“Si el alcohol es tu bastón, cuando dejas de beber no sabes vivir”

Un miembro de Alcohólicos Anónimos relata cómo la comunidad le ha ayudado a mantenerse sobrio y a recuperar el equilibrio en su vida

Paco observa una publicación de Alcohólicos Anónimos.

Empezó a beber a los 14 años, como tantos otros adolescentes. Salía con los amigos y compraban “unas litronas” que acababan por desatar las risas colectivas y hacían engordar la valentía. Poco después dejó los estudios y se puso a trabajar, una decisión que entonces le pareció acertada, porque le proporcionaba dinero… y la ocasión de seguir bebiendo botellines de cerveza que él y los compañeros se jugaban a los chinos después de la jornada laboral.

Y llegó un momento en el que “no sabía parar”.

“Vas metiendo el alcohol en todas las cosas de tu vida: si tenía una entrevista de trabajo, me tomaba una copa; si íbamos a la discoteca, tomábamos antes unas cervezas y entonces nos sentíamos capaces de todo… Me gastaba el dinero que ganaba trabajando y les robaba a mis padres cuando no tenía más. Si preparaba alguna gorda, lo dejaba por un tiempo, pero siempre pensando que no tenía un problema, que lo mío era mala suerte, que la gente no me entendía…”, recuerda.

Un intento de suicidio le mantuvo un año en el hospital. A partir de ahí, empezó a encontrarse por todas partes tarjetas con información sobre Alcohólicos Anónimos que su madre iba dejando estratégicamente por la casa, rogando en silencio que un día su hijo se diera por aludido.

Mientras, Paco seguía en sus trece, e incluso llegaba a echar en el whisky las gotas que el psiquiatra le había prescrito para ayudarle a mantener la abstinencia, a pesar de que la mezcla produce taquicardias. “Buscaba la euforia. Pero como me sentaba mal, dejé las gotas”, explica.

Un día, sin embargo, sintió “un agujero por dentro, un vacío en el pecho”. Cogió una de aquellas tarjetas y llamó. Aquella primera reunión con Alcohólicos Anónimos fue decisiva, aunque antes de entrar bebiera “dos litros de cerveza” para reunir valor.

Una de las cosas que más le sorprendió en aquel primer encuentro fue comprobar cómo, “al explicar las que había liado, los demás se reían de lo que a mí me perturbaba tanto, al ver la ruina de persona que eres”. Paco se dio cuenta entonces de que él, que había sido siempre “una persona muy risueña, había dejado de reír y siempre estaba sufriendo”.

Lo que reflejaban sus compañeros con aquellas sonrisas cómplices era, al fin y al cabo, un recorrido más largo en el camino hacia la recuperación, en el que habían aprendido a “perdonarse”.

“Todavía me acuerdo de sus abrazos y de sus besos. Desde el primer momento me sentí reflejado, me quisieron y no me juzgaron. Tenían una historia muy parecida a la mía, y eso me hizo sentir que pertenecía a algo que me podía dar la libertad”, recuerda Paco.  Ese mismo día dejó de beber, y de eso han pasado casi 22 años.

“Tenían una historia muy parecida a la mía. Desde el primer momento me sentí reflejado, me quisieron y no me juzgaron”

Paco reconoce que no fue fácil. “Yo no me emborrachaba todos los días, pero todo lo que hacía en mi vida estaba relacionado con la bebida. El alcohol es tu bastón, y cuando dejas de beber no sabes vivir. Piensas: ¿y ahora cómo salgo, cómo me relaciono, cómo voy a ser capaz de hablar? Por eso no funciona lo de dejar de beber y seguir teniendo la misma vida, y por eso lo que ofrece Alcohólicos Anónimos es un Programa de Recuperación que te ayuda a conocerte, a ver que tenías los instintos desbocados, a perdonarte y a practicar Los doce pasos en nuestra vida”, explica Paco, que comenzó asistiendo a reuniones diarias y ahora acude al grupo dos veces cada semana, a pesar de que han pasado más de dos décadas desde su último trago.

“Tengo que seguir creciendo para vivir mejor”, aclara. Ya lo hace. Dice que tiene “una vida bonita”, con sus cosas, como todo el mundo, pero satisfactoria, y cuando se le pregunta qué es lo que más valora haber recuperado en este largo proceso contesta contundente: “A mí”.

