Vuelta al cole, vuelta al parque

La asociación ASPACE ha diseñado un recinto de juegos accesibles para niños con capacidades diferentes en el centro El Camino de Villamayor que ya funciona a pleno rendimiento

Una buena calidad de vida en los niños resulta imprescindible para su correcto desarrollo y más cuando se trata de personas con algún tipo de discapacidad en una sociedad en la que aún se encuentran barreras que les impiden realizar tareas cotidianas. Ésta fue la principal premisa de la que la Asociación de Padres de Personas con Parálisis Cerebral (ASPACE) partió cuando decidió dar un paso más allá con la creación de un parque infantil para que todos los niños jugaran felices independientemente de sus capacidades.

La gerente de ASPACE, Patrocinio Rodríguez, asegura que la iniciativa parte de la idea de ofrecer igualdad de oportunidades “defendiendo el derecho a jugar y disfrutar en condiciones idóneas”. Así, todo el equipo de la asociación se puso manos a la obra para diseñar y cuidar cada detalle de cada elemento del parque, teniendo en cuenta las cualidades específicas de sus futuros usuarios. Profesores, logopedas, fisioterapeutas, auxiliares… se fundieron para indicar a la empresa constructora cómo se debían realizar los trabajos, pues “son los que mejor conocen las necesidades de los niños al estar todos los días en contacto con ellos”, aclara Rodríguez.

Después de casi un año de arduo trabajo, los resultados se hacían visibles a finales de mayo cuando el centro El Camino de Villamayor inauguraba las instalaciones. “Nosotros no cerramos como el resto de colegios por vacaciones y han podido aprovechar las instalaciones desde entonces, en verano, aprovechando el buen tiempo y, ahora, más con la vuelta cole”, comentan.

Un parque que está abierto a todo el público y en el que juegan no sólo los niños de ASPACE sino de otros colegios, con los que llevan a cabo jornadas de convivencia, donde juntos se divierten “felices y seguros” y que ha pasado de un simple arenero a un complejo entorno recreativo con circuito sensorial cognitivo. “La cara de alegría de los niños es la mejor recompensa”, aseguran desde ASAPACE, donde luchan cada día por una infancia feliz.

Diseño universal para todos

La gerente de ASPACE, Patrocinio Rodríguez, señala que la iniciativa surge de la idea de un parque inclusivo y lo define como “un entorno que responde a todas las personas y se diseña en base a usuarios con necesidades diferentes y, por tanto, reconoce la diversidad funcional con la que nos manifestamos”. “Ha supuesto un reto creativo de innovación y diseño para un equipo de profesionales interdisciplinar de ASPACE que valoró durante su desarrollo distintos aspectos como: la estimulación sensorial, la accesibilidad cognitiva, las destrezas motoras, etc”.

Así, se da respuesta a dos inquietudes de ASPACE Salamanca: la generación de un espacio de ocio y juego espontáneo para los alumnos y con vocación de ser compartido con otros niños que se acerquen y, en segundo lugar, les permite ampliar el abanico de oferta formativa para el desarrollo sensoriomotriz dentro de los talleres de movimiento, la educación física o las sesiones de rehabilitación en las áreas de fisioterapia y psicomotricidad, lo que les “garantiza vivir experiencias de aprendizaje de calidad”.

Un helicóptero que sobrevuela barreras

Los alumnos del centro El Camino de Villamayor tienen a su disposición multitud de elementos con los que divertirse pero, sin duda, el helicóptero muelle hace las delicias de aquellos que ‘sobrevuelan’ barreras. Se trata de una estructura semicerrada con opciones de asiento que imita un helicóptero soportado sobre cuatro muelles.

Aporta distintas experiencias de movimiento, equilibrio, balanceos… Además, el espacio está relativamente aislado de estímulos visuales, lo que enriquece estas sensaciones. El diseño del mismo contempla también criterios de fácil acceso a la estructura.

Seguridad y diversión

Muchos han sido los agentes implicados para cuidar al detalle cada elemento y que la seguridad esté presente, como con la utilización de materiales que no dañen a los alumnos. Un ejemplo de ello es el columpio nido de la fotografía de la derecha, donde no existe el sistema de cuerda de red; o el columpio adaptado para sillas de ruedas con un sistema de anclaje para su sujeción y que, además, permite la autopropulsión. Todo ello, bajo el paraguas de la motivación.

 

 

 

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