“El cáncer te enseña a valorar las cosas importantes y a no fijarte en las tonterías”

Rocío descubrió que tenía cáncer de mama hace pocos meses tras una revisión rutinaria. Decírselo a su hijo fue "la parte más difícil", pero el optimismo y el aprendizaje guían el camino emprendido

Cuando cumplió los 40, Rocío empezó a someterse a revisiones rutinarias más o menos cada dos años como medida de prevención. Desde la última habían pasado tres, así que las retomó. Esta vez, la mamografía detectó varios nódulos. Uno de ellos resultó ser cáncer.

“Cuando te lo dicen no te lo crees. Piensas que al final no será así y te agarras a la última biopsia con la esperanza de que te digan que son fibras. Luego lo vas encajando en tu día a día”, explica desde la carpa informativa instalada por la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC) en la plaza del Liceo con motivo del Día Mundial Contra el Cáncer de Mama.

A pesar de que hace solo han pasado cinco meses desde el diagnóstico, Rocío se expresa con voz alegre. Cuenta que se puso en marcha rápidamente y que en la tarea de asimilar la noticia y dar los primeros pasos fue fundamental la ayuda de la AECC, “donde se han portado todos de maravilla”.

Se puso en manos “de una cirujana estupenda, la doctora Teresa Ramos”, y en menos de un mes estaba operada. De hecho, la propia Rocío pidió esperar un poco para que ella y su familia pudieran disfrutar como es debido de la Primera Comunión de su hijo. Dice que contárselo al niño fue, sin duda, “la parte más difícil”, porque “con 10 años no puedes mentirle diciéndole una bobada, pero tampoco quieres que sufra con las connotaciones que tienen las palabras cáncer o quimioterapia”.

“Al final me las ingenié bien y le conté una historia que ha asumido perfectamente: a mamá la van a operar porque tiene un bultito en el pecho y luego, para que no vuelva a pasar, me darán un tratamiento”, indica. De él ha superado ya “la parte más importante, los cuatro primeros ciclos”, que comenzaron en agosto y se repitieron cada 21 días. Ahora empieza con los semanales, que serán unos seis u ocho. Hasta ahora ha ido todo “muy bien”, y ni el cáncer ni la quimioterapia le han impedido hacer una vida “más o menos normal”, más allá de las numerosas consultas médicas “y de que te notas un poco más cansada”.

Sí reconoce que la enfermedad “te cambia”, porque “te enseña a valorar las cosas importantes, como las relaciones familiares, la amistad, los sentimientos y el cariño que te da la gente… Te dejas de fijar en tonterías”. En este tiempo ha corroborado que tiene “un pedazo de marido que me está apoyando en todo y un grupo de amigas maravillosas que me están dando la vida”.

En pleno tratamiento, Rocío se encuentra actualmente en situación de baja médica, pero “con ganas de incorporarme al trabajo cuanto antes”. Mientras, aprovechando el día que simboliza la lucha contra el cáncer de mama, envía a quienes se enfrentan ahora al diagnóstico “mucho ánimo y apoyo para llevarlo y superarlo”. Porque al final, añade, aunque haya momentos duros y días “en los que te ves un poco limitada físicamente, todo te hace más fuerte”.

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