“Cuando bebía era una persona orgullosa, mentirosa, prepotente… Ahora llevo una vida honesta y tranquila. Duermo tranquilo por las noches y me levanto también tranquilo. Me he perdonado, me río de nuevo… Aunque tengo que seguir progresando, y por eso intento sacar todo el provecho que puedo de las reuniones; creo que mi vinculación con el grupo será para toda la vida”, sostiene.

Como recuerda Paco y recoge el ideario de la organización, Alcohólicos Anónimos es “una comunidad de hombres y mujeres que comparten su mutua experiencia, fortaleza y esperanza para resolver su problema común y ayudar a otros a recuperarse del alcoholismo”.

El único requisito para pertenecer a esta comunidad es “el deseo de dejar la bebida”, y su objetivo primordial es “mantenernos sobrios y ayudar a otros alcohólicos a alcanzar el estado de sobriedad” desde la puesta en común de las distintas experiencias de sus miembros sobre la base de un Programa de Recuperación que ayuda a los afectados “a poner en orden sus pensamientos confusos y a deshacerse de la carga de negatividad de sus sentimientos”.

“No puedes cambiar tu mente de un día para otro, pero a mí me sirvió el mensaje que recibí en la primera reunión: date una oportunidad, porque éste puede ser el primer día de una nueva vida”

El apoyo mutuo del grupo y el refuerzo personal de un padrino que actúa como soporte y a veces hasta como “confesor” facilita al alcohólico su proceso hacia la recuperación, para la que se necesita “una mente sana y unas emociones equilibradas” que garanticen “una sobriedad duradera”.

“No puedes cambiar tu mente de un día para otro, pero a mí me sirvió el mensaje que recibí el primer día y que yo trato de transmitir ahora como padrino: date una oportunidad, porque éste puede ser el primer día de una nueva vida”, afirma Paco, para quien Alcohólicos Anónimos es “como una gran familia”.

En la actualidad, la comunidad funciona a través de más de 100.000 grupos locales distribuidos en 180 países. En España existen en estos momentos cerca de 598 grupos, dos de los cuales se encuentran en Salamanca: el Grupo Fátima (calle Bolívar, 45), que celebra reuniones los martes, jueves y viernes, de 20:00 a 22:00 horas, y el Grupo Salamanca (paseo del Rollo, 53), cuyos miembros se reúnen los lunes y miércoles, también de 20:00 a 22:00 horas.

Con los dos es posible contactar a través del teléfono 646 78 95 50 o el correo electrónico alcoholicosanonimoscyl@gmail.com. Además, y coincidiendo con el 82 aniversario mundial de Alcohólicos Anónimos, los grupos de Salamanca han organizado este jueves, 25 de mayo, una reunión informativa abierta que dará comienzo a las 17:00 horas en la Facultad de Educación, y en la que participarán el doctor Ginés Llorca, catedrático de Psiquiatría; el decano de Educación, Ángel García y la concejala de Salud Pública del Ayuntamiento de Salamanca, María José Fresnadillo.

“Nos alejamos del primer trago. Si no existe el ‘primer trago’, no puede existir el décimo. Al librarnos de la bebida, encontramos la vida más fácil de manejar”

Además, varios miembros de Alcohólicos Anónimos ofrecerán a los asistentes su testimonio de recuperación gracias a un movimiento que tiene el anonimato como su “piedra angular”, no solo porque así se salvaguarda la intimidad de los afectados por esta enfermedad, sino también porque para la comunidad “lo importante es el mensaje”, de modo que una de sus máximas es “anteponer los principios a las personalidades”.

Según recuerda la organización, Alcohólicos Anónimos “no promete resolver los problemas” de la vida de sus integrantes, pero sí trata de mostrarles “cómo estamos aprendiendo a vivir sin beber día a día”.

“Nos alejamos del primer trago. Si no existe el primer trago, no puede existir el décimo. Al librarnos de la bebida, encontramos la vida más fácil de manejar”, expone.

Es lo que hizo Paco un día de 1995, el primero de los 22 años que lleva sobrio, el día que consiguió que, poco a poco, su vida empezara de nuevo a funcionar.

2 Comments

  1. Estoy orgullosa de ser miembro de AA, mi nueva familia. Compartiendo y escuchando estoy aprendiendo a vivir. Y es tan sencillo!!! Deseo de dejar de beber, sólo por hoy, dejarme llevar…y cada me siento más viva. Quisiera ser agradecida, y ahora sé que tengo toda la vida para serlo,. Gracias.

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