Consejos para evitar las intoxicaciones por monóxido de carbono

Salamanca registra desde octubre siete incidentes con afectados por inhalación de este gas tóxico, la mayoría por el uso de sistemas de calefacción con combustibles vegetales

En los tres últimos meses de 2017, Salamanca registró siete incidentes en los que se produjeron intoxicaciones por monóxido de carbono derivadas, en la mayoría de los casos, del uso de sistemas de calefacción por combustible vegetal. En el conjunto de Castilla y León, 90 personas resultaron afectadas por la inhalación de este gas tóxico en un total de 52 incidentes, que se cobraron dos víctimas mortales.

Para evitar estos accidentes, la Agencia de Protección Civil de Castilla y León recuerda la importancia de adoptar medidas de prevención para evitar situaciones peligrosas que tienen su origen en un gas prácticamente imposible de percibir por los sentidos, puesto que no tiene olor y es invisible. En este sentido, la Administración autonómica indica que la instalación de sensores de gas en la vivienda es una medida preventiva para detectar la presencia del gas.

En más de la mitad de los casos de intoxicación por monóxido de carbono gestionados por el Centro de Emergencias Castilla y León 1-1-2, el origen del gas se encuentra en sistemas de calefacción (braseros, glorias, hornos de leña, estufas…) con combustibles vegetales, como son el carbón, el cisco, la leña y, en mucha menor medida, los pellets.

Como destaca la Agencia de Protección Civil, la principal recomendación para evitar la aparición de monóxido de carbono es mantener siempre ventilada la estancia en la que se coloque una calefacción de este tipo, bien sea dejando abierta una puerta o una rendija en la ventana que permita la circulación del aire puro. Además, es de todo punto desaconsejable colocar este tipo de calefacciones en los dormitorios.

Llama de color azul

En las instalaciones de gas, hay que asegurarse de que todos los equipos de calefacción estén instalados correctamente y realizar las revisiones periódicas por parte de un profesional cualificado. Cuando los aparatos estén en funcionamiento, es importante verificar que la llama que emiten sea del color adecuado, teniendo en cuenta que cuanto más azul sea, más perfecta es la combustión.

No hay que olvidar que es imprescindible que todos los aparatos estén ubicados en lugares correctamente ventilados y nunca taponar las rejillas y respiraderos de las distintas estancias de la casa, algo que se hace con frecuencia, por ejemplo los días que hay mucho viento, lo que propicia la falta de oxígeno necesario para una correcta combustión.

Asimismo, se recuerda la importancia de extremar la vigilancia de cortinas, faldillas, ropas de cama y cualquier otro elemento que sea susceptible de arder al contacto con la llama o los rescoldos del combustible vegetal, pues puede dar origen a un incendio o a la aparición de humo que provoque también la intoxicación.

Revisión de chimeneas

Es peligroso utilizar equipos portátiles, como hornillos, barbacoas, etc., que queman combustible dentro de espacios cerrados. Se deben revisar, además, las chimeneas y los conductos de ventilación antes de comenzar la temporada de frío y después de los episodios de nevadas.

Puesto que el monóxido de carbono es prácticamente imperceptible por los sentidos, la única manera de detectar el comienzo de una intoxicación por este gas es precisamente a través de los síntomas que genera, de ahí que sea recomendable contactar con el servicio de emergencias 1-1-2 con la mayor rapidez ante la aparición de signos como la aparición súbita de dolor de cabeza de intensidad progresiva, mareos, desorientación o confusión, náuseas, dolor general e incluso desvanecimientos.

Si, por desgracia, en algún momento somos víctimas de una intoxicación por monóxido o nos encontramos en una vivienda en la que hay una concentración alta de este gas, lo primero que hay que hacer es abrir las ventanas para permitir la entrada de oxígeno que ventile el ambiente y contactar con el Centro de Emergencias 1-1-2 para solicitar ayuda, para lo que se informará del lugar en el que se produce la emergencia, el número de personas que requieren asistencia y su estado. Finalmente, y si resulta posible, alejar a las personas afectadas de la fuente de origen del gas.

 

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