Viaje al país de Oz por el camino de la integración

El grupo de teatro de Insolamis estrenará el día 26 de mayo una adaptación de la obra que narra la aventura que emprenden Dorothy y sus amigos en busca del gran mago

Un momento del ensayo del grupo de teatro de Insolamis,

Dorothy le apea del tronco en el que le habían colgado unos granjeros para asustar a los cuervos. “Gracias por bajarme, soy Espantapájaros”, le dice a su salvadora, a la que acaba sumándose en su aventura hacia el país de Oz en busca de un cerebro para pensar, un corazón para el Hombre de Hojalata, valor para el León cobarde y el camino de vuelta a casa para la chica de los zapatos rojos.

Están en pleno ensayo. Falta poco más de una semana para el estreno y los integrantes del grupo de teatro de Insolamis pulen palabras del guión, ultiman la colocación de los actores y actrices y tratan de perfeccionar al máximo la entonación, el volumen de voz y otros aspectos interpretativos.

El cartel anunciador de la obra.

Ha pasado un año desde que, tras su última representación -una adaptación del Cuento de Navidad de Dickens- decidieron elegir otra obra y fijarse un nuevo reto. Por primera vez, y coincidiendo con el 25º aniversario de esta entidad que trabaja por la integración socio-laboral de las personas con discapacidad intelectual, la presentarán a lo grande, en el teatro Caja EspañaDuero, una oportunidad para ser, “no solo protagonistas de la representación, sino también de la sociedad”.

Ana Nieto, logopeda de Insolamis e implicada hasta el tuétano con este proyecto, al igual que la musicoterapeuta Mónica de Horna, confiesa que, ante la proximidad de la cita, está “más nerviosa” que los artistas, que siempre “nos dan una lección de tranquilidad”.

También cuenta que una de las cosas que más le gusta de esta actividad en la que participan 28 personas con diferentes capacidades (17 actores y actrices, regidoras, decoradores, asesores musicales, técnicos, voluntarios…) es “verles disfrutar tanto” y comprobar cómo su motivación les anima a ir aumentando la dificultad del desafío.

El grupo de teatro de Insolamis surgió en el año 2012 “para dar respuesta a la necesidad de crear otro espacio de expresión verbal y no verbal complementario a las sesiones de logopedia y musicoterapia”. Como explican Ana y Mónica, facilita que los chicos y chicas “puedan desarrollar diferentes capacidades expresivas y comunicativas y otros aprendizajes, como representar a un personaje, los lenguajes que utiliza, su personalidad, caracterización, vestimenta y maquillaje”.

Además, tienen la oportunidad de “recrear otros mundos a través de diferentes escenas, ayudados por la selección de músicas adecuadas y la confección de decorados y atrezzo correspondiente”, una labor en la que resulta indispensable la colaboración de otros usuarios del centro, comandados por Óscar Sánchez.

Y es que, al final, en la puesta en escena de este singular grupo teatral se involucra toda la asociación para lograr un resultado que hasta ahora habían podido comprobar los usuarios, los trabajadores y voluntarios de Insolamis y, por supuesto, las familias y los amigos, pero que esta vez se abrirá a la ciudad para hacerla partícipe de esta enriquecedora experiencia.

Otra escena de la obra.

“El teatro es una excelente manera de trabajar la comunicación y las habilidades sociales de una manera divertida y dinámica, más allá de una clase de articulación”, indica la logopeda, que explica que el proceso que conduce hasta la representación de la pieza teatral es largo y cuidado.

“Una vez que decidimos representar El mago de Oz, empezamos a adaptar los diálogos y luego seleccionar la música de la obra y la de los diferentes personajes. Los actores y actrices dicen cuál les gustaría hacer y realizamos un casting para repartir los papeles, pero hacemos partícipes y protagonistas a todos los chicos y chicas”, comenta Ana Nieto.

Así, las dificultades de atención y memoria de Raquel no han sido impedimento para calzarse los zapatos rojos de Dorothy e interpretar su papel, como tampoco lo son las que presentan los demás componentes del grupo. Todos intervienen en la obra de un modo u otro con los apoyos que necesiten.

– ¡Guarda estos zapatos, que te servirán de mucho en el país del Gran Mago Oz!- dice el hada Glinda

– ¿Quién es Oz?- contesta Dorothy.

– Es un mago con muchos poderes.

– Gracias, pero tengo que regresar a casa con mis tíos. ¿Puedes ayudarme a encontrar el camino?

– Debes ir a la Ciudad Esmeralda siguiendo el camino de baldosas amarillas, allí vive Oz, él te ayudará, es un largo viaje. Te daré un beso para darte suerte.

-Me pondré estos zapatos, pues los míos están muy gastados y tendré que caminar mucho…

Uno de los diálogos del mago.

El día 26 de mayo, a las 19:00 horas (las entradas pueden recogerse en el centro ocupacional de Insolamis por un donativo de 5 euros), el público podrá comprobar los frutos del intenso trabajo realizado con una adaptación de El mago de Oz muy especial en la que se transmitirá como nunca “la importancia de nuestras capacidades en el camino de la vida” y la de “aprender cosas nuevas cada día teniendo valor dentro de nosotros mismos, contando con los apoyos necesarios y mostrando un buen corazón”.

Cerebro, valor y corazón para emprender juntos, desde la diferencia y uniendo capacidades, el trayecto de baldosas doradas que nos lleve hasta la verdadera integración.

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