Un invento con premio para dejar de morderse las uñas

Domingo Hernández, alumno del CIFP Río Tormes, diseña un dispositivo electrónico que ayuda a controlar este extendido hábito. La idea ha sido reconocida en el certamen de Investigación e Innovación PIIECYL 2017

Domi Hernández, con su 'Avisador de uñas mordidas'.

Quería estudiar informática, pero se quedó sin plaza, así que se decantó por su segunda opción, Mantenimiento Electrónico, un grado superior que realiza en el Centro Integrado de Formación Profesional (CIFP) Río Tormes de Salamanca. Aunque está en primer curso y partió prácticamente de cero en cuanto a conocimientos sobre electrónica, cuando un profesor les habló de los Premios de Investigación e Innovación en Educación Secundaria Obligatoria, Bachillerato y Formación Profesional (PIIECyL 2017), Domingo Hernández decidió que quería presentar un proyecto a la convocatoria.

No tenía mucho tiempo para pensar, porque el plazo finalizaba al día siguiente, así que esa tarde se puso a pensar y a recopilar información. “Vi que morderse las uñas es un problema muy común y que no hay muchos métodos para resolverlo, aparte de los esmaltes amargos, pero incluso hay personas que acaban cogiendo el gusto al producto y también se lo comen”, explica este joven de 20 años que acaba de proclamarse vencedor del PIIECyL 2017 en la categoría de Formación Profesional con su invento Avisador de uñas mordidas.

Con la ayuda de un profesor y de un compañero de clase, ideó un dispositivo que suministra pequeñas descargas que permiten al usuario reaccionar ante el estímulo eléctrico y alejar la mano de la boca, lo que no solo evita que se muerda las uñas, sino que le hace consciente de ello. De este modo, el portador asocia el hábito a las leves descargas, generándose una idea de rechazo que favorece el abandono de esa mala costumbre.

El prototipo del dispositivo ideado por el alumno del CIFP Río Tormes.

En la fase previa a la exposición de su invento, Domi tuvo que desarrollar un trabajo previo para elegir la metodología y abordar las ventajas y las desventajas de su proyecto y su aplicación en la práctica. En este proceso, el joven fue capaz de encontrar una fórmula que puede facilitar su comercialización. Así, y de modo simplificado, su Avisador de uñas mordidas se basaría en la aplicación en las uñas de una capa de pintura conductora, un aislante y otra capa de esmalte conductor. A partir de ahí, en el dedo se dibujan unas líneas a modo de cables hasta un anillo en cuyo interior se encuentra la circuitería necesaria. “La señal llega a dos pequeñas placas en contacto con la pintura, mientras que otras dos plaquitas emiten la descarga de baja intensidad”, explica el alumno del CIFP Río Tormes, quien aclara que el anillo podría diseñarse “todo lo pequeño que se quiera”.

75 trabajos sobre Humanidades y Ciencias

El prototipo convenció al jurado, que le ha otorgado el Premio de Investigación e Innovación en la categoría de Formación Profesional, mientras que en la modalidad de ESO ha premiado al instituto Puente Domingo Flórez de León por el proyecto Mi cubo de Rubik y en la de Bachillerato, al IES Pintor Luis Sáez de Burgos por la iniciativa La industria de la cultura. Evolución humana, revolución económica.

Domi Hernández, durante la presentación de su proyecto ante el jurado.

Son tres de las 23 ideas que resultaron finalistas en el certamen promovido por la Consejería de Educación, en colaboración con el Instituto Universitario de Ciencias de la Educación de la Universidad de Salamanca (USAL), que en su cuarta edición ha recibido de los centros educativos de Castilla y León un total de 75 trabajos inéditos -20 de ellos de Salamanca- sobre temas relacionados con las Humanidades y las Ciencias.

Para Domi Hernández, la experiencia ha sido todo un aprendizaje que ha culminado con un satisfactorio sentimiento de “orgullo”, principalmente teniendo en cuenta que hasta que empezó a cursar el grado “no sabía nada de electrónica y he tenido que ir asimilando los conceptos”.

De lo que sí partía es de un claro interés por la investigación, inquietud que espera poder seguir alimentando. “Me gusta innovar, crear cosas nuevas, y ya tengo muchas ideas para hacer algo que relacione la electrónica con la música y con la moda”, avanza. Por eso, una vez que finalice el Grado en Mantenimiento Electrónico -le queda un curso-, le gustaría “empezar a trabajar” para conseguir ingresos que le permitan “seguir estudiando” y desarrollar todos los proyectos innovadores que bullen en su cabeza.

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