El mural que dibuja un mundo mejor

Alumnos del Colegio Santa Teresa de Jesús diseñan un proyecto de inclusión con personas mayores y jóvenes con discapacidad dentro del movimiento internacional Design for Change, que busca transformar la realidad desde el entorno más cercano

María charla con Mari Carmen, que pinta el mural diseñado dentro del proyecto 'Design for Change'.

María se acerca a Mari Carmen, que pinta cuidadosamente en un colorido muro de la avenida Raimundo de Borgoña.  María tiene 15 años y Mari Carmen, que suma muchas decenas, maneja el pincel sentada en un andador con ruedas. Le cuenta a la joven que antes pintaba cuadros, que en su casa tiene 28 obras y que fue maestra.

Ahora vive en la residencia de mayores Madre de la Veracruz, donde ha tenido ocasión de conocer a los chicos y chicas que estudian tercer curso de ESO en el Colegio Santa Teresa de Jesús. Entre ellos, María.

Todo gracias a una iniciativa en la que el centro educativo se involucró hace tres cursos y que está cosechando asombrosos frutos, Desing for Change, un movimiento internacional que busca ofrecer a niños y jóvenes la oportunidad de ser protagonistas de una experiencia para cambiar el mundo diseñada por ellos mismos. La idea es que se impliquen en la búsqueda de soluciones a los problemas que encuentran en sus vidas, escuelas, barrios o comunidades y que las pongan en práctica para mejorar su realidad más cercana, un objetivo que, al final, solo es posible alcanzar desde el compromiso y la transformación personal.

En María es evidente. Lo demuestra mientras pone toda su atención a las palabras de Mari Carmen, y lo confirma cuando reconoce la metamorfosis que ha vivido al participar en Design for Change. “Siempre he sido muy cerrada y me costaba mucho relacionarme, hablar con la gente, conocer a personas nuevas… Este proyecto me abre a cosas que nunca había pensado”, confiesa la adolescente, que gracias a esta experiencia también ha podido comprobar que las personas mayores y con discapacidad “no son diferentes” y que “superan sus dificultades” como los demás.

No es la única que ha modificado su visión sobre estas realidades a través del trabajo desarrollado en Sin límites, que es el título del proyecto diseñado este año por los alumnos y alumnas de 3º de ESO del  Colegio Santa Teresa de Jesús para formar parte de este movimiento internacional por el cambio. El eje es la inclusión social, “entendida como la integración a la vida comunitaria de todos los miembros de la sociedad, independientemente de su origen, condición social o actividad”.

Para ello, a lo largo del curso han desarrollado numerosas acciones con diferentes grupos de personas que viven, trabajan o tienen contacto con su entorno, como los chicos y chicas de la Fundación AVIVA y los abuelos de la residencia de mayores Madre de la Veracruz. Con los primeros se presentaron juntos al Festival de la Canción Misionera, una cita en la que los estudiantes de ESO se encargaron “de la parte musical” y los compañeros de AVIVA, de la coreográfica e instrumental.

No había personas con discapacidad y sin ella. Todos eran jóvenes, “de igual a igual”. La relación que se ha creado en estos meses de preparación y ensayos conjuntos -y que ha dado lugar a más actividades en común- ha generado un vínculo imborrable que no quieren deshacer, tal y como destaca Eva Cazalla, profesora de Música en el Colegio Santa Teresa de Jesús y tutora de 3º de ESO, junto con Juan Manuel Jorge.

No había personas con discapacidad y sin ella. Todos eran jóvenes, “de igual a igual”. La relación que se ha creado en estos meses ha generado un vínculo imborrable que no quieren deshacer

Los dos han actuado como “facilitadores” de un proyecto en el que no hay más directores que los propios alumnos, que se encargan del diseño, la planificación y la puesta en práctica de las acciones programadas a partir de las fases que marca la iniciativa Design for Change: Siente, Imagina, Actúa, Evalúa y Comparte.

“En la primera, Siente, los chicos y chicas identifican el foco de la acción, que en este caso era rescatar la dignidad de todas las personas desde la inclusión”, explica Eva Cazalla, quien destaca que estos proyectos son “evaluables”, porque se trata de iniciativas con las que los participantes aprenden, al tiempo que se convierten en “transformadores de la sociedad”. “Los alumnos están aprendiendo a valorar y reconocer la dignidad de toda persona, y también a disfrutar del encuentro y el trabajo conjunto con muchas personas que antes tenían cerca, pero no conocían”, añade.

