Los Reyes Magos dejan oro, incienso, mirra y agua tras su paso por Salamanca

Sus Majestades cancelaron el saludo desde el balcón consistorial debido a la lluvia que, más tarde, dio un respiro a niños y mayores, inmersos en la caza del caramelo

Melchor, saludando a niños y mayores tras su paso por la Gran Vía salmantina.

Sus Majestades los Reyes Magos de Oriente partieron este viernes, 5 de enero, desde el Parque de la Alamedilla sin hacerse esperar. Pasadas las siete de la tarde pusieron rumbo hacia la plaza de España de la capital del Tormes, trayecto abarrotado de salmantinos ataviados con chubasqueros y paraguas en mano, mientras que, en el resto del recorrido previsto, aún escaseaban los espectadores debido a las inclemencias meteorológicas. Y es que no sólo han portado oro, incienso y mirra, sino que además traían consigo agua, quizás, respondiendo así a las plegarias de una parte de la población que clama, desde hace meses, por unas gotas, tras la sequía sufrida en la región.

En un primer momento, se barajó la posibilidad de que Sus Majestades no realizasen el tradicional saludo desde el balcón del Ayuntamiento, incluso, que no parasen en la Plaza Mayor pero, a medida que transcurría la cita, la lluvia daba un respiro a niños y mayores que pudieron al fin disfrutar de la cabalgata. Sin duda, los sitios resguardados del frío fueron los más cotizados, como los soportales de la Gran Vía. Allí, desde poco más tarde de las siete y cuarto ya esperaban impacientes los salmantinos.

Los sitios resguardados del frío y la lluvia fueron los más cotizados

Antes, la comitiva real pasó por la avenida de Mirat, Puerta de Zamora y el paseo de Carmelitas con una diferencia más que notable en la distancia de las ocho carrozas. Por suerte y gracias al amaine de la lluvia, los espectáculos se fueron uniendo entre los distintos tramos del recorrido y, tras la Plaza Mayor que se quedó finalmente sin saludo desde el balcón de la Casa Consistorial, pusieron rumbo a Gran Vía por San Pablo y San Justo.

Al séquito formado por más de 400 personas que acompañaron a los Magos, se le unieron los cientos de niños salmantinos ‘a la caza’ de los más de 4.000 caramelos que repartieron en una noche de magia e inmersos en ‘el paraguas’ de música, danza y animación. El Sol y la Luna se dejaron ver tras un misticismo árabe pero, también, coches clásicos cargados de regalos, caballos de luz y medusas, junto con algún que otro zanco que avisaba a los niños de que “por detrás venían los Reyes”.

La avenida de Comuneros fue la última en recoger el testigo de las notas de villancicos antes de regresar a La Alamedilla. Más rápido de lo habitual ha sido el desfile de Reyes, antes fue precedido por los agentes de Policía y, tras las carrozas, el servicio de limpieza. Aunque sigue sin defraudar a pequeños y mayores. La Agrupación Musical La Expiración, el Centro Comercial el Tormes, El Corte Inglés, el Museo de Historia de la Automoción y el Rotary Club han participado activamente para que la cita salmantina organizada por el Consistorio saliera lo mejor posible. Y, para muchos, ansiosos por despertarse, abrir los regalos y comer el roscón, será inolvidable.

 

 

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