“El problema del Estado Islámico es que tenemos un comercio de armas legal”

El periodista salmantino Javier Martín contó su experiencia como corresponsal de guerra en la conferencia 'De la invasión de Irak al ascenso del Estado islámico'

Un momento de la charla organizada por la Aspe, en el Casino de Salamanca.
Javier Martín, corresponsal de guerra.

El periodista salmantino Javier Martín aseguró que el problema de las guerras de Oriente Medio, Próximo y Norte de África vienen dadas porque “tenemos un comercio de armas legal” y que “gran parte de nuestros impuestos van dirigidos a la compraventa” de éstas.”Por muchas bombas que echemos desde el aire, no combatiremos el Islam radical”, sentenció.

El corresponsal de guerra compartió sus experiencias y repasó la historia -parte de ella vivida- en una conferencia que otorgó en el Casino de Salamanca y que respondía al título ‘De la invasión de Irak al ascenso del Estado Islámico‘, organizada por la Asociación Salmantina de Periodistas (Aspe). Y recordó que en los 80 eran Muyahidines; en los 90, Al Qaeda; en los 2000, talibanes; y, hoy, Estado Islámico”. Para ello, comenzó con la historia de uno de sus entrevistados y acusado de pertenecer a Al Qaeda: Hedi Hammami, que fue preso ocho años en la cárcel de Guantanamo.

“Se trata de un problema social y arraigado. No se puede combatir con bombas”

Martín lanzó una interrogación al aire: “Si un niño con cinco años sólo ha vivido y visto muerte y destrucción, cuando tenga 15, ¿qué va a hacer? ¿Jugar al fútbol o tirar bombas?” De este modo, explicó “el problema arraigado que existe en la sociedad, no de unos locos que se radicalizan en un momento dado”.

Además, enumeró dos motivos principales de los conflictos. En primer lugar, el control por los recursos de materias primas. “Las guerras se hacen por el sistema capitalista y por la lucha del control de los recursos energéticos. Ahora, es por el ‘oro negro’, mañana será por el ‘oro azul’ porque, dentro de un tiempo, se dará el cambio a las energías renovables y, en 30 años, se luchará por el agua porque será el recurso que escasee en África”. Y, en segundo lugar, “el comercio de armas legal”.

Los cinco primeros países que comercian con armas pertenecen al Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, China, Francia y Reino Unido. En sexto lugar, Alemania y, en séptimo lugar, España“. Martín se refirió a una realidad tangible: “Las armas españolas y, sobre todo, las municiones, matan a personas en la guerra del Yemen”. Afirmó que España no vende armas a Libia pero que ha visto con sus propios ojos cómo “balas españolas fabricadas en País Vasco llegan a arsenales del Estado Islámico allí”. Situó el tráfico de armas como el mayor problema del mundo y con lo que se debe acabar. Y descubrió a los primeros compradores: Rusia, Estados Unidos y Arabia Saudí. Ésta última, “amiga y aliada de España”.

En Arabia Saudí, las mujeres no pueden hacer nada. No pueden salir solas a la calle, ni votar, ni trabajar sin consentimiento del padre o marido, no pueden vestir como quieran, deben ir tapadas, no tienen voz… En este país, no se pueden construir iglesias. Francia no puede mostrar su bandera porque lleva una cruz. Ni el Real Madrid podía vender camisetas porque llevaba una cruz; de hecho, cambió su escudo para poder vender allí”.

El periodista recordó que “nos da un vuelco en el corazón cuando muere gente en Europa pero en aquella sociedad se sufre a diario y mueren 100 veces más“. Además, situó el derecho humano por encima de la democracia y la ley, que cada país tiene la suya. “Su no construimos sociedades basadas en derechos humanos, no sirve de nada”. En Arabia Saudí, la ley permite pegar a las mujeres. “La ley es individual mientras que los derechos humanos son universales”.

Javier Martín acabó su ponencia explicando cómo fracasaron las primaveras árabes al asentarse sobre ‘democracias’ y no sobre el derecho humano y contraatacó con “la culpa que poseen los medios de comunicación”. “Más que los periodistas, que hacen bien su trabajo, son los directores de los medios de comunicación que, a menudo, no tienen nada que ver con el periodismo“. “Si el medio está endeudado por el banco, no va a sacar una noticia contra éste y, por tanto, no tenemos una prensa libre e independiente”.

 

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