Dos salmantinos cruzan el Estrecho a nado

Manuel Meixeira y Luis Carlos García han cruzado el Estrecho de Gibraltar a nado, después de meses de duro entrenamiento físico

Manuel Meixeira Pérez y Luis Carlos García Rodríguez, ambos del Club de Triatlon de Salamanca, han cumplido un reto, una prueba más para su currículo deportivo, que en esta ocasión se convierte en una hazaña par el resto de los mortales: cruzar las aguas del Estrecho de Gibraltar a nado. La prueba tuvo lugar hace solo unas semanas y la finalizaron con éxito.

Recorrieron los 15,3 kilómetros que separan Europa de África en 3 horas y 54 minutos. Recordemos que el conocido deportista David Meca ha realizado esta prueba en dos ocasiones, la primera en dos horas y 30 minutos; en la segunda, necesitó 3 horas y 39 minutos, sólo 15 minutos menos que los deportistas salmantinos.
Manuel Meixeira, orensano de nacimiento y salmantino de adopción, resta importancia a su logro y asegura que tuvieron suerte “nos ayudó la corriente y tuvimos el viento a favor”. Pero sobre todo, recalca el atleta, es cuestión de trabajo y preparación.

El reto comenzó hace tres años cuando participaron en ‘el Soplao’. “Somos triatletas y nos gusta nadar especialmente. Nos propusimos cruzar el Estrecho a modo de broma y al final nos convencimos de hacerlo. Pero cumplir este reto no es sencillo. Requiere numerosos permisos, pues se trata de aguas internacionales y necesitas autorización de Tánger y también desde Tarifa. Hay que tener en cuenta, explica Meixeira, que es una zona con mucho tráfico de embarcaciones y también de especies acuáticas. Para organizar y coordinar las travesías trabaja la Asociación de Cruce a Nado del Estrecho, que pone los medios para que la prueba se desarrolle sin problemas”.

Y tres años después les dieron el permiso para poder nadar en estas aguas. La noticia llegó a finales de 2017 y ahí fue donde comenzó verdaderamente la aventura. “Tuvimos mala suerte porque nosotros entrenamos en el azud de Villagonzalo y en río Tormes y justo coincidió cuando las lluvias derribaron la pesquera, así que tuvimos que emplearnos en la piscina, a una media de 60-70 kilómetros a la semana”.

Antes de proseguir con el relato, ponerles en antecedentes. Meixeira tiene 58 años, trabaja como contable en la Universidad de Salamanca y hasta los 37 años era un fumador habitual. Fue, precisamente, cuando dejó el hábito del tabaco, cuando adquirió el del deporte, que le ha llevado a convertirse en triatleta.
Seguro que ahora entiende mucho mejor el significado del sustantivo hazaña en este contexto.

La dificultad de nadar en esta zona reside en hacerlo a mar abierto, con fuertes corrientes y viento constante. Además, para finalizar el reto correctamente, no se pueden hacer pausas de más de un minuto, “porque te arrastra la marea”.
“Llegamos el día 22 de julio y hasta el 27 no tuvimos viento de Poniente. Esos días fueron difíciles para mí, de muchos nervios. Mi compañero Luis Carlos que es un excelente atleta iba tranquilo y finalizó el trayecto en perfecto estado físico. Yo concluí más cansado.”

Tanto Luis Carlos como Manuel son miembros de uno de los clubes de triatlón más antiguos de España, el de Salamanca. Esta aventura la han realizado de manera particular pero habitualmente participan en distintas pruebas a nivel nacional de extrema dureza.

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