‘Hambre’ de sueño: un problema común de serias consecuencias

Dificultad para mantener la atención y para concentrarse, irritabilidad, impaciencia... ¿Quién no conoce las secuelas de pasar la noche ‘en vela’? No es fatiga, dicen los expertos, son “ganas de dormir”, y si este ‘hambre’ de sueño se cronifica, las consecuencias sobre la calidad de vida y sobre la salud pueden ser graves

Casi 23 días completos. Eso es lo que habría que dormir de un tirón si fuera posible -que no lo es- recuperar el “déficit crónico” de sueño que arrastramos los españoles al cabo de un año. Dicen los entendidos que cada noche restamos una media de una hora y media a nuestro descanso nocturno, y todo por unos hábitos de vida poco acertados si lo que queremos es disfrutar de los beneficios de un sueño suficiente y reparador.

Vemos la televisión hasta altas horas de la madrugada, nos llevamos el smartphone a la cama porque lo usamos como despertador y, ya que lo tenemos a mano, aprovechamos para responder mensajes, para subir y bajar por el timeline de las redes sociales hasta las tantas sin caer en que esta costumbre es “mental y emocionalmente estimulante”, como hace unos días recordaba Jean Twenge, catedrática de Psicología de la Universidad de San Diego que ha investigado sobre la duración del sueño en los adolescentes de Estados Unidos y su relación con la exposición a las pantallas de los dispositivos móviles. Y es que, como recuerdan los expertos, la contaminación lumínica que provocan inhibe la la producción cerebral de melatonina, la hormona que nos ayuda a dormir y a permanecer dormidos. Una advertencia constante que a menudo cae en saco roto.

Horarios “insanos”

“Son pantallas de alta energía lumínica que no facilitan los mecanismos fisiológicos del sueño”, recalcan los especialistas que forman parte de la Comisión de Trastornos del Sueño del Hospital Universitario de Salamanca, quienes insisten que, además, en España tenemos unos horarios de comidas, de trabajo y de ocio “especialmente insanos”.

Con todo esto, lo de pasar alguna que otra noche en vela es de lo más común, y quien más quien menos ha sufrido al día siguiente los efectos de la falta de descanso. Sin embargo, cuando las dificultades para dormir son constantes, las secuelas van más allá de encontrarse cansado y empiezan a aparecer problemas físicos y emocionales lo más conveniente es pedir ayuda, porque las consecuencias del insomnio pueden ser serias.

De izquierda a derecha, de pie, los doctores Ignacio Bermejo, Gemma Vázquez, José Luis Fernández y José Carlos Morán; sentadas, Amparo Sánchez y Carmen Martín.

Cuando los problemas para conciliar o mantener el sueño son prolongados, se produce “un deterioro considerable de la calidad de vida durante el día”, ya que se ven afectadas las funciones intelectuales (por la dificultad para mantener la atención y la concentración, la memoria…), disminuye el rendimiento escolar o laboral y aparecen alteraciones del estado de ánimo (irritabilidad, agresividad, impaciencia, menor tolerancia a la frustración…). Pero no es solo eso. “Dependiendo del origen del trastorno, éste puede tener consecuencias fisiopatológicas, ya que la falta de sueño continuada altera el funcionamiento del organismo y pueden verse afectado el sistema metabólico, el cardiovascular, el neurológico….”. Por no hablar de que, como demuestran las estadísticas, el insomnio está estrechamente asociado a los accidentes laborales, de tráfico y domésticos.

Así lo recuerdan seis de los especialistas del equipo que, dentro del complejo hospitalario, ofrece atención integral y multidisciplinar a los pacientes con alteraciones del sueño que requieren procedimientos diagnósticos y terapéuticos específicos para un adecuado abordaje del su caso. Son los doctores José Luis Fernández, responsable de la Unidad del Sueño de Neumología; Amparo Sánchez, también neumóloga; Gemma Vázquez Casares, de Neurofisiología; Ignacio Bermejo Arnedo, de Neuropediatría; José Carlos Morán, de Neurología y Carmen Martín Gómez, de Psiquiatría.

Equipo multidisciplinar

Son algunos de los servicios implicados en un comité del que también forman parte otras especialidades –como Otorrinolaringología, Cardiología, Cirugía Maxilo-Facial o Anestesiología– y que, gracias a su buena “sintonía”, ha logrado conformar “una estructura dinámica” con la que se da respuesta a un problema “de gran prevalencia”.

No obstante, como recuerdan estos profesionales, “la gran mayoría de los trastornos del sueño son diagnosticados y tratados desde Atención Primaria”, que es el primer nivel asistencial al que llegan “los casos más frecuentes, normalmente relacionados con una mala higiene del sueño”, es decir, con hábitos y costumbres que, como señalábamos al principio, no favorecen el descanso.

