Cuando el llanto desespera

El 30 por ciento de los recién nacidos sufre el llamado ‘cólico del lactante’, una dolencia que causa un sollozo incontrolable en los pequeños y una situación de estrés a los progenitores

El llanto incesante de un bebé en sus primeros meses de vida puede convertirse en un auténtico suplicio para los padres que, en muchos casos, llegan a la desesperación, incapaces de calmarle.
Es un llanto incontrolable que suele estar asociado al llamado cólico del lactante y que los progenitores interpretan como un momento de dolor, rabia y malestar de los niños. La situación les hace actuar de un modo que en muchos casos les lleva a perder los nervios, por la impotencia y el agotamiento al ver que, a pesar de sus esfuerzos, el bebé sigue llorando.

Ese llorar inconsolable se resuelve a partir de que el bebé cumple los tres meses, cuando va madurando. Los motivos de esta dolencia pueden deberse a diversas causas que van acompañadas de las consiguientes soluciones (o intento de solución).

El cólico del lactante es un trastorno muy frecuente (más del 30% de los bebés lo padecen en alguna medida) de causa desconocida, aunque hay muchos factores que pueden estar implicados en su aparición. El pediatra o profesional que le atienda intentará remediar esta situación y le indicará tratamientos variados hasta encontrar aquel que le vaya mejor.

En algunos casos, el llanto está producido por causas digestivas; la más frecuente es la intolerancia a las proteínas de la leche que ingiere el niño (si toma biberón suele estar adaptada a partir de la de vaca) o porque la madre ingiere excesivos productos lácteos (si toma del pecho). Pero, en la mayoría de ocasiones, existe un aumento en la producción de gas intestinal o una incapacidad para su correcta eliminación. Esto puede deberse, como hemos dicho, a una intolerancia a la lactosa; pero, casi siempre, ocurre por una mala técnica de alimentación, en la que el lactante traga demasiado aire, más el hecho de que pasa muchas horas en posición horizontal en la cuna. También, se cree que los cólicos podrían estar causados por un aumento en la producción de algunas hormonas del intestino (motilina, gastrina, etc.) que incrementarían demasiado la frecuencia e intensidad de los movimientos intestinales.

Según Diana Santos, de la Clínica de Fisioterapia y Osteopatía Olimpo, ubicada en Carbajosa de la Sagrada, “el cólico del lactante se produce por un hipofuncionamiento del sistema digestivo, que sufre una ralentización por la frecuente demanda de las tomas del bebé. El punto de sobrecarga normalmente es en la tarde o en la noche, que es cuando el infante más llora o está más intranquilo”.
Lo primero que se recomienda a los cuidadores ante un bebé que padece un cólico de lactante es mantener siempre la calma y, además, que sea un pediatra, un fisioterapeuta o una matrona quienes lo diagnostiquen.

Como remedio o solución a esta dolencia, son numerosas las recomendaciones: desde la administración de probióticos a las sesiones de fisioterapia u osteopatía con profesionales expertos en estos campos. También se recomienda seguir una pauta muy estricta en cuanto a sus rutinas diarias, evitar el uso del chupete (aunque en algunos casos, sirve como relajante) y, sobre todo, que los padres traten de rebajar el nivel de estrés y ansiedad, que repercuten directamente en el estado bebé.

Entrevista

Diana Santos Sánchez | Clínica de Fisioterapia y Osteopatía Olimpo

“Cada vez son más los pediatras que recomiendan
la osteopatía”

¿Cómo ayuda a aliviar el cólico en lactantes un osteópata?

Nosotros para el tratamiento abordamos el sistema nervioso autónomo para aumentar la función visceral y vascular. Para hacer esto trabajamos en el cráneo y sacro que es donde se encuentra el control nervioso de esta parte del sistema digestivo. Por otro lado, también tratamos el diafragma o las vísceras en sí.

¿Qué acogida tienen estos tratamientos?

Cada vez son más los bebés que vienen recomendados por familiares o conocidos. No obstante, aunque crece el número de pediatras o matronas a nuestro favor, no deja de ser un obstáculo la oposición de algunos médicos al respecto. En mi opinión, debido a una falta de conocimiento del mismo. De esta manera, aprovecho a ofrecer la explicación correspondiente al facultativo que considere ponerse en contacto conmigo.

¿Cuántas sesiones son necesarias?

Los bebés, como los adultos, somos seres independientes. Extrapolar el número de sesiones es absurdo, porque no es lo mismo un estado agudo que uno más crónico, si hay estreñimiento asociado, una intolerancia o cualquier otro problema. Hay niños para los que una sesión es suficiente y otros que necesitan más.

¿Qué resultados se obtienen?

La llegada de un bebé es un momento muy especial y acompañado de nervios. Las crisis de llantos y malestar crean en los padres una angustia y un sufrimiento por ver a su niño así, por no hablar de la falta de descanso y sueño. Cuando el bebé es ayudado por nosotros ese periodo suele ser más tranquilo y mucho más disfrutado por todos.

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