Con los mayores del centro Madre de la Veracruz, los alumnos  del Santa Teresa de Jesús ya tenían cierta relación, como cuenta la directora de la residencia, Nanzi Marcos. Desde hace dos años, los escolares cantan villancicos a los abuelos en el Festival de Navidad, pero este curso la relación intergeneracional se ha extendido de forma natural, dando lugar a enriquecedores momentos. Así, mientras algunos abuelos han compartido sus historias en alguna que otra clase con los adolescentes, éstos han diseñado, preparado y realizado el lipdub No importa que llueva con los mayores, con el personal de la residencia y con las propias familias, a las que también se ha involucrado en este proyecto gracias al cual la realidad más cercana se vuelve un poco mejor.

“El día en el que se realizó el vídeo fue una fiesta”, confirma la responsable de la residencia, para quien los beneficios de estas acciones que unen generaciones son evidentes. “Nuestros mayores están más contentos, realizan actividades fuera de lo habitual y se integran con los adolescentes, con lo que aumenta la positividad”, afirma Nanzi Marcos.

Por su parte, Sheyla Pascual, terapeuta ocupacional del centro, se confiesa “encantada con el proyecto” Sin límites, que permite que jóvenes y mayores se retroalimenten y creen lazos que rompen todos los estereotipos.

“Gracias a Design for Change me he dado cuenta de que normalmente excluimos a determinadas personas por su condición, cuando en realidad pueden hacer mucho más de lo que pensamos y nos enseñan mucho”, comentan Patricia y Anastasia, dos alumnas de 3º de ESO que tienen clara cuál ha sido la principal lección aprendida a través de esta experiencia: “Que no hay fronteras”.

Diego, por su parte, reconoce que esta iniciativa “te marca”, no solo porque “nos une como compañeros”, sino porque permite tener “otra visión” sobre una realidad que, aunque cercana, muchas veces resulta desconocida. “Por ejemplo, no esperábamos que los abuelos fueran tan abiertos. Y el contacto con los chicos de AVIVA ha sido genial”, apunta.

A su lado, Lorena lanza un mensaje similar. Dice que está “aprendiendo mucho” y que el proyecto que han planificado y desarrollado dentro del movimiento Design for Change le ha permitido relacionarse con personas con las que tenía poco contacto y ha despertado en ella un gusanillo, el del voluntariado. No es la única.

Un mural diseñado desde la asignatura de Plástica decora el exterior del colegio como “metáfora” del proyecto

Lo cuentan mientras pintan sobre el mismo muro que Mari Carmen, la protagonista de las primeras líneas de esta crónica sobre el poder transformador de una idea. Un mural diseñado desde la asignatura de Plástica bajo la batuta del profesor Alberto de Lope y que decora el exterior del Colegio Santa Teresa de Jesús como “metáfora” del proyecto. “Pintado entre todos -los alumnos, los profesores, los abuelos, los chicos y chicas de AVIVA, las familias…-, muestra un bosque con muchos árboles, todos diferentes entre sí, y esa diferencia es la que hace que el bosque sea bonito y que no tenga límites”, explica Eva Cazalla.

De toda la labor realizada en este tiempo queda constancia en las redes sociales, y también en el blog Sin Límites, creado por los escolares del centro salmantino para contar cómo ha ido evolucionando su proyecto por el cambio, cuyo desarrollo tiene una importante “carga extraescolar” que los participantes -medio centenar- asumen con gusto.

Junto con los chicos y chicas de AVIVA, en el Festival de la Canción Misionera.

Su tarea quedará plasmada en un vídeo que, junto con una ficha, se remitirá a la plataforma de Design for Change, desde donde se seleccionarán las diez ideas finalistas de I CAN School Challenge, la culminación del proceso.

A partir de ahí, un jurado externo elegirá el proyecto más interesante, atractivo y que transmita mejor el espíritu I CAN, que caracteriza el movimiento. Dos de los participantes en esa idea tendrán la oportunidad de representar a España en la fase internacional de Design for Change, que este año se celebra en Madrid.

Actualmente, esta iniciativa mundial se lleva a cabo en más de 50 países, entre ellos España, donde en la pasada convocatoria se realizaron 298 proyectos en centros educativos. En el caso del Colegio Santa Teresa de Jesús de Salamanca, los estudiantes de 3º de ESO llevan dos años formando parte del grupo de finalistas en la edición nacional con los proyectos Change your mind and change lives y Todos podemos soñar , aunque no son los únicos del centro implicados en este movimiento internacional, puesto que también presentan sus propias ideas los escolares de Primaria y los alumnos de 1º de ESO.

“Lo más bonito de todo es que en ningún momento los chicos viven esto como una competición. Lo que buscan es sumar, no ganar. No quieren protagonismo, sino el beneficio común, que en este caso es rescatar la dignidad de todas las personas, sin exigencias y desde lo que cada uno es”, subraya Eva Cazalla justo antes de desvelar cuál es el verdadero premio para los participantes: vivir el proyecto “como una manera de formar parte de algo grande”.

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