Vigilancia policial sobre ruedas

La posibilidad de unir su profesión a su mayor afición, montar en bicicleta, es lo que hace cuatro años llevó a Manuel Andrés a solicitar una plaza en la Policía Turística, una unidad que hace del centro de Salamanca un lugar más ‘amable’ y seguro

Cuando supo que el Ayuntamiento de Salamanca preparaba la puesta en marcha de un servicio especial para reforzar la atención a los ciudadanos y garantizar la presencia policial continuada en la zona monumental, Manuel Andrés Sousa se ofreció voluntario. “Me gusta la bici, que para mí es casi una adicción, y me atraía el área de actuación, el casco histórico de la ciudad”, cuenta este agente de la Policía Turística, para quien una de las cosas más satisfactorias de formar parte de esta Sección de la Policía Local es la posibilidad de “compatibilizar” su trabajo y su mayor afición.

Modernidad y cercanía

La unidad comenzó a funcionar en marzo de 2013 con un subinspector, un oficial y 11 agentes, entre ellos Manuel, quien recuerda que aunque al principio ciudadanos y visitantes “se sorprendían al ver a la Policía en pantalón corto y desplazándose en bicicleta, lo han asimilado como algo cotidiano, y nos ven como un policía más que presta un servicio en la zona centro”. Es más, Manuel cree que esta sección “aporta un toque de modernidad y cercanía” a la labor policial”. Aunque esta unidad tiene su temporada alta entre abril y octubre, la sección de Policía Turística es “permanente”, por lo que, cuando la climatología lo permite, los agentes también recorren en bicicleta en los meses de invierno.

Además, en ocasiones el equipo refuerza sus efectivos con un furgón que sirve también como oficina de atención al turista, y que se estaciona en lugares emblemáticos del casco histórico, como la Plaza de Anaya.

El conocimiento de lenguas extranjeras, el reciclaje formativo que realizan periódicamente, su buena forma física y práctica y manejo de la bicicleta, además de su compromiso con la atención a los visitantes de la capital del Tormes y con la promoción turística de Salamanca son los requisitos más valorados en la selección de agentes de esta unidad. A Manuel Andrés, formar parte de la Policía Turística le ha permitido conocer la ciudad de otra manera y darse cuenta de “su potencial turístico”, algo que observa a diario.

“Desde hace unos años las visitas están creciendo de forma impresionante”, asegura. Los fines de semana, por ejemplo, se hace verdaderamente difícil moverse en bicicleta por algunas de las vías de mayor afluencia de turistas.

Una ciudad “segura”

Además de reforzar la atención a los ciudadanos y contribuir a que Salamanca mantenga su imagen de “ciudad segura, viva, hospitalaria y amable”, este servicio policial mejora la coordinación con los agentes turísticos de la ciudad, como la Oficina de Información, el colectivo de guías, hoteles, escuelas de español para extranjeros, Universidades… En cuanto a las situaciones más habituales a los que se enfrentan estos agentes en su día a día, Manuel afirma que son similares “a las que se pueden dar en cualquier otro punto de la ciudad”, aunque con algunas actuaciones más propias de áreas turísticas, como extravíos, pequeños incidentes relacionados con excursiones de jóvenes o despedidas de soltero y, sobre todo, “muchas infracciones de vehículos” cuyos propietarios olvidan que están en zona peatonal.

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