“Ser piloto o el simple hecho de poder competir es el sueño de mi vida pero es muy difícil”

A Iñaki Martínez, un alumno de autoescuela con discapacidad, le encantaría poder competir como lo hizo su padre, que fue campeón nacional de rally y autocross

Iñaki sólo necesita anticiparse a movimientos y el freno de mano adaptado.

Iñaki Martínez lleva once prácticas con el coche, tiene distrofia muscular y no es ningún inconveniente para poder conducir. Según su profesora, Merche, lo que necesita es anticiparse a los movimientos principalmente y que esté adaptado el freno de mano.

Manejar un coche le encanta hasta tal punto que se le ilumina la cara y cambia su tono normal de voz a uno de alegría inmensa cuando se le pregunta qué le parecería competir a nivel profesional: “Sería la leche”, sentencia. “No es imposible pero es muy difícil porque para competir hace falta tener un patrocinador que te avale, porque cuesta mucho dinero meter cabeza”.

“El carné es indispensable para todo”

Hace un año que Iñaki se apuntó a la autoescuela y no se podía examinar porque no tenía la edad permitida; acaba de cumplir 18 años. En su casa, los coches son tema de conversación habitual, su padre ganó en el año 2000 el campeonato nacional de rally y autocross.

“El carné de conducir es indispensable para todo; para trabajar, por si te vas a vivir fuera… y para no depender de nadie. Te da la vida”, zanja este estudiante de sistemas microinformáticos y montaje y mantenimiento de ordenadores.

Así es como personas con algún tipo de discapacidad superan barreras y hacen que sus aptitudes no excluyan tareas cotidianas como la conducción. Aunque para poderse sacar el carné deben pasar una prueba extraordinaria antes de comenzar a ser alumno.

Las pruebas
Deben obtener un informe de reconocimiento médico y jefatura de tráfico donde se les puede requerir pruebas extraordinarias para valorar su capacidad al volante y se les indica las adaptaciones. Después deberán someterse al examen teórico y práctico como el resto de alumnos.

Las adaptaciones
Las adaptaciones que necesitan estos conductores son muy variadas según sus necesidades, desde espejos panorámicos a cambios en los mandos o los pedales en el volante, modificaciones en las puertas para facilitar el acceso y salida del coche…

Las ayudas
Debido a que las adaptaciones no están al alcance de todos los bolsillos, existe una serie de ayudas a las que las personas con discapacidad se pueden acoger. Mediante un certificado pueden conseguir descuentos en los propios concesionarios o beneficiarse del 4% del IVA y están exentas de pagar el impuesto de primera matriculación y el de circulación.

Discapacidad y conducción, una realidad compatible y segura

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