“Jugar en Primera División es el sueño de cualquier niña”

Beatriz Mateos Galache es una estrella del fútbol sala femenino. Juega en Primera División con el Club Deportivo Burela desde la temporada 2013. Ahora se prepara para una nueva temporada y pretende seguir enriqueciendo su caché de naranja

Salamanca la vio nacer pero es Burela, en la provincia de Lugo, la localidad que alberga a una de las estrellas del fútbol sala femenino que tiene este país. Se trata de Beatriz Mateos y juega en Primera División.

En la actualidad, el fútbol en femenino sigue llevándose la peor parte del deporte español y, a pesar de contar con deportistas y equipos de alto nivel, las mujeres que quieren vivir de su profesión lo tienen más complicado. Esta era la realidad de la salmantina hace algunos años. “Afortunadamente, en el club en el que estoy nos tratan como verdaderas profesionales y puedo decir que, actualmente, vivo del fútbol sala”, comenta Mateos quien declara: “Todos deberíamos ser vistos de la misma manera, como profesionales del deporte. Es cierto que hay mucha diferencia pero también creo que las cosas se están haciendo bien y estamos consiguiendo evolucionar aunque sea poco a poco”.

La bicha del deporte le picó siendo muy niña y es que su padre siempre la llevaba a ver el fútbol. Justo ahí fue cuando Beatriz se imaginaba que llegaría un día en el que ella, también, protagonizase partidos y consiguiera títulos. En la actualidad, su palmarés está plagado de logros: subcampeona de la Supercopa de España 2016, subcampeona de Copa de España 2016, Liga 2015/16, Supercopa de España 2015, subcampeona de la Copa de España Navalcarnero 2015, campeona de Copa Galicia As Pontes 2015, Campeona Copa Galicia Ferrol 2014 y subcampeona de Supercopa de España 2013 con Burela FS.

Beatriz Mateos, en un partido del Burela FS.

No obstante, para poder llegar hasta donde lo ha hecho, el camino no ha sido precisamente de rosas. Tuvo que marcharse de casa muy joven y ha tenido que renunciar a muchas cosas propias de su adolescencia y juventud. Además, continuó sus estudios para tener un ‘plan B’ y poder ganarse la vida en el caso de no hacerlo profesionalmente con el fútbol. Durante su estancia en Valladolid, se formó como auxiliar de enfermería.

“Lo más duro siempre son las despedidas, dejar tu casa, tus amigos de siempre y tus costumbres. También supone un sacrificio llevar una dieta para llegar al nivel óptimo; siempre apetece comer algo que no se debe… y, cuando eres joven, ves que tus amigos se van de fiesta y tu te tienes que quedar descansando en casa porque al día siguiente tienes partido”, confiesa la salmantina. “Pero todo merece la pena por vivir el sueño de ser profesional en el fútbol sala”.

Beatriz comenzó en el salmantino Depormat con 14 años y se marchó “a probar seis partidos de liga” al Valladolid con una de sus compañeras de selección de Castilla y León. “Viajábamos cada día para ir a los entrenamientos. Todo fue genial, el equipo me gustaba, la gente era agradable conmigo y me propusieron continuar la temporada siguiente. Acepté sin dudarlo porque era una oportunidad irrechazable.” “Todo era perfecto durante mis seis años allí” pero, con 24 años, decidió “cambiar de aires y probar cosas nuevas” y el Orvina (Pamplona) le hizo una buena oferta. “Dos años más tarde, me surgió la oportunidad de jugar en el Burela que, en ese momento, era el actual campeón de Liga y Copa de España así que poco tuve que pensar, cogí las maletas y puse rumbo a La Mariña Lucense…”.

Y, en el Burela, confiesa que tienen muchas sesiones y, a veces, dobles pero que intenta descansar todo lo que puede para “llegar lo mejor posible al siguiente entrenamiento”. “Todo lo que necesito para ser feliz lo tengo aquí”, afirma Beatriz al referirse a su actual equipo porque lo siente como su casa. Ese es uno de los motivos por los que esta artista del balón no se ha marchado a otros clubes y, a pesar de recibir ofertas, sigue apostando por el Burela que le ha hecho vivir grandes sueños. Uno de ellos fue el titulo de Liga conseguido en la temporada 2015/16, premio individual y colectivo a todo el esfuerzo de un grupo durante un año. “Sin duda, es algo súper especial y más por las ganas de Burela, un pueblo totalmente volcado con el fútbol sala y que nos apoya muchísimo. Ahora empieza una nueva temporada y los retos son siempre los mismos en un equipo grande como el mío: luchar por mejorar cada día y conseguir el mayor numero de títulos posibles”.

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