Solo cuando la situación del paciente “excede la capacidad de resolución” de los equipos de Atención Primaria es cuando se recurre a los recursos de los que dispone el hospital a través de este comité hospitalario. Sus representantes explican que aunque el insomnio puede ser primario –cuando no se puede identificar una causa clara o no está asociado a otra dolencia– es frecuente que esté relacionado con otras enfermedades, de las que el insomnio puede ser causa o consecuencia. Ejemplo de ello son los trastornos psicoafectivos (ansiedad, depresión, etc.), patologías respiratorias como la apnea del sueño o procesos neurológicos como la epilepsia, entre muchos otros (las clasificaciones internacionales recogen actualmente “más de 80 trastornos del sueño”).

Por eso, según subrayan los especialistas, para su correcto abordaje se necesitan “conocimientos, motivación y medios”. Lo primero y lo segundo no les falta, pero en cuanto a lo tercero, estos guardianes del sueño del hospital salmantino echan de menos una apuesta más decidida por parte de los responsables sanitarios.

Los guardianes del sueño

“La labor de esta comisión multidisciplinar se materializa por nuestra voluntad férrea y nuestro compromiso con las patologías del sueño. Pero existe una discordancia entre la prevalencia de estos trastornos y los recursos disponibles. Nos gustaría que se reconociera la importancia de la patología del sueño para que su abordaje no dependiera de una apuesta personal, porque con mínimos recursos el beneficio es mucho”, sostienen estos profesionales, que añaden: “Aunque tradicionalmente se han considerado algo secundario, como si no tuvieran grandes repercusiones sobre la salud, los trastornos del sueño existen, son muy frecuentes y tienen consecuencias importantes. Por eso la Medicina del Sueño es tan importante como la Medicina de la Vigilia y debe consolidarse, porque de ella se beneficia toda la sociedad. No solo mejora la salud de la población, sino que ahorra dinero al reducir la elavada morbi-mortalidad asociada a estos trastornos, por lo que resulta eficiente y rentable”.

NIÑOS Y ADOLESCENTES

En la población infantil, los problemas más habituales son los relacionados con una “mala higiene del sueño”, es decir, con hábitos que no favorecen el descanso, una circunstancia que afecta especialmente a los adolescentes, que “cada vez van retrasando más la hora de acostarse” y que están “sobreestimulados” por su elevada exposición a las pantallas de los dispositivos móviles.

También se da con cierta frecuencia el insomnio asociado a trastornos psicoafectivos (ansiedad, depresión, etc.) y respiratorios, ya sea por alteraciones en la vía aérea superior o por un problema anatómico, como ocurre con las llamadas anginas o las vegetaciones, que pueden llegar a producir apneas del sueño. Como explica el doctor Ignacio Bermejo, neuropediatra del hospital de Salamanca, aunque existen casos vinculados a patologías más serias, como la epilepsia, normalmente los trastornos del sueño en la infancia responden a procesos benignos, “principalmente parasomnias, como pesadillas, sonambulismo, despertares confusionales o terrores nocturnos”.

Más datos

LABORATORIO DEL SUEÑO

Entre los recursos con los que cuenta el comité multidisciplinar del hospital está el Laboratorio del Sueño, en el que se realizan pruebas específicas, como la poligrafía cardiorrespiratoria, la polisomnografía nocturna, el test de latencias múltiples o el registro nocturno vídeo-EEG. Según explica su responsable, en este Laboratorio del Sueño se realizan cada año unos 1.200 estudios a pacientes nuevos, de los cuales un 10% no presentan patologías de origen respiratorio. Además, anualmente se atienden más de 4.000 consultas de seguimiento.

Panorámica del hospital de Salamanca.

LABORATORIO DE NEUROFISIOLOGÍA

La Neurofisiología es una especialidad que, mediante la utilización de equipos de análisis avanzado, como la electroencefalografía, los potenciales evocados o la polisomnografía, entre otras muchas técnicas, se encarga del diagnóstico de determinadas patologías que afectan al sistema nervioso central, como la epilepsia, las miopatías o la esclerosis lateral amiotrófica, así como de determinados trastornos del sueño (apneas, parasomnias, narcolepsia…). El laboratorio del hospital realiza estudios neurofisiológicos tanto en adultos como en niños, en quienes pruebas como el electroencefalograma con privación de sueño resulta de gran utilidad para el diagnóstico de ciertas epilepsias, por ejemplo, tal y como indica la doctora Gemma Vázquez Casares.

DERIVACIÓN DE PACIENTES

Detrás de los trastornos del sueño pueden esconderse múltiples patologías. Por eso, existen protocolos de derivación de pacientes entre la Unidad del Sueño y otros servicios hospitalarios, como Cardiología, Psiquiatría, Otorrinolaringología, Cirugía Maxilofacial y Neurología, una especialidad desde la que se atienden trastornos tan diversos como la epilepsia y las cefaleas relacionadas con el sueño, el bruxismo nocturno, la narcolepsia, el síndrome de piernas inquietas o los calambres nocturnos, así como el insomnio asociado a patologías neurológicas diversas (ELA, miopatías, etc.).

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