Agua, cielo y tierra, fundidos por la niebla

El Tormes parece otro cuando la niebla llega y toma el agua a su antojo, arrancándola del cauce. Sólo la pesquera queda visible y por tanto enmarcada en un paisaje hermoso, casi celestial. Así recogió Enrique Carrascal el paisaje fluvial el pasado martes, con las primeras luces de la mañana, junto al puente Enrique Estevan. Qué distinta se ve nuestra ciudad cuando las nubes descienden y los planos se funden hasta el infinito.

 

Facebook: Enrique Carrascal

Twitter: @escarrascal

Web: www.enriquecarrascal.com

 

 

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