La generación que nunca dejó de luchar por el bien social

Existe un grupo de personas ya mayores que debería disfrutar de un merecido descanso tras una vida de trabajo pero siente la necesidad de seguir “luchando por lo que es justo”

El Estado de Bienestar se construyó en nuestro país a golpe de movimientos sociales, liderados por una generación cansada de regímenes dictatoriales y de continuas crisis políticas y económicas. Las huelgas y manifestaciones se dieron a partir de la segunda mitad del siglo XIX, aunque en España la tensión y las protestas en pro de un avance encaminado a mejorar la calidad de vida de los ciudadanos se hicieron patentes a partir de la etapa final del franquismo. Esa generación joven, una parte estudiantil, lideró la lucha antifranquista para reivindicar lo que hoy en día ‘disfrutamos’ todos.

La sociedad volvió a manifestarse en otro de los movimientos ciudadanos que instaba una ‘democracia real’ mediante protestas pacíficas. El Movimiento del 15-M se originó de forma espontánea en la Puerta del Sol de Madrid y se extendió durante los siguientes días por todas las ciudades españolas, entre las que se incluye Salamanca. Esta revolución pedía a gritos ‘no ser mercancía’ del dominio bancario ni del bipartidismo político PP-PSOE. Salamanca fue testigo de la unidad de la opinión pública y aquellos que habían liderado la reivindicación, hacía unos cuantos años, se unían de nuevo al movimiento y apoyaban a los más jóvenes; al principio, les llevaban comida o agua a la Plaza Mayor, después, se unían a los nuevos grupos de debate y partidos políticos como Podemos y Ciudadanos.

A primeros de este año, los ya mayores, aquellos que debieran disfrutar del descanso tras una vida de trabajo y de continuas reivindicaciones, han vuelto a la calle. En esta ocasión, motivados por el malestar que provoca que por quinto año consecutivo se haya subido el mínimo legal establecido del 0’25 en las pensiones. Unas pensiones de las que dependen familias enteras debido a la escasez de trabajo. Y no sólo eso sino que esta generación, que nunca dejó de luchar, tiene que ver cómo sus hijos y nietos dejan su tierra para embarcarse en busca de horizontes laborales.

Isabel García

“Sólo quiero que la gente viva con dignidad”

Isabel García es una jubilada que gasta la mayor parte de su tiempo en multitud de organizaciones para “luchar por lo que es justo”. “No tengo aspiraciones, ni quiero coches de lujo, sino que la gente viva con dignidad”, asegura esta salmantina que ya por los años 50 comenzaba su andadura activista. “No lo hago mí sino por los que vienen detrás que son los que van a heredar esta situación terrible a la que hemos llegado”.

Sus ideas cambiaron cuando trabajó fuera de España: “Empecé a ver otra realidad en Francia, allí se percibían las cosas desde otra perspectiva”. Con tan sólo 16 años, Mayo del 68 fue la primera manifestación a la que acudió y, desde entonces, no ha parado. En Salamanca, se ha visto envuelta en actos reivindicativos contra la fábrica de Juzbado o por la ampliación del personal del consultorio de Pizarrales. Durante el movimiento del 15-M, Isabel fue de esas personas que llevaba agua y bocadillos a los ‘indignados’ que habían tomado la Plaza Mayor. “Conocí a gente, tomé contacto y me uní a las reuniones de Stop desahucio. Me parecía un drama que los bancos jugaran con las hipotecas, con las casas o los negocios de la gente”. Más adelante, ingresó en Podemos porque va acorde con sus ideas. “Me sentí algo desubicada porque todo era gente joven pero me incluyeron como una más”.

Isabel también pertenece a Attac y, desde hace 35 años, a Greenpeace para luchar en contra de los abusos hacia el medio ambiente. En este sentido, también está concienciada con la contienda de la Coordinadora No a la Mina de Uranio que se manifestará este 24 de febrero y a las reivindicaciones de Yayo Gaitas por las pensiones.

Manuel Morán

“Si las nuevas formaciones no recogen el testimonio de la gente experta, cometerán un error”

Manuel ha trabajado toda su vida en la carrera judicial y en la cooperación internacional; como juez y fiscal le resultó imposible, por incompatibilidad, dedicarse a la política pero, siempre lo llevó dentro. Cuando dejó la vida laboral se acercó al partido con el que en ese momento más se identificaba, UPyD. Después, tras la deriva de la agrupación, encontró en Ciudadanos ideas y proyectos que le convencieron y por eso se hizo militante. “A estas alturas, los partidos nuevos tienen que contar con la gente joven pero, también, con la experiencia de personas mayores que aporten sus conocimientos en cualquier ámbito de la vida”, argumenta.

“¿Participar de forma más activa…? Pues, por ahora, no me lo he planteado, porque viajo mucho y me resulta complicado asistir a todas las asambleas. Desde luego, si llegara el momento y se plantease la situación, no me importaría, aunque nunca con fines lucrativos, sólo como una contribución personal a la sociedad en la que vivo”, explica Morán.

Según Manuel, la sociedad está muy desmotivada y se extiende la sensación de que los políticos no están a la altura. “No es cierto. Hay una minoría que no ha hecho bien su trabajo, pero los demás son personas honestas. Lo que ocurre es que necesitamos escuchar nuevos proyectos. Las nuevas formaciones políticas traen aire fresco, nos hablan de otro modo. Yo quiero comprometerme con aquellos que lo hacen desde el respeto social, la humildad y el sentido común”

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