Sobre el majestuoso cielo de Abu Dabi

El salmantino Fernando Rodríguez decidió cambiar de aires y sobrevolar cielos internacionales, con residencia fija en la capital de Emiratos Árabes Unidos, uno de los mayores productores de petróleo y gas del mundo, donde apenas existe pobreza y donde los nativos reciben un sueldo sin tener que trabajar

El salmantino Fernando Rodriguez, en el desierto de Abu Dabi.
El salmantino Fernando Rodriguez, en el desierto de Abu Dabi.

Imaginen que al despertarse se encuentran en la vigésimo séptima planta de un piso enorme (cinco amplias habitaciones) en casi primera línea de playa, con vistas al mar. Piensen que la piscina comunitaria se encuentra en el cuarto nivel, que si salen a la calle se ubicarán en una ciudad que “parece las Naciones Unidas”, por las diferentes procedencias de sus habitantes. Muy cerca, pueden visitar el casi recién estrenado Museo del Louvre (sin estar en París), un majestuoso edificio que exhibe en 24.000 m² obras de arte de todo el mundo. Hace calor, las máximas en enero pueden ser de 30 grados; y del verano, mejor no hablemos… Pero no hay ningún problema porque hasta las paradas de bus cuentan con aire acondicionado. Los rascacielos copan la urbe, las tecnologías se aprecian por doquier a cada paso que dan, las carreteras están a la última, con autovías perfectamente iluminadas por farolas a cada cinco metros. Allí se aplica la ley de que ‘todo lo que parezca oro, probablemente lo sea’. No están soñando, eso es lo que siente a diario el salmantino Fernando Rodríguez; que reside en el centro de la capital del lujo: Abu Dabi.

Fernando, con su hijo Jorge.
Fernando, con su hijo Jorge.

Hace cinco años, Fernando y su mujer decidieron cambiar de aires. Él, que trabajaba como piloto de aviones para la compañía Air Europa, apuntó a vuelos más altos y presentó una solicitud para la Etihad Airways. De entre 20 aspirantes, el salmantino fue uno de los seleccionados. No le resultó difícil gracias a su preparación y a la necesidad de mano de obra extranjera; de nueve millones de habitantes, tan sólo uno lo conforman los nativos de Emiratos Árabes Unidos; el resto son foráneos.

Abu Dabi es ciudad cosmopolita, donde gente de todo el mundo vive en paz

“El soporte financiero que tiene mi compañía actual no lo posee ninguna otra, te proporcionan vivienda o te remuneran parte de la que elijas, vienes a una ciudad cosmopolita, donde gente de todo el mundo vive en paz; ése es el espíritu de aquí, ni mejor ni peor, pero sí diferente”, revela el salmantino.

“Los primeros años fueron duros, coincidieron con la muerte de un familiar y la transición no fue tan buena como podía haber sido pero, tras la vuelta de unas vacaciones en España, cuando conducía hacia casa desde Dubai, sentí que estaba volviendo a mi hogar”.

La vida de Fernando dio un cambio radical en cuanto puso un pie en Abu Dabi. Su mujer dio a luz allí a su primer hijo, Jorge, que con tan solo cinco años habla español, inglés, francés y, hace un mes escaso, se enteraron por el colegio que también sabía árabe. La pequeña de la casa es Chera, una niña etíope de tres años que han adoptado hace dos meses escasos. “Estos niños no van a entender jamás lo que es el racismo o la discriminación. Nuestra vida aquí es la que hemos querido siempre. Mi mujer es profesora en una universidad y yo… soy feliz y, además lo contagio”, revela.

Abu Dabi, residencia de esta familia multicultural, es una de las reservas más importantes del mundo de petróleo y gas, la capital que sostiene a las siete naciones que conforman Emiratos Árabes Unidos. La que preserva la cultura del país, la residencia de los jeques; por contraposición a Dubai, más comercial o a Sarja, universitaria.

Es una sociedad que ha avanzado mucho en tecnología pero no tanto en mentalidad; las mujeres son libres con vestigios de tradición

Fernando se encuentra junto a su mujer y su hija.
Fernando se encuentra junto a su mujer y su hija.

“El crecimiento en los últimos 40 años ha sido espectacular, aunque son conservadores. Es una sociedad que ha avanzado mucho en tecnología pero no tanto en mentalidad. No hay pobreza ni desempleo, aquí los nativos cobran un sueldo aunque no trabajen, pueden estudiar en la universidad del mundo que quieran pues se lo costea el Estado, las vacunas son gratuitas, cada cierto tiempo bajan las hipotecas y las mujeres son libres, con ciertos restos propios de tradición…”.

Un lujo al que sólo unos pocos afortunados pueden acceder, entre manglares, granjas de camellos, la espectacular mezquita de Sheikh Zayed y el misticismo del desierto. Un ambiente, que si se supera el calor y las tormentas de arena, sería el sueño de más de un salmantino.

El salmantino Fernando Rodríguez.
El salmantino Fernando Rodríguez.

PERFIL

  • Nombre: Fernando Rodríguez Serrano
  • Ocupación: Piloto de vuelos internacionales de la compañía Etihad Airways
  • Lugar de residencia: Abu Dabi, Emiratos Árabes Unidos
  • Habitantes: 1.145.000 habitantes
  • Distancia:  5.796’75 kilómetros
  • Diferencia horaria: Dos-tres horas más

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