos 72 horas y lavar muy bien las frutas y verduras antes de pelarlas, cortarlas, comerlas o cocinarlas son otras de las recomendaciones que recuerda esta sociedad científica para evitar las intoxicaciones alimentarias.

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