Claves para disfrutar de un corazón sano y sin sobresaltos

Las enfermedades cardiovasculares son las culpables del 30% de los fallecimientos que se producen en Salamanca, una provincia que registra cada mes una media de 14 infartos de miocardio mortales. La buena noticia es que la mayoría de estas patologías pueden prevenirse adoptando hábitos de vida saludables

A veces un solo dato resulta de lo más esclarecedor. Ocurre, por ejemplo, con éste: cada año, los eventos cardiovasculares afectan en España a casi tantos ciudadanos como cabrían en el Camp Nou, el Bernabéu y el Mestalla juntos. La equivalencia la hizo el pasado verano la Fundación Española del Corazón (FEC), que utilizó para hacer el cálculo el número de infartos y anginas de pecho y de ictus o infartos cerebrales registrado en el país a lo largo de 2015, cerca de 228.000.

Lo cierto es que las enfermedades cardiovasculares –que incluyen este tipo de episodios, pero también otros trastornos del corazón y los vasos sanguíneos (insuficiencia cardiaca, cardiopatías, hipertensión arterial, etc.)– son la primera causa de muerte, por delante del cáncer y las patologías respiratorias. En Salamanca, estas patologías ocasionaron más del 30% de los fallecimientos que se produjeron en 2016, según los últimos datos del INE, de los que se extrae otra cifra significativa: la provincia registra cada mes una media de 14 infartos de miocardio con resultado de muerte.

En nuestras manos

Son números aislados, pero poco desdeñables, sobre todo si tenemos en cuenta que en nuestras manos está, en buena medida, la posibilidad de rebajarlos de forma significativa. Y es que, como recuerdan una y otra vez los especialistas, la mayoría de las enfermedades cardiovasculares, incluidas las más frecuentes, pueden prevenirse actuando sobre los factores de riesgo “modificables”.

En este sentido, el doctor Javier Martín Moreiras, uno de los cardiólogos que integran el equipo de la clínica Cardiología Salamanca, explica que existen algunos factores determinantes del riesgo cardiovascular que no se pueden cambiar, fundamentalmente el sexo, la edad y la herencia genética, pero sobre muchos otros sí es posible intervenir. Son los que tienen que ver “con nuestros estilos de vida”, y entre ellos sobresalen cinco directamente vinculados a la salud de nuestro corazón: el tabaquismo, la hipertensión, la obesidad, los niveles altos de colesterol y triglicéridos y la diabetes. El doctor Martín Moreiras añade el sedentarismo al TopTen del riesgo cardiovascular.

Para no dejar los datos, no siempre tan fríos, la Fundación Española del Corazón aporta otro contundente: sin tabaco y sin hipertensión habría dos millones de muertes menos causadas por problemas cardiovasculares. Sólo eludiendo esos dos factores, para muchos expertos los más alarmantes en relación a estas enfermedades.

Revisiones periódicas

“La reducción del riesgo cardiovascular sería enormemente llamativa si controláramos estos seis factores asociados a nuestros estilos de vida”, recalca el especialista de Cardiología Salamanca, quien asegura que pese a que la población conoce de sobra su estrecha relación con las enfermedades cardiacas y cerebrovasculares, no parece que el mensaje haya calado lo suficiente. “Pasamos regularmente la ITV del coche para saber sí está en buenas condiciones, pero no hacemos lo mismo con los reconocimientos periódicos que permiten comprobar nuestro estado de salud”, apunta.

El centro salmantino de cuyo equipo forma parte destaca precisamente por la realización de revisiones específicas para determinar si una persona presenta alguna anomalía o enfermedad cardiaca. “Quienes demandan con más frecuencia este tipo de exámenes son los deportistas –la clínica está especializada en Cardiología Deportiva–, porque la incidencia de muerte súbita es mayor en este colectivo, pero no es extraño que vengan personas que simplemente quieren descartar un problema cardiaco y confirmar que están bien”, señala.

En cualquier caso, para estarlo es fundamental tomar conciencia de la necesidad de controlar los factores de riesgo adoptando unos hábitos de vida más saludables, interiorizando así el secreto de la prevención, la más eficaz de las ‘medicinas’.

RECOMENDACIONES

La Fundación Española del Corazón resume sus consejos preventivos para disfrutar de un corazón sano en cinco claves:

– Mantener a raya el sobrepeso con una dieta equilibrada que incluya poca sal y poco azúcar.

– Más deporte. Para los adultos, un mínimo de 150 minutos semanales de actividad física moderada o 75 si es intensa.

– Adiós al tabaco. Tres años después de abandonar la adición el riesgo de infarto o ictus es el mismo que el de alguien que no haya fumado nunca.

– Descanso. Dormir poco se asocia a una mayor incidencia de sobrepeso, obesidad, hipertensión e hipercolesterolemia.

– Control de la hipertensión. Unos hábitos saludables son vitales para prevenir la llamada “asesina silenciosa”.

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