“Mi perro es como mis ojos”

Rafael Vadillo, miembro de la ONCE en Salamanca, padece ceguera desde los 30 años y forma un binomio inseparable con Coupé, su perro de asistencia

Rafael Vadillo y su perro de asistencia, Coupé, paseando una tarde.

Sitúense en su casa, un entorno de sobra conocido para ustedes. Cierren los ojos y realicen sus tareas cotidianas. La mayoría no podríamos desenvolvernos, aunque personas como Rafael Vadillo aseguran que “si alguien se ve en la necesidad, puede”.

Ésta es la realidad de Rafael, aunque para ser más exactos él ve “como si estuviera en canal + codificado”. El salmantino padeció de una retinosis que le condujo a la ceguera con tan solo 30 años. “Tiempo suficiente” para estudiar hasta tercero de Derecho, opositar y trabajar como funcionario de prisiones en Cáceres, Valdemoro, Teruel y Huelva. Después de siete años al perder el sentido de la vista, tuvo que jubilarse y se afilió a la ONCE en 1998.

En la actualidad, Rafael tiene un inseparable amigo, Coupé, un cariñoso perro golden que le acompaña allá donde vaya. “Mi perro es lo más parecido a ver”, confiesa el salmantino. Los dos conforman un tándem que, cuando pasean juntos, a cualquier persona le costaría seguir su ritmo, por la velocidad a la que caminan. Y, además, lo hacen con una increíble soltura que costaría imaginar que se trata de una persona ciega y su perro de asistencia.

Alden

Coupé lleva con Rafael desde el año 2012, pero no es su primer perro guía. En el año 2000 le asignaron a Alden, un labrador rubio que fue a buscar a Detroit, Estados Unidos, puesto que los trámites eran más rápidos que si lo hacía en España.

“No es tan fácil que te den un perro de asistencia, debes cumplir unos requisitos”, asegura. “En primer lugar, debes manejarte con el bastón al menos un año; por si el perro se pone enfermo o tienes que dejarlo en casa por cualquier cuestión”. Pocas veces, Rafael se separa de Coupé y, si lo hace, es cuando va a natación, cuando asiste a un concierto o cuando viaja a algún país y no le ha dado tiempo a formalizar los papeles para llevarle consigo. “Coupé viene conmigo a escuchar música clásica al CAEM, por ejemplo, pero si voy a un concierto de rock, lo dejo en casa, porque está más a gusto”.

Antes de que le concediesen esta ayuda, asegura que “también se debe pasar varios tipos de test: médico, de rehabilitación, psicológico y de asistencia”. “Valoran que seas una persona cuerda y que el perro pueda llevar una buena vida, que esté bien atendido”.

Aprendizaje

En esta segunda ocasión, Rafael, al contar con experiencia, sólo tuvo que pasar 10 días en Madrid pero, normalmente, el periodo de aprendizaje juntos suele durar hasta las cuatro semanas. “La comunicación con el animal se basa en un conjunto de órdenes verbales, mano y rastreo de pie”, explica el salmantino. “El cometido de Coupé es ser mis ojos pero soy yo quien debo saber por dónde vamos y dar las instrucciones. La responsabilidad es de la persona”.

Rafael asegura que, aunque no sea comparable con el servicio que le presta Coupé, tiene otra ayuda, la que le otorgan las nuevas tecnologías. Con su smartphone puede enviar un WhastApp, leer un libro, la carta de un restaurante, identificar objetos y colores, ver una película en el cine o descargarse y leer cualquier tipo de documentos. “Internet ahora mismo es todo y las personas ciegas hemos dado un gran salto de calidad. Aunque una cosa es la accesibilidad y otra la autonomía personal y ésa sólo la da un perro de asistencia”, afirma Rafael que, además, es monitor en la fundación AFIM y realiza cursos de crecimiento personal en el teléfono de la esperanza.

El salmantino recalca la “importantísima labor” que realizan en la ONCE gracias a la venta de cupones: “Tenemos que colaborar para que haya material tiflotécnico (para personas ciegas), braille para niños, asistencia a mayores…”. Además, le da un punto positivo a la accesibilidad de la ciudad aunque “aun hay muchas mejoras por abordar”.

ASISTENCIA

Se eligen los futuros perros de asistencia siempre y cuando no sean agresivos, ni se asusten fácilmente y, además, tengan inhibido el instinto de caza. Se prefiere pastores alemanes, golden, labradores y, en auge, gran caniche y flat. Cabe distinguir que un perro de asistencia presta un servicio como guía o para ayudar en tareas motrices, de detección…

ENTRENAMIENTO

Para que un can sea perro de asistencia implica un entrenamiento desde una edad temprana. A los 40 días se destetan y se introducen en una familia con la que se socializa y educa hasta el año. Después, entran en ‘escuelas’ donde les enseñan a detectar escaleras, pasos de cebra, pararse si advierten peligros… Por ello, es muy importante que si vemos a un perro con un pañuelo o señal identificativa no llamemos su atención para que sigan entrenándose correctamente.

SOCIEDAD

Los ojos de algunas personas ciegas no presentan un daño físico visible para el resto de la sociedad y cuando chocan con alguien, suelen producirse situaciones violentas al considerarles “impostores”. Se recomienda facilitarles el paso y, además, preguntar antes de acariciar a su perro guía, pues está trabajando